La uva reina en las últimas compras para la cena de Nochevieja

La que más se consume es la uva pequeña, que es más económica y más sencilla a la hora de comer

Un año llega a su fin y otro nuevo comienza. Un ciclo que se repite cada temporada y, como en las anteriores, los zaragozanos acuden a los mercados para comprar los últimos ingredientes del menú de Nochevieja y el plato estrella: las uvas de la suerte. Los hay que son más de pescado, como Juan Carlos, que se ha acercado este martes a por merluza y gambas, pero si en algo no fallan es en tomar los redondeados frutos al son de las campanadas.

“La uva es lo que manda hoy”, señala el frutero del Mercado Central, José María, quien reconoce que el precio de la codiciada fruta varía en función de su procedencia y el tamaño. “Tienes uva de 2,70 euros el kilo para quien se lo pueda permitir”, pero la que más se consume es la uva pequeña, que es más económica y más sencilla a la hora de comer durante los últimos doce segundos del año.

“Siempre traemos la variedad Aledo” de Alicante, añade Carmen, que este año sitúa su precio en 1,80 euros el kilo. Un valor “muy parecido” al de temporadas anteriores. “Este año es lo de sin pepita”, reconoce la experimentada frutera, quien, a pesar de esta creciente demanda, sigue ofreciendo la uva con semillas, de las que solo le quedaba una caja.

No obstante, hay quien por gusto o afición, desafía las reglas de la tradicional campanada. “Yo tomo lacasitos”, apunta Carlos, de 12 años, mientras sonríe a su padre. Quiere que los Reyes Magos le traigan una “moto KTM”, aunque, si no se ha portado bien, puede que tenga que conformarse con los dulces de chocolate.

Algunos, directamente, desafían a la geografía y buscan nuevas aventuras lejos del hogar familiar. “Venimos de Valencia”, afirma un abultado grupo de amigos que cada año en Nochevieja viajan a un sitio diferente y “hoy ha tocado en Zaragoza”. Han acudido al Mercado Central a buscar las preciadas uvas, “porque nos han dicho que la dan en la plaza, pero no sabemos si llegaremos”, comentan entre carcajadas.

Ataviados con cuernos de reno y con la sonrisa propia trasnochar, solo le piden al nuevo año que les cuide la salud y “si nos tocara la Lotería el año que viene sería la leche”, para poder tomar las uvas en Hawai en 2020. También espera mantener la salud Valeria, aunque su madre, María, prefiere “que estudie un poco más y saque mejores notas”.

Entre sonrisas, todos coinciden entrar al próximo año con la salud y el amor necesarios para brindar y gritar, una vez más, aquello de “feliz Navidad y próspero Año Nuevo”.

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