«Joker»: Sonrisas y lágrimas

El cine –por fortuna– tiene a veces estas cosas. Cuando uno cree estar muy seguro de algo, con mayor o menor facilidad, te demuestra que puedes estar equivocado. Por ejemplo: hace unos años, pocos años, podría poner la mano en el fuego a que ningún actor podría interpretar a Arthur Fleck, es decir el Joker de DC, tan bien como el tristemente desaparecido Heath Ledger. Nadie que pudiera mostrar ese trastorno obsesivo, ese síndrome de psicópata como el australiano hizo en la magistral ‘El caballero oscuro’ de Christopher Nolan. Una interpretación que le valió póstumamente un Oscar al actor. Pues bien, once años después, esa histórica actuación tiene otra que se le puede equiparar. Otra que probablemente acarree también premio. Otra que recordaremos per secula seculorum: la de Joaquin Phoenix para el ‘Joker’ de Todd Phillips. Pura dinamita.

Joker’ conquisto para sorpresa de muchos el León de Oro a mejor película en el prestigioso Festival de Venecia. Un dato que servía de aviso, de guía, para hacernos entender que en esta ocasión no estábamos ante la típica película del universo del cómic. Nos invitaba a pensar que quizás la insistencia de DC de la mano de Warner en mostrar un lado oscuro en el desarrollo de su universo comiquero por fin había retomado fuerza olvidando así los fallos de films anteriores ni sus intentos de volverse jovial y colorista como Marvel. Ese premio en Venecia nos ponía en sobre aviso y nos hacía elevar ese hype a cotas casi incontenibles.

Una de las cosas que más me llamaron la atención fue la denominación de su director. Y es que no podemos negar que Todd Phillips sea un director interesante, máxime tras su absolutamente genial ‘Resacón en las Vegas’, pero estarán conmigo que no parecía a priori ser el más idóneo para enfocar este oscuro análisis sociológico entorno a la creación del Joker y las consecuencias tener una población en rebelión por la cada vez más marcada diferencia de clases. Quizás no lo fuera aparentemente, pero lo ha sido. Lo ha sido con creces.

Si normalmente en las películas en las que aparecía Arthur Fleck –Joker– lo hacía como secundario o némesis del real protagonista del film, es decir Batman, en esta ocasión DC y Warner han brindado el protagonismo del largometraje al quizás enemigo más carismático de todo el universo del comic (con permiso del Magneto de Marvel). En ‘Joker’ conoceremos a la persona detrás de la sonrisa burlona, al ser humano trastornado al que la sociedad, los servicios sociales e incluso su propia familia le dan la espalda. Bueno, más bien le dan el puño.

El film comienza con una secuencia que pone muy a las claras el tipo de película que vamos a encontrarnos: Joaquin Phoenix mirándose al espejo y forzándose la sonrisa de payaso a modo de ensayo o práctica para lograr su cometido (hacer reír a los demás). Esa secuencia además, como ya desveló Ricard Martí en el podcast-programa 100 de habladecine, es un homenaje a la película muda danesa de 1928 ‘El hombre que ríe’, film dirigido por Paul Leni y protagonizado por un bestial Conrad Veidt basado en la novela homónima de Víctor Hugo que, a su vez, sirvió de inspiración a Bob Kane y/o Bill Finger para la creación del popular personaje de DC Cómics.

La película muestra la crudeza del ser humano, el abandono de la humanidad, el egoísmo, la frustración y la antipatía de una sociedad cada vez más individualizada que sirve de marioneta para movimientos orquestados por personas de la alta alcurnia. Los realmente interesados en que haya cada vez más diferencia de clases, más pobreza, más injusticia social. ‘Joker’ muestra la creación de un monstruo en toda regla. De alguien al que nada le ha salido como debería, de un ser humano tratado como un animal apaleado y al que, además, le abandona la propia estructura social y política del estado: habrá dinero para flores no para pagar tratamientos médicos a los desfavorecidos o para potenciar la educación pública.

Fílmicamente Todd Phillips ejecuta la dirección con mano firme en lo narrativo y argumental, y sin embargo nerviosa y próxima en lo puramente estético (como realizara en su alocada trilogía en Las Vegas), en su forma de mostrar en pantalla la conversión del impío, el bautismo de fuego. Uno de los aspectos que han servido de clave para el éxito del film es el hecho de encontrarnos ante la humanización primero y la deshumanización después de un personaje que siempre hemos conocido como histriónico en el cómic o en otras adaptaciones (como recordarán de los personajes mostrados por Jack Nicholson o Jared Leto), alguien sobre el que no reconocíamos las motivaciones más allá del enfrentamiento y la anarquía. Aquí en cambio lo sentimos. Sentimos su dolor y su culpa. Hacemos nuestro su trastorno y podemos casi comprender hasta cierto punto su locura. El resto es historia del cine, queramos o no.

