Jorge Garris Mozota / Geopolítico e Historiador

Produce mucha preocupación

Jorge Garris

La Cumbre sobre el Cambio del Clima COPS 25 celebrada en Madrid, las nuevas amenazas globales medioambientales, las declaraciones de la niña Greta Thumberg, la movilización informativa y de las masas, los posicionamientos ideológicos, todo lo que está aconteciendo a nuestro alrededor y a la velocidad que está sucediendo no hace sino acrecentar el miedo y la incertidumbre en muchos ciudadanos, esta vez del planeta Tierra.

Sobre el cambio climático, las emisiones de CO2, la influencia directa en el aumento de la temperatura y el papel del ser humano en todo ello, ya se han aventurado explicaciones finales por no decir dogmáticas que debemos asumir cuanto antes mejor.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático o Panel Intergubernamental del cambio climático, IPCC en inglés es el máximo responsable como organismo de la ONU y sede en Ginebra, de promover políticas de concienciación y respuesta acerca del asunto entre los poderes del mundo.

El cambio climático, los aumentos de temperatura, la contaminación ambiental, los deshielos, la extinción de especies, etc., forman parte del menú diario servido por los medios de comunicación y representantes públicos. Parece todo tan evidente que no cabe objeción alguna salvo que intentemos pensar las cosas al revés o desde los orígenes intentando descubrir su desarrollo.

¿Existe el cambio climático o un cambio en las condiciones climáticas? ¿Ha ocurrido en diferentes ocasiones a lo largo de la vida de la Tierra? ¿Hay relación directa entre el CO2 y el aumento de temperatura? ¿Cuál es la verdadera incidencia en todo ello de la actividad del hombre?

Estas y muchas más preguntas de no fácil respuesta deberían ser explicadas y argumentadas por aquellos que tienen la verdadera capacidad de hacerlo: los científicos especializados. Pero parece que no son sólo ellos los que opinan y hacen vales sus opiniones al respecto. Además, no existe, no existe unanimidad entre todos ellos acerca de los distintos fenómenos climáticos, pues como el lector debería entender, tras casi todos los aspectos de la vida están los intereses económicos, y estos pueden influir en las versiones de los hechos. Desde luego lo que una niña con escasos conocimientos académicos y síndrome de Asperger pueda decir no sé hasta qué punto debería ser tomado en cuenta al margen del impacto mediático y social que se pretenda alcanzar.

El centro de gravedad económico no está en Occidente sino en Asia al igual que el centro comercial. Países de alto grado de industrialización actual y de procesos de desarrollo como China y otros del Sudeste asiático no quieren ni oír hablar del tema; tampoco EEUU ni Rusia. Pero los países pobres subsaharianos que soñaban con un desarrollo industrial de sus países, el que les permitiría salir de sus patéticas condiciones y acercarse al segundo y primer mundo, están estupefactos con la realidad que les están dibujando, se ven condenados a la miseria eterna.

Por todo ello y por la capacidad de movilizar a las masas, así como la aceptación de las mismas a ser movilizadas al toque de los tambores e instrumentos de viento señalando a los que no lo hacen, produce mucha, mucha preocupación.

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