Lanza reconoce arrepentido que jamás hubiera imaginado que Laínez podía morir

Momento en el que el acusado, Roddrigo Lanza, entraba a los juzgados

La primera sesión del conocido como juicio “de los tirantes” ha estado protagonizada por la intervención del acusado, Rodrigo Lanza, que se enfrenta a 25 años de cárcel por, presuntamente, acabar con la vida de Víctor Laínez. Tras las cuestiones previas y la intervención de la Fiscalía, la acusación particular y la popular, ha sido el turno de la defensa y la declaración de acusado, que ha reconocido “lamentar mucho lo que pasó”. Lanza ha admitido que actuó así porque se sintió atacado y ha dicho que lleva dos años en prisión pensando “qué decirle a la familia”. “Jamás podría haberme imaginado que una persona podía morir”, ha dicho emocionado.

La fiscal, Ana Cabezas, ha descrito los hechos como constitutivos de un delito de asesinato con el agravante de alevosía. Además, coincide con la acusación particular en que hubo ensañamiento y las tres acusaciones comparten en que el móvil fue un motivo ideológico. “Lanza no lleva ningún cuchillo ni navaja, fue un ataque a traición, de forma repentina y por detrás”, ha mantenido, añadiendo que lo mató “porque detestaba su forma de pensar, sus ideas e incluso su estética”.

La acusación popular, que ejerce el partido político Vox de la mano de David Arranz, ha asegurado que “van a probar cómo Laínez estaba tranquilamente en un bar sin meterse con nadie y Lanza va a molestarle, increparle y amenazarle por motivos ideológicos”. Arranz ha recordado que es importante el motivo por el que se origina el suceso: “la ideología”. Además, ha animado al jurado popular a “poner en entredicho a personas que tienen amistad o afinidad política porque su testimonio a veces es más parcial”.

El abogado del acusado, Endika Zulueta, ha declarado que “este es uno de los asuntos más complejos ya que se juega con la vida y con la libertad”. “Hay una persona a la que se le ha quitado la vida, que no tendría que haber fallecido, y a otra se le quiere quitar la libertad”, ha expuesto. Zulueta ha pedido al jurado que “amplíen su campo de visión”. “Las acusaciones proponen un análisis simple pero tenemos seis días para analizar si existen otras opciones”, ha apuntado, defendiendo que lo que intentan las acusaciones es “dar una respuesta muy simple a un hecho muy complejo”.

Tras todo ello, ha sido el turno de Rodrigo Lanza, que ha relatado todo lo sucedido durante la noche del 8 de diciembre de 2017. Ha reconocido que al entrar al bar ambos se miraron y que el amigo de Lanza le comenta que es “un conocido fascista de barrio”. “Cuando entramos al bar me dijo que él nos mira y me hace un gesto para que fuera a hablar con él”, ha relatado, continuando que tuvieron una conversación “tensa e incómoda” en la que no hubo ningún tipo de amenazas ni se levantó la voz. Una de las chicas con las que iban, ha relatado, le cuenta que Lainez estaba con el móvil y Lanza se pone nervioso optando por irse de allí.

Es al marcharse cuando empieza el suceso. “Mi amigo me dice que lleva una navaja, me pongo nervioso y le doy una patada para que se alejara. Él sigue viniendo hacia mí y empiezo a entrar en pánico”, ha continuado. “Vuelvo a escuchar ¡Cuidado, tiene una navaja!”, ha afirmado. Tras ello, ha relatado, “hay un forcejeo y no sabía muy bien qué hacer, consigo darle una patada fuerte y lo alejo. Voy hacia él, le doy un golpe en la cara y se cae al suelo. Fui hacia él solo pensando que no me matara”, ha dicho emocionado.

Tras las preguntas del abogado, a las que solo ha querido responder, ha añadido que siente mucho lo que ha pasado, añadiendo que actuó así porque se sintió atacado. “Llevo dos años pensando qué decirle a su familia y solo espero que puedan entender que pensaba que iba a morir”. “Jamás podría haber imaginado que una persona podía morir”, ha concluido su intervención. Tras esta primera sesión, este martes continúa el juicio con los testigos del Ministerio Fiscal y los de la acusación particular.

El hermano de Laínez desmiente que llevara navaja

Antes de arrancar esta primera sesión, el hermano de la víctima ha explicado ante los medios de comunicación a su llegada a los juzgados que “le mató de un golpe por la espalda y le machacó en el suelo”. Además, ha desmentido que Laínez llevara una navaja. “Ojalá la hubiera llevado y le hubiera dado 70 puñaladas”, ha afirmado.

Los hechos

Según el auto de la jueza, Laínez se encontraba en torno a las 3.00 horas de la madrugada del 8 de diciembre en el bar Tocadiscos, en Zaragoza, en actitud tranquila, y vestía unos tirantes con la bandera de España. Fue entonces cuando Lanza, acompañado por tres personas, entró al local y comenzó a hablar con la víctima. En cierto momento, el presunto homicida llamó “facha y fascista” a Laínez y este le respondió llamándole “sudaca”.

Unos 20 minutos más tarde, Lanza salió del local antes de la víctima y se enfrentaron verbalmente, según recoge el auto judicial, “sin que existan pruebas de que Láinez llevara ningún tipo de navaja o cuchillo”. Este volvió a entrar al bar y el acusado lo siguió de manera repentina “para atacar por detrás” y le propinó un primer golpe en la cabeza que le hizo caer al suelo. Ahí le empezó a dar “puñetazos en la cabeza y una patada muy fuerte en la cara”.

Según la jueza, “no consta que Láinez llevara navaja u objeto semejante ni que mostrase actitud agresiva o violenta”.

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