Para conseguir esta atmósfera tan lúgubre y sádica, Phillips no solo ejecuta una filmación en tonos grisáceos, únicamente salpicados de las tonalidades coloristas de la pintura y el pelo del Joker, sino que se apoya en el trabajo musical de la chelista Hildur Guðnadóttir, autora de una espeluznante banda sonora dentro de la que, curiosamente, todavía encontraremos un trabajo compartido con su gran cicerone, el tristemente fallecido compositor islandés Jóhann Jóhannsson por el que fue tutelada en películas como ‘La llegada’, ‘María Magdalena’ o ‘Sicario’.

De lo que no cabe duda es que son muchos los factores que hacen de este ‘Joker’ una obra incontestable, superlativa, alejada del estándar de películas adaptadas del cómic. La fotografía, la estética, la mano del director en dejar libertad a los actores en ciertas secuencias, el destacado reparto –del que luego hablaremos–, la utilización de la banda sonora y las canciones que suenan en ella, el montaje a veces lento otras más acelerado…Muchos detalles que dan forma a un cuerpo escrito, guionizado a las mil maravillas por el propio Todd Phillips pero sobre todo por Scott Silver. Silver tiene en su haber los guiones de películas como ‘8 millas’ o el nominado libreto de ‘The fighter’, siendo sobre todo en este último donde ha sabido desarrollar mejor su labor hasta la llegada de la película que nos ocupa.

Durante el visionado de la película uno es capaz con mucha facilidad de encontrar ciertas referencias cinematográficas. Todas ellas claras y siempre con un doble denominador común: Martin Scorsese (que además es productor) y Robert de Niro.

En ‘Joker’ encontramos en un papel relevante a Robert de Niro interpretando a Murray Franklin, como aquel ídolo de masas de los medios americanos que interpretaba Jerry Lewis en ‘El rey de la comedia’ (dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Robert de Niro). Es decir una primera referencia en toda la idealización de la superestrella mediática que vemos en Arthur Fleck para con Franklin, pero sobre todo se palpa con evidencia la similitud con aquella violenta historia que nos alucinó en 1976 también protagoniza por Robert de Niro y dirigida por Martin Scorsese, ‘Taxi Driver’. La caída a los infiernos de un pobre diablo en horas bajas y al que su trastorno psicológico no le da tregua. Travis Bickle con cara pintada pero sin cresta.

Referencias no obstante que no sirven para despreciar sino para enriquecer un film con entidad propia y sobre todo con un actor en absoluto estado de gracia. Un ser extraño en ocasiones, arisco en otras, pero que ha nacido para dotar de realismo a personajes sociópatas, trastornados y trasnochados como Arthur Fleck. Un Joaquin Phoenix que hace suyo el personaje y que, como digo en la introducción, hace que casi olvidemos a aquel Joker de Ledger.

Joaquin Phoenix encandila con sus bailes, su sonrisa nerviosa e involuntaria, con su tristeza inherente en una vida repleta de oscuridad y maldad, de alguien que quiere servir a la sociedad y hacer reír pero que sin embargo es continuamente pisoteado con beligerancia. Phoenix modula su voz y moldea su cuerpo llegando a casi deformarlo para encarnar a este personaje que debería sin lugar a dudas otorgarle ese preciado premio llamado Oscar.

Además de Joaquin Phoenix o Robert de Niro, el film lo redondean actores destacados como la emergente Zazie Beetz (Dominó en la divertida ‘Deadpool 2’ y nominada al Emmy por su papel en la comedia ‘Atlanta’) quién dará vida a uno de los personajes más importantes de la trama, la veterana y estupenda Frances Conroy, o los también reconocidos Brett Cullen, Bill Camp (The night of) o Shea Whigham (Boarwalk Empire).

Joker’, probablemente la película del año.

www.habladecine.com 

LO MEJOR: Joaquin Phoenix. La secuencia de las escaleras.

LO PEOR: Que alguien se lo tome al pie de la letra.

VALORACIÓN:

Banda sonora: 9

Dirección: 9,5

Fotografía: 9

Guión: 9

Interpretación: 10

Satisfacción: 10

NOTA FINAL: 9,4

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