Las Aulas Hospitalarias de Aragón alivian la estancia a más de mil niños cada año

Solo el Hospital Infantil registra más de 900 niños en estas aulas, mientras que por las del Clínico lo hacen 135

El protocolo de actuaciones que mantienen los Departamentos de Sanidad y Educación ha propiciado la aparición de las Aulas Hospitalarias en la Comunidad, por las que pasan más de mil niños aragoneses de entre 3 y 16 años anualmente. El objetivo, ha explicado este lunes la consejera de Sanidad, Pilar Ventura, no es solo mantener su ritmo escolar, sino también “sacarles de esa condición de enfermos durante unas horas”.

Una actividad que la consejera ha valorado como “tremendamente positiva” en la que no influye el periodo de estancia y que pretende la mejora de la atención al alumnado con problemas de salud y discapacidad para favorecer la educación inclusiva. En concreto, Aragón cuenta con un 12 profesionales docentes, aunque pueden variar en función de las necesidades de cada centro.

“Estamos en el colegio más bonito de Aragón”, con unos alumnos “excepcionales” y unos profesores “magníficos”, ha afirmado el consejero de Educación, Felipe Faci, en su visita junto con la consejera de Sanidad a las Aulas Hospitalarias del Infantil y el Clínico de Zaragoza. Solo el Hospital Infantil registra más de 900 niños en estas aulas, mientras que por las del Clínico lo hacen 135.

Durante el curso 2019-2020, el Aula Hospitalaria del Miguel Servet cuenta con tres docentes de Educación Infantil y de Primaria, mientras que la del Hospital Clínico está dotada con uno para Educación Primaria y otro para Secundaria. A ellos se suman los miembros del Servicio de Atención Educativa Domiciliaria, que este año son cinco, uno de los cuales realiza, además, labores de apoyo en el Aula Hospitalaria del Clínico.

Asimismo, hay un docente de Educación Primaria que presta sus servicios en el Hospital de Día Infanto-Juvenil Parque Goya y otro en el Centro de Día Infanto-Juvenil de Salud Mental de Movera. “Tenemos que estar muy orgullosos de su trabajo”, ha expresado Faci, quien también ha agradecido la colaboración de las asociaciones por el cáncer Aspanoa y AECC, sin los que este proyecto “no sería lo mismo”.

El consejero se ha mostrado con ganas de trabajar en los retos futuros, como el que les ha planteado Aspanoa de “preparar a estos niños para que no queden descolocados de su centro educativo y para que su incorporación sea con total normalidad”, ha señalado. No obstante, los sanitarios son los que establecen qué alumnado puede asistir a clase y cuál debe ser atendido en la habitación del hospital.

Además, Faci ha confirmado que se encuentran trabajando para “extender la atención a Educación Infantil y Bachillerato” y ha indicado que le gustaría aplicar algún programa de cine en el Infantil.

La diversidad de procedencia y situaciones exige un gran esfuerzo

En las aulas se trabajan tanto aspectos curriculares como emocionales y lúdicos en función de las necesidades y posibilidades de cada momento. La diversidad de niveles, situaciones y procedencias del alumnado exige del profesorado una gran capacidad de generar respuestas educativas rápidas, diversificadas y creativas, teniendo dos objetivos principales: asegurar la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos y hacer más agradable y menos traumática su estancia hospitalaria.

Para ello, se utiliza una metodología basada en la atención a la diversidad, es individualizada pero también se realizan actividades cooperativas y trabajos en grupo e igualmente se utilizan nuevas metodologías basadas en proyectos, aprendizaje-servicio, talleres, utilización de las TIC o la gamificación.

Por lo que respecta al Servicio de Atención Educativa Domiciliaria, también pretende asegurar la continuidad del proceso educativo del alumnado que cursa algunas de las enseñanzas correspondientes a la educación obligatoria y que, por prescripción facultativa, no puede asistir a su centro docente porque su periodo de convalecencia es superior a treinta días.

Una cadena de corazones

Durante su visita, los consejeros han conocido “Lo que realmente importa”, un proyecto iniciativa del Aula Hospitalaria del Hospital Infantil Miguel Servet que trata de que los escolares pongan en valor las cosas cotidianas que verdaderamente les resultan esenciales en la vida. Los niños elaboran unos corazones de manualidad en los que escriben lo que a ellos les importa. Estos corazones llegan al Aula Hospitalaria para los niños que están ingresados y a su vez ellos los llevan y comparten con su centro, formando una cadena de corazones.

Este proyecto lo iniciaron con el colegio Corazonistas-Moncayo junto con el Aula Hospitalaria. Ahora el colegio Valdespartera ha mandado otra tanda de corazones gracias al proyecto al que “Una tribu comprometida”, con el se intenta expandir la red de corazones con otros centros. Los que ya se han unido son el Gustavo Adolfo Bécquer (Garrapinillos), Teresiano del Pilar, Fernando el Católico, Eugenio López, IES Valle del Huecha (Mallén) e IES La Puebla De Alfindén.

Los mensajes que dejan los niños son muy variados y aleccionadores. Para muchos, lo más valioso es la familia, los amigos o “estar sano como una manzana”, como suscribió coloquialmente uno de ellos. Algunos plasman su sentir con un dibujo, como el caso de una niña que confeccionó una mano dentro del corazón de cartulina. A ella, el gotero le impedía usar la mano con libertad.

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