Un Zaragoza colosal golea de nuevo y encarrila el pase a la siguiente ronda de la Youth League (5-0)

El Real Zaragoza pasó por encima del Apoel de Nicosia

Volvió a ser imparable el Real Zaragoza en una nueva ronda de la UEFA Youth League. Los de Iván Martínez golearon al Apoel de Nicosia y dejaron prácticamente sentenciada la eliminatoria antes de los dieciseisavos de final del torneo. Un hat trick de un impecable Carbonell, otro gol más de Vela y el quinto de Marín pusieron el 5-0 en el marcador. Los blanquillos viajarán a Nicosia con un resultado redondo, pero siendo conscientes de que deben mantener el resultado.

El Real Zaragoza Juvenil saltaba al campo con una alineación imponente. Acín en portería, Andrés Borge y Ángel López en los laterales y el centro de la zaga formado por Yus y Javi Hernández. En el centro del campo, Alejandro Vela, el capitán Francho Serrano e Iván Castillo. Arriba, uno de los mejores tridentes de la competición: Luis Carbonell, Iván Azón y Jaime Sancho.

Comenzaba con más fuerza el Real Zaragoza, como suele ser habitual. Los blanquillos asediaban a los chipriotas. En el minuto 5, Azón recortaba a Kalogirou dentro del área y este trataba de llegar al balón golpeando al jugador. Penalti. Carbonell no falló desde los once metros y los maños se adelantaban en el marcador. Un minuto después la volvía a tener Azón, pero esta vez los defensas le arrebataron bien el balón. Las oportunidades zaragocistas eran muy claras, pero no materializaban de momento.

Se encontraban cómodos los jóvenes futbolistas, que no tomaban riesgos con el balón. Sacaban la pelota en largo confiando en la velocidad del trío de arriba, y así se generaba peligro. Y si no, jugaban el esférico para generar espacios. El dominio era absoluto en los 20 primeros minutos de juego. Así se vio en el marcador. Azón la dejaba para Carbonell y, después de recortar a Papathanasiou y a Kalogirou, la ajustaba al palo ante la mirada de Georgios, que no podía hacer nada. 2-0 antes del 25.

Atrás, Javi Hernández y Cristian Yus estaban soberbios. Arriba, Carbonell podía con todos. Borge y Sancho también eran un quebradero de cabeza para los de Nicosia. El centro del campo sabía perfectamente cuándo tenía que esperar, cuándo salir y cómo sacar el esférico limpio.

Como no hay dos sin tres, Alejandro Vela redondearía el resultado antes del descanso. De nuevo por la parte izquierda, recibía el cuero, regateaba a un defensa chipriota y anotaba otro más. Así se llegaba al descanso. El dominio zaragocista era brutal. Hasta el momento, el Apoel no había tenido ninguna oportunidad, a excepción de un tiro de falta cerca de la frontal del área. El Real Zaragoza estaba pasando por encima de su rival.

Volvían los aragoneses a la carga tras el paso por vestuarios. Azón, tras un rechace del guardameta visitante, podía hacer el cuarto, pero se marchó rozando la cruceta. En el 51 también tras un centro de Vela, pero Georgios estaba atento y el balón terminó en saque de esquina. Ahora bien, el Apoel estuvo cerca de recortar distancias también por medio de Orfanidis, aunque el esférico se fue lamiendo el poste.

Azón, que había realizado un trabajo extraordinario, dejaba su sitio a Miguel Puche. En el minuto 66, Carbonell recibía una patada en el área y, hacía el cuarto de penalti. Aun así, el resultado podía ser más abultado. El delantero zaragozano tenía que dejar el campo seis minutos más tarde, ovacionado por cada uno de los 4.000 aficionados del estadio municipal. También hacía lo mismo Alejandro Vela, incombustible todo el encuentro. Entraban Marc Esteban y Diego Marín. También eran sustituidos Jaime Sancho e Iván Castillo por Marvin Kombe y Miguel Soler a falta de 10 minutos.

Tuvieron tiempo de hacer el quinto en el 85, pero el remate de Yus pegó en el larguero. Decidieron esperar al descuento para hacerlo cuando Diego Marín remataba y enviaba el balón al fondo de las mallas. Los de Nicosia salían del estadio municipal con una “manita” ante un Real Zaragoza que puede con cualquier rival.

Los de Iván Martínez fueron dueños de cada minuto. Mantuvieron el control y dejaban la eliminatoria encarrilada antes de viajar a Chipre. Sabían lo que hacer en cada momento y no dieron oportunidad al Apoel. El compromiso y la unión es la bandera de la plantilla y, como queda demostrado de nuevo, de esa combinación sale la fuerza… y salen los goles.

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