Isabel Calzada Andreu / Gestión Administrativa

Hacia el 10N más turbulento

Isabel Calzada

Desde que se convocaron las próximas elecciones el 10N, una serie de acontecimientos de máxima gravedad han venido acaeciendo en el panorama político y social de España.

La verdad, es que siempre nos ha costado a algunos imaginarnos hace años que realmente íbamos a vivir lo que estamos viviendo, y a pesar de nuestras informaciones, lecturas y visualizaciones.

En primer lugar, las pasadas elecciones y sus resultados hicieron que muchos clamaran sobre posibles pucherazos en el recuento y en el tratamiento de los votos con programas determinados que son propiedad de determinadas empresas, y a las que se les adjudicó la responsabilidad sin concurso público. Nada más conocerse los resultados, ya empezaron a proliferar estas explicaciones por las redes y escritos.

De igual modo, y como en un juego de Información-contra Información, se emitieron otras explicaciones, que obviamente negaban lo anterior. Lo cierto es que estudiadas ambas versiones con detenimiento, no dejan de aparecer pequeñas lagunas o incógnitas que por lo menos, alguien debería haber explicado de modo irrefutable. Además los que han participado en mesas electorales como apoderados saben que algunos partidos en muchos colegios carecen de ellos, por no decir en aquellas poblaciones en las que no existen papeletas de determinados partidos políticos, más que nada porque nadie se atreverá a reclamarlas, y eso es una realidad.

Por si fuera poco, la crisis catalana, que nos remonta a los episodios vividos en la Edad Media, siglo XIX y en la I República; siglo XX y II República, y en otros tantos acontecimientos en donde grupos regionalistas, más tarde independentistas, buscaban la separación de España, la mayor parte de las veces por la fuerza; grupos de poder.

Pero es que nunca se había visto una inacción gubernamental como la de ahora, esclava de los cálculos electorales y de los acuerdos secretos. Sí es cierto, hubo épocas pasadas en las que pudo haber sido peor, como en la citada I República y los movimientos cantonalistas, pero es que estamos en el siglo XXI ¿o no?

El controlar policialmente los sucesos de Cataluña es relativamente factible en poco tiempo si dejan actuar a los FCSE como se debe, pero el daño político es irreversible. Ya hace tiempo que ¿ETA? planeó destruir al Estado español a través de la creación de grupos independentistas izquierdistas a lo largo y ancho de España, y parece que ello no fue baladí.

Hemos observado apoyos en otras CCAA diferentes a la catalana, defendiendo a los condenados por actos ilícitos y al separatismos catalán.

Tal vez, pensando esos movimientos en la fragmentación total de España en mini Estados izquierdistas.

La pregunta es ¿y a quién realmente le gusta todo esto? ¿Quién quiere este panorama para el futuro de sus hijos? Y como cortina de humo, la exhumación de Franco, explicando las cosas a medias y tergiversando lo que se puede leer en trabajos de investigación rigurosos y basados en la documentación del valle.

Realmente, gane quien gane en las siguientes elecciones, ¿queremos que España derive a todo esto? Y aquellos que lo desean, ¿podrían hacer el favor de explicarlo? Si es que realmente pueden, saben y les dejan; lo dudo.

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