«Last Christmas»: Si George Michael levantara la cabeza

No sé si será por que se está tomando un descanso, o porque hay que trabajar o por que quizás le guste el género, pero resulta desconcertante que un director como Paúl Feig, caracterizado por realizar un tipo concreto de comedia, se presente ahora en nuestras pantallas con un producto de laboratorio tan vulgar como este Last Christmas. El autor que nos hizo partir de risa con “La boda de mi mejor amiga”, autor del ultimo y cuestionado reboot en clave femenino de “Cazafantasmas” y que la pasada temporada enfrentó a Blake Lively y Anna Kendrick en la negrísima “Un pequeño favor”, parece haber perdido alguna apuesta o estar pagando alguna deuda a la Universal al dirigir una fabula navideña de consumo rápido clara y vagamente inspirada en otros títulos más legendarios y de mucha mayor calidad como “Que bello es vivir” o “De ilusión también se vive”.

La película sigue las andanzas de Kate, una chica procedente junto a su familia de la antigua Yugoslavia, que vive en Londres y se recupera de una grave enfermedad. Pero su actitud ante la vida es rebelde y su comportamiento parece querer ir siempre en contra de convencionalismos. Su rebeldía sin embargo irá moderándose al conocer a Tom, un misterioso y solidario joven que aparecerá en su mundo y cambiará radicalmente su filosofía de vida.

Hay un punto de partida en este film que ya me saca completamente de él. Yo asumo que las historias navideñas tengan su carácter fantástico, espiritual, mágico, inverosímil, religioso incluso. Pero todo hay que venderlo bien. En Que bello es vivir, Dios enviaba un ángel desde el cielo para evitar que un humano se quitara la vida. Este punto de partida que a muchos puede producir urticaria, era desarrollado de manera tan magistral, sensible y convincente por Capra que cuando llegabas a la parte final estabas completamente entregado, con los ojos vidriosos y con una visión del mundo completamente distinta a la que tenias antes de comenzar el film. No nos vamos tan lejos en el tiempo;la magnifica película de animación Klaus de Sergio Pablos comienza con una gama de grises y negros y evoluciona a los colores cálidos de la Navidad explicándonos de manera convincente los elementos que conforman el universo de Santa Claus y los buenos propósitos que deben adoptar sus seguidores acordes con el espíritu navideño. Si todo esto está bien explicado, se compra y se disfruta.

El problema de Last Christmas se inicia con dos personajes protagonistas absolutamente irritantes y encarnados por dos actores que carecen de talento y chispa. A Emilia Clarke, le va a costar desprenderse de su pasado tronesco y de momento a lo que aspira es a interpretar comedias de segunda categoría como esta. Histrionica, poco divertida, un personaje debe crecer en la historia y no pretender ser divertido y encantador desde el minuto cero. Lo mismo se puede decir de Henry Golding, viviendo del éxito americano de “Crazy rich Asians”, que interpreta a un hombre pretendidamente encantador y magnético, cuando lo que desea el espectador es que una trampilla se abra debajo de sus pies y desaparezca. El encanto y la magia se construyen, no se imponen.  

Y este criterio se extiende al guion en si mismo. La vistosidad que supone ambientar una película en un Londres navideño donde, por supuesto, nieva no es suficiente para crear un buen producto. Los guionistas Bryony Kimmings y, hay donde hemos llegado, Emma Thompson, prefieren cargar los tintes en el supuesto encanto de los personajes que en pergeñar una historia que vaya cociéndose y adueñándose de la película. De pronto optan por dar un giro de guión tan de moda en el cine actual con la idea de que el espectador se quede boquiabierto cuando a estas alturas te importa poco lo que suceda y lo que quieres es que, amigos, vayan terminando. Eso si, el numerito popular navideño de masas esta asegurado, y ya saben que canción van a cantar.

Un dato a favor en el guión es la inclusión de escenas en las que se habla del Brexit y de la xenofobia imperante en el orden europeo ( y mundial). Sobre todo en este ultimo punto, se deja claro la tendencia a buscar culpables de la crisis mundial materializados en los inmigrantes “que son quienes nos quitan el trabajo” frente a los que proclaman esta soflama y convencen al resto de la (voluble) población. Es una anécdota en un guión superficial que busca la vistosidad sobre la profundidad y prefiere atacar antes a las tripas que a la razón.

Completan el reparto frente a la insufrible pareja protagonista la asiática Michelle Yeoh, tan decorativa como los adornos que pueblan la tienda de productos navideños que posee sus personajes, y la propia Emma Thompson, que asume el personaje más divertido dentro de los tópicos, la políticamente incorrecta madre de la protagonista, aunque su catalogo de gracias oscilan entre la escatología y la payasada. Una pena que la ganadora de dos Oscar, uno interpretativo por “Retorno a Howards End” y uno de guión por “Sentido y Sensibilidad”, perpetre una historia (sobre una idea de Greg Wise, marido de la actriz) a la que seguro podría haberle añadido mucha más sustancia.

Paul Feig se limita a cumplir con los cánones de un film que, ademas, presume de estar inspirado en las canciones de George Michael, lo que significa que los video clips a ritmo de Faith, por ejemplo, están asegurados.

Si en vez de coger un catálogo de juguetes de un gran almacén o un especial de alguna revista donde se muestra “como viven los famosos la Navidad”, ha optado por venir al cine a darse un baño de luces, guirnaldas, nieve y buenos deseos para el año nuevo de los que se imprimen en los calendarios, ésta es su película. Si de verdad quiere sumergirse en ese espíritu navideño que debería durar toda la vida, mejor vea los títulos que hemos indicado anteriormente. Será más feliz.

www.habladecine.com

LO MEJOR: Hay que reconocer que como espectáculo visual navideño es una borrachera maravillosa. Si no se busca nada más.

LO PEOR: La pareja protagonista. Que la excusa de tomar la canción de George Michael como origen de la trama es una excusa comercial producto de la fiebre de los últimos años por los cantantes clásicos tipo Freddy Mercury o Elton John.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 7

Interpretaciones : 5

Dirección: 6

Guión: 4

Satisfacción: 4

NOTA FINAL: 5,5

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