El acusado del “crimen de Delicias” pide que no le alejen de su hija ya que “querría recuperarla”

El jurado popular comenzará a deliberar el próximo lunes si David Pellicer fue culpable o no de acabar con la vida de Raquel

El acusado de matar a su mujer con la técnica conocida como “mataleón” en julio de 2018 ha ejercido su derecho a la última palabra en la sesión del juicio por el “crimen de Delicias”, apelando a “recuperar, si es que hay posibilidad de hacerlo después de lo sucedido, a su hija”. Además, David Pellicer ha pedido perdón “a la familia y a su hija”.

Su defensa, ejercida por Carmen Sánchez, ha solicitado que se condene a Pellicer “por lo que hizo y no por los añadidos”, pidiendo “sentido común, lógica y no hacer teatro” al jurado popular. Ha reconocido que el acusado “es culpable de haberle dado la muerte pero no de todas las cosas que se han dicho”. También se ha referido al informe de los forenses o las declaraciones de familiares y amigos. “Casualmente todas las cosas que favorecen a David no existen o han desaparecido”, ha lamentado.

También se ha referido a la situación el día de los hechos como una “olla a presión”. “Ambos habían consumido drogas, había una fuerte carga emocional y el grito de “Me cago en Dios” de Raquel desencadena todo, se ponen encima de la cama, la agarra del cuello, caen y por la inercia de la caída le agarra más fuerte”, ha expuesto.

La fiscal, Paloma Sopeña, ha sido la primera en hablar en la quinta y última sesión del juicio, explicando sus modificaciones respecto al maltrato y la privación de la patria potestad. Sopeña ha defendido cómo David ha mentido antes y durante la declaración respecto al relato de la escena de los hechos: “Primero dijo que estaban callados en la cama, luego que estaba discutiendo, después que la cogió del cuello y que sin saber cómo cayeron por el lado en el que él duerme…”. “No cuadra nada y estas contradicciones se suman a la inspección ocular de la policía en la escena de los hechos”. Así se ha referido a la ropa de la cama y a la ausencia de forcejeo ni el más mínimo signo de defensa.

Por la posición del cuerpo, ha continuado la fiscal, “se descarta la caída y que la presión y la fuerza fuera la muerte ayudada por una caída”. “La sofocación en boca y fosas nasales y el estado de su cuello que refleja una presión fuerte y duradera son totalmente incompatibles con lucha, forcejeo o caída de la cama”, ha dicho, explicando que al descartar la versión del acusado “incidimos en la intencionalidad”.

Respecto a las visitas de páginas web, ha reflejado que “no hay historial de páginas de suicidio y sí de cómo matar a una persona o cómo hacerlo sin que te pillen, así como atenuantes”. “Si alguien causa la muerte a otro de manera accidental lo que no hacemos es sentarnos a beber, a tomarnos orfidales y ponernos hasta arriba de coca”, ha afirmado.

Para la Fiscal, la versión que cuenta David no es cierta. “Raquel se dirigía a coger la ropa que le quedaba a David y cuando se empezaba a agachar la cogió por detrás con el brazo derecho y taponó con la mano izquierda. La ha matado de forma deliberada e intencionada y mantenemos el asesinato”, ha declarado. Al asesinato suma el agravante de parentesco y por causa de género,

El abogado de la acusación particular, Noe Gabas, ha desechado los agravantes de arrepentimiento y confesión del acusado. “Parece que estamos en un juicio contra Raquel y no contra David”, ha valorado, añadiendo que la “soberbia que ha mostrado el acusado llamando a la víctima maltratadora, drogadicta o compradora compulsiva y su declaración absolutamente prepotente y desafiante no corresponde con una persona arrepentida”.

“Si alguien causa la muerte a alguien por accidente su actitud debería ser afligida o arrepentida y su actitud ha sido la contraria algo que incompatibiliza el agravante de confesión”, ha defendido apelando al jurado popular a que reflexionen “si les gustaría que su pareja le tratara así”. La muerte, ha resaltado el abogado, “la tenía asegurada bien por la rotura cervical o por estrangulación” a lo que ha concluido pidiendo “justicia para la familia”.

La letrada del Estado ha compartido que los atenuantes de la defensa “son incompatibles con la actuación del acusado”. También se ha referido al jurado apelando que “no busquen la seguridad al 100% pero no vale cualquier duda a favor del acusado, deben de ser dudas serias y razonables y son incompatibles con la actuación que hubo aquí”. “Él nunca perdió la razón de lo que hizo”, ha añadido.

El próximo lunes, el objeto del veredicto será entregado al jurado popular, que será el encargado de decidir si David Pellicer fue culpable o no de acabar con la vida de Raquel. La acusación pide 25 años de cárcel por dos delitos, asesinato y malos tratos, y ha pedido la retirada de la patria potestad. Sin embargo, la defensa pide la absolución y los atenuantes de confesión y arrepentimiento.

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