Un mermado Casademont cae con estrépito en Lituania (91-73)

Los maños acusaron las bajas en su encuentro. Foto: web Basket Zaragoza

Nefasto día del Casademont Zaragoza en su visita a tierras lituanas para medirse al Neptunas Klaipeda, donde caía con total mérito y justicia por 91-73. A los aragoneses apenas les duró la gasolina la mitad del primer cuarto y, a partir de ahí, fueron a remolque durante todo el encuentro sin que emergieran opciones reales de darle la vuelta al luminoso.

Con las consabidas bajas de San Miguel, Vázquez y Seibutis, nueva oportunidad para jóvenes como Krejci o Javi García, además de Hlinason. El planteamiento de Fisac era claro e inteligente: buscar la superioridad en pintura de Justiz, mucho más fuerte y alto que sus rivales. Los seis primeros puntos del Casademont llevaron precisamente el sello del cubano y junto a Benzing y Radovic daban la primera superioridad en el partido a los maños, 8-10 en el ecuador del cuarto inicial y tiempo muerto de los locales.

Movían bien los aragoneses y emergía la figura del propio Benzing para llevar la máxima diferencia a +7. En 8-15 se anclaron los de Fisac, obligado a parar a falta de poco más de un minuto para el cierre del primer acto por un parcial local de 8-0, aprovechando errores en canastas aparentemente sencillas y, también, que el tiro exterior no terminaba de entrar en el arranque de encuentro a los rojillos. Hlinason cortaba la sangría, ajustando el choque a 18-17.

No cambió en exceso el guion en el comienzo del segundo. Volvían Alocén y Justiz para tratar de dar luz a un ataque aragonés espeso, poco efectivo y en el que incluso se podían ver un par de triples que ni siquiera encontraban aro. Tampoco los lituanos eran un mar de buenas ideas, pero sí lo suficiente para ponerse 25-19 arriba. Y también para cargar de faltas a los visitantes, en bonus en apenas cuatro minutos de juego.

Los mismos que le costó al equipo anotar su primer triple, de las manos de Seeley. Un espejismo. Los lituanos aprovechaban mejor sus armas, se mostraban certeros desde más allá de 6,75 y, en defensa, sólo sufrían con la conexión Alocén-Justiz. El canterano, eso sí, cometía su tercera personal a 2:46 del descanso. Más problemas. Malas sensaciones para los de Fisac, que se marchaban camino de los vestuarios con un 43-33 desfavorable y la necesidad de mejorar un mundo en la segunda parte.

Tras el descanso, sin reacción suficiente

Con mucha más actividad saltó a la pista la escuadra de Fisac, a buen seguro enfadado por lo visto en la primera mitad. Javi García con cinco puntos arrimaba a los suyos en el tanteo, reduciendo a 47-42. Otro espejismo. Porque en defensa el equipo no encontraba la fórmula para frenar a los lituanos, que siempre rondaban la barrera psicológica de los diez puntos favorables. Incluso la superaron en un más que preocupante 62-48 que ponía muy cuesta arriba la empresa de vencer.

De hecho, con esa diferencia se inició el último y definitivo cuarto, obligados los maños a una hombrada para remontar el 67-53 en el luminoso. Arriesgó y arriesgó Casademont Zaragoza en cada defensa, en cada ataque e incluso se respiró por un momento la posibilidad de remontada. Pero fue imposible. Neptunas reaccionó a tiempo tras dos o tres errores en ataque de los rojillos y los locales volvieron a estirar las diferencias hasta convertirlas en insalvables.

El resultado final, 91-73, evidenciaba el mal día de los pupilos de Porfirio Fisac, quienes tendrán el próximo martes una nueva oportunidad de sumar un triunfo. Será en el pabellón Príncipe Felipe ante el Dijon, hasta ahora incontestable líder del grupo con pleno de victorias.

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