Varias asociaciones denuncian la aparición de grandes grietas en la ladera del embalse de Yesa

Imagen de las grietas en Yesa

Las asociaciones contrarias al recrecimiento del embalse de Yesa (Asociación Yesa+no, lanak gelditu elkartea y Asociación Río Aragón) han desvelado la nueva aparición de grietas de varios metros de profundidad en la ladera derecha del embalse. Por ello, han exigido a la ministra de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, que garantice la seguridad de las poblaciones ribereñas y paralice las obras de recrecimiento.

“La aparición de estas grietas es un claro ejemplo del significado del concepto equilibrio estricto: falta de margen para la seguridad; algo que choca con el hecho de que las autoridades lo hayan usado para transmitir lo contrario”, han denunciado en un comunicado, recordando que hace menos de un mes, el Gobierno de Navarra presentó las conclusiones de un informe sobre la seguridad de esa misma ladera, en el que se asumía que todavía existen “importantes incertidumbres” sobre el comportamiento de los materiales o la hidrogeología de la ladera que “justificarían investigación complementaria”, y que serían necesarias medidas adicionales para garantizar la seguridad de la presa actual, aunque no se llevara a cabo el recrecimiento”.

A pesar del informe, las asociaciones lamentan que el Gobierno navarro “trató de maquillar los resultados y lanzar un mensaje engañosamente tranquilizador a la sociedad”. “Lo que tenemos es una ladera que sufre inestabilidad global, demostrada por la aparición de episodios de movimientos localizados en diversos puntos”, han lamentado.

“El recrecimiento de Yesa es un proyecto peligroso y la administración sigue sin poder garantizar su seguridad a futuro”, han denunciado, a la vez que han exigido a la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera que “demuestre su compromiso por una nueva cultura del agua y que paralice inmediatamente las obras de recrecimiento de Yesa”. Una obra, han recordado, “que en 18 años ha multiplicado por cuatro su presupuesto -de 113 a 460 millones de euros en 2019, de los cuales faltaría aún la mitad por invertir- y que es un ejemplo paradigmático de los faraónicos proyectos hídricos del pasado, que no ofrece soluciones reales ante la emergencia ecológica y climática”.

Las asociaciones de afectados han convocado una movilización el próximo 4 de enero en Sangüesa a las 19.30 horas para exigir “seguridad, transparencia y la paralización de las obras”.

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