Los más pequeños esperan con ilusión la llegada de Papá Noel a sus casas

Familias enteras se han acercado a ver a Papá Noel a la Plaza del Pilar antes de que les lleve sus regalos esta noche

Ya ha emprendido, desde su Laponia natal, el viaje. A estas horas, Papá Noel se encuentra sobrevolando los cielos del planeta tierra con un ajetreado itinerario que le llevará esta noche a posarse sobre los hogares de millones de niños y niñas de todo el mundo. Acompañado siempre de sus renos y mágico trineo, el entrañable Santa Claus irá dejando, uno a uno, los regalos más soñados bajo los árboles de navidad, chimeneas o rincones especiales de cada casa. Todo, con suma cautela….para no ser descubierto. En Aragón, los más pequeños esperan ávidos de ilusión -y cierto nerviosismo- su llegada, que hará de esta noche una de las más bonitas y especiales del año.

Llevan tiempo anhelando este momento. Ya se lo decían a él en sus cartas. Escritos en los que, cada uno a su manera, los peques se sinceran con Papá Noel, a quien le hablan de sus nuevas amistades, deseos para esta Navidad, o sobre lo bien que se han portado a lo largo de todo este año. También, cómo no, entre sus líneas le piden aquello que más les gusta, aquello por lo que, de algún modo, suspiran. Valeria tiene seis años y es una niña a la que le encanta hacer fotografías. Por ello, espera y desea que esta Nochebuena Papá Noel le traiga una cámara “de color lila”, su preferido, dice, para poder sacarle fotos a su “tato”.

Ese tato, el pequeño Víctor, que recientemente ha cumplido los cuatro, adora las aventuras de la Patrulla Canina, por lo que ojalá Papá Noel se porte tan bien cómo él y a partir de este miércoles pueda acompañarle en sus juegos alguno de los ocho cachorros protagonistas. Leo, de cinco años, es fan empedernido de Star Wars, película que acaba de cerrar su histórica saga. Mañana espera despertar con un disfraz del hijo de Hans Solo, Kylo Ren. Y también están los superhéroes, claro. Nunca fallan. Son como amuletos para los niños, e incluso mejores amigos.

Lucas, de nueve años, se ha pedido un “Superman súperflexible” para que desde cualquier escondrijo pueda lanzar, trepando con su mejor movimiento, la más poderosa de las redes de araña al enemigo. Lucía, de siete, por el contrario, prefiere la compañía de una de las heroínas femeninas más actuales, que se encuentra entre las dimensiones de Disney y Marvel: Frozen. Quiere, además, la versión más reciente del personaje, que acaba de aterrizar en los cines de todo el mundo con una potente fuerza sobrenatural. Aunque para fuerza, la de María, una pequeña grande de siete años a la que Papá Noel, sin lugar a dudas, le dejará algo que lleva queriendo mucho tiempo: un balón de fútbol.

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