Los niños aragoneses pasan 949 horas al año conectados a Internet

La media de teléfonos móviles que las familias tienen en casa es ya de 3

El Instituto Nacional de Estadística (INE) alertaba hace unos meses de que la natalidad en España ha disminuido un 30% en la última década. En el mismo periodo, el número de dispositivos en los hogares se ha multiplicado, siendo el smartphone el más popular. Tal es así que la media de teléfonos móviles que las familias tienen en casa es ya de 3, una cifra muy similar a la media aragonesa -2,97%-, pero que en uno de cada diez hogares españoles aumenta hasta 5 o más, según el estudio.

Para conocer el uso que las familias españolas y aragonesas hacen de la tecnología, Qustodio, plataforma de seguridad y bienestar digital, ha llevado a cabo su estudio “Familias hiperconectadas: el nuevo panorama de aprendices y nativos digitales”. Se trata de un informe que se engloba dentro de su campaña #TenemosQueHablar y que incluye más de 1.200 entrevistas a madres y padres de toda la geografía nacional y regional, así como de Estados Unidos y Reino Unido, con hijos de entre 5 y 17 años que utilizan Internet.

El informe estima que los niños españoles de entre 5 y 11 años pasan una media de 711 horas y 45 minutos conectados al año, cifra que asciende hasta las 1.058 horas y media en el caso de los menores de entre 12 y 17 años. En Aragón, los niños se conectan 949 horas al año.
Al comparar esas cifras con las horas lectivas a esas edades (792 horas en Primaria y 1.054 en Secundaria), se puede observar que en Secundaria el número de horas que están conectados al año supera en 4 horas y 30 minutos el tiempo que pasan en el colegio.

Todo esto se traduce en una media española de 2 horas y 24 minutos diarios, aunque un 26% asegura sobrepasar las 3 horas al día. Si se analiza este dato a nivel regional, puede observarse que en Aragón la media diaria asciende a 2 horas y 36 minutos de conexión, situándose como la sexta comunidad española en la que los niños pasan más horas conectados, los primeros puestos los ocupan Canarias y Región de Murcia, ambas con 3 horas y 18 minutos de media. En el extremo opuesto se encuentran: Cantabria, con una 1 hora y 36 minutos, y La Rioja, con 1 hora y 54 minutos, las dos por debajo de la media nacional.

A la vista de estos datos, es alarmante que el uso que hacen sus hijos de Internet todavía no sea una prioridad para los padres y madres españoles, siendo mayor la preocupación entre los padres más jóvenes. En el ámbito digital, el “grooming” (conductas o acciones que realiza un adulto para ganarse la confianza de un menor de edad con el objetivo de obtener beneficios sexuales) sigue siendo la mayor preocupación de las familias españolas, a lo que su suma el publicar o revelar información personal, así como acceder a contenido inadecuado.

Sin embargo, los niños no son los únicos adictos a las nuevas tecnologías sino que también lo son sus padres, los “aprendices digitales”. Así, un 35% de los padres aragoneses admite su adicción al móvil, porcentaje inferior a la media nacional (38%).

Los padres españoles aseguran pasar al día una media de 3,2 horas conectados. A la vista de estos datos, no es extraño que la mitad de ellos crea que se relaciona menos con su familia por el uso excesivo del móvil, siendo su pareja la más descuidada, y que 8 de cada 10 se sientan mal por ello. Apagar las notificaciones, activar el modo avión o establecer horarios de uso para reducir su uso son las estrategias elegidas para combatirlo.

Otro de los aspectos analizados en el estudio es el tiempo que pasan en familia. Los padres españoles aseguran pasar una media de 8 horas al día con sus hijos, una cifra que durante el fin de semana puede llegar a superar las 11 horas, pero que entre semana se sitúa en las 6 horas y media. En este sentido, cabe destacar que el 16% de los padres se queje de no poder dedicarles el tiempo suficiente debido a su trabajo, un dato que es mayor entre los padres de entre 25 y 34 años y que afecta más a padres (21%) que a madres (12%).

Ese sentimiento de culpabilidad puede ser una de las razones por las cuales las familias españolas afirman ser más flexibles a la hora de criar a sus hijos, un 64% frente al 53% de Estados Unidos y Reino Unido. Los padres españoles se muestran más permisivos con la comida, el tiempo que dedican sus hijos a ver la tele o jugar a videojuegos y la hora de irse a dormir, mientras que se muestran más estrictos con las tareas del colegio (85%), las obligaciones en el hogar (56%) o el tiempo que pasan conectados (56%). Aunque no hay grandes diferencias de género, sí se encuentran discrepancias dependiendo de la edad: los padres más jóvenes son los más estrictos.

Bienestar Digital

Qustodio también ha analizado qué entienden los padres cuando se habla de Bienestar Digital, un concepto que no es único y tiene muchas acepciones diferentes dependiendo de cada país e individuo. Los tres países de la muestra coinciden al relacionarlo con concienciación, relaciones y convivencia, a lo que añaden cuidado y protección.

A pesar de tener alguna noción al respecto, el 71% de los padres aragoneses es incapaz de nombrar ningún servicio, aplicación o marca de Bienestar Digital, un dato que a nivel nacional desciende hasta el 65% y hasta el 46% cuando se les pregunta si conocen alguna herramienta de control parental. En España, su uso ha aumentado un 10% en tan solo 7 meses.

Durante la presentación del estudio también han destacado la manera en la que aprendices digitales (padres) y los nativos digitales conviven en una misma realidad, pero con percepciones muy diferentes: los nativos digitales entienden la tecnología como una parte más de vida, ya que nacieron con ella y creen que les acerca y une con el resto del mundo. En el lado opuesto, se encuentran los aprendices digitales (los padres) que se han visto obligados a adaptarse e incorporarla en su día a día.

El CEO y cofundador de Qustodio, Eduardo Cruz, ha recalcado la necesidad de que los padres enseñen a sus hijos a utilizar las nuevas tecnologías: “Hay que huir del prohibir, ya que la tecnología no tiene nada de malo, al contrario, pero un mal uso de ella por desconocimiento puede ser perjudicial sobre todo para los más pequeños”, ha destacado.

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