«Secretos de estado»: La princesa de Maquiavelo

El cine siempre ha sido un elemento claro de denuncia contra el poder establecido o contra las injusticias político/sociales, transcendiendo así la mera esfera del ‘entertainment’ y sirviendo como medio de expresión política en un mundo globalizado. El cine desde sus inicios ha evidenciado ser una herramienta muy útil para comunicar al espectador la realidad que se vive en ciertos lugares y en ciertas situaciones que ayudan a contextualizar y hacer comprender. También el cine sirve para abrir debate, evitando juicios de valor pero provocando que sea el espectador el que se evalúa a sí mismo desde una situación ajena. Ya saben, el clásico ‘¿Qué haría yo en esa situación?

Algo así es lo que me hizo sentir lo último de Gavin Hood, el interesante y a veces irregular director sudafricano que logró el Oscar en la categoría de habla no inglesa en 2005 gracias a ‘Tsotsi’ y que ya realizara otra fabulosa película con esencia político social que hace cuestionarse al espectador el status quo: ‘Espías desde el cielo’. Haciendo sin embargo gala de la mencionada irregularidad, encontramos en su filmografía películas como ‘X-Men Orígenes: Lobezno’ o ‘El juego de Ender’, evidenciando en Hood un claro déficit a la hora de la adaptación de la fantasía o ciencia ficción, revelando de forma clara que se encuentra en el thriller/drama su espacio de confort.

Secretos de estado’ sigue la estela de su anterior film para mostrarnos el drama que sufrió Katherine Gun en 2003 cuando decidió, en contra del Acta de Servicios Oficiales, filtrar un e-mail recibido en el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico en el que se instaba a espiar a miembros del Consejo se Seguridad de las Naciones Unidas para forzar un voto favorable a la guerra de Irak y su invasión. Sí, esa deplorable Guerra de Irak iniciada por intereses económicos en la que falsearon la existencia de armas de destrucción masiva. Sí, esa vergonzosa lucha de la que fueron adalid el Primer ministro británico Tony Blair y el Presidente de los USA, el pro belicista George Bush hijo. Esa.

La película se puede diferenciar claramente en dos partes y ambas llevadas casi en paralelo. Una parte es el drama personal, familiar y laboral que experimenta Katherine Gun, interpretada por Keira Knightley, tras sus dudas y acusación de espionaje. La otra es toda la parte de thriller y film judicial entorno a su caso. En su primera parte la película no me termina de convencer, pero no por su narración, ritmo o guión. Sino por su protagonista. Y sí, me pueden poner como presidente del club anti Keira Knightley de aquí en adelante. Realmente me resulta una actriz que siempre ha escondido en su belleza y su capacidad de sufrimiento toda su carrera. Esa pátina de fragilidad que domina todos y cada uno de sus papeles en el cine, ese rostro de agonía en vida y sufrimiento tímido e interiorizado resulta completamente repetitivo y sonrojante. Ella supone lo peor de la película y resulta clave en la falta de empatía con el drama tan intenso de Gun.

Sí que sin embargo funciona mucho mejor la película cuando entran en juego todo ese elenco de actores británicos que potencian cualquier producción que se precie. Actores de sobra conocidos y reconocidos como Ralph Fiennes, Matthew Goode o Rhys Ifans; actores que ampliarán la historia a la parte judicial y periodística del film y que harán entrar al espectador de lleno en el caso.

El guión de ‘Secretos de estado’ ha sido adaptado por Gregory Bernstein, Sara Bernstein y Gavin Hood en base al libro escrito por Marcia Mitchell y Thomas Mitchell sobre el caso llamado ‘The spy who tried to stop a war: Katherine Gun and the secret plot to sanction the irak invasión’ (2008), el cual pone sobre la mesa los límites de la moralidad cuando se tiene un secreto que puede cambiar el devenir del mundo. Sin duda la novela y el film traen a la actualidad esa frase de Napoleón pero atribuida a Maquiavelo gracias a su escritura de ‘El príncipe’: ‘el fin justifica los medios’. ¿Todo vale cuando hay un fin superior? ¿La ética por encima del rigor profesional?

Un film que francamente merece la pena, a pesar de estar lastrada por su protagonista.

www.habladecine.com

LO MEJOR: La parte judicial y la cuidada realización.

LO PEOR: Keira Knightley.

VALORACIÓN:

Banda sonora: 7

Fotografía: 7,5

Dirección: 7

Interpretación: 5,5

Guión: 7

Satisfacción: 7

NOTA FINAL: 6,8

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