La hora de cumplir un sueño prematuro

El juvenil conquistó La Romareda en el primer asalto de la Youth League. Foto: Real Zaragoza (Tino Gil)

Es muy probable que todos los fieles seguidores zaragocistas imberbes tengan el sueño de saltar al estadio municipal de La Romareda para defender los colores de su equipo. Sin embargo, la mayoría de estos jóvenes pronto se enfrentarán a la vida real y verán destruida la fantasía de salir al verde con la afición coreando su nombre.

Es duro, pero pocas veces sucede lo contrario. Ahora bien, hay ocasiones donde la vida te da la oportunidad de cumplir el mayor deseo que cualquier hincha puede tener. Y esta vez, el sueño se ha hecho realidad en Zaragoza. Los juveniles del equipo del león rampante ganaron la liga, quedando por delante de equipos como el F.C. Barcelona o el Espanyol. Obtuvieron entonces la licencia para disputar la Copa de Campeones. Los blanquillos se enfrentaron al resto de campeones de España y, tras dejar fuera al Atlético de Madrid, al Celta de Vigo y al Villarreal en los penaltis, se alzaron con el título. El Real Zaragoza se convertía en el mejor equipo juvenil español.

Este segundo sueño llevaba implícito también el tercero. Quizá el más importante para ellos. Les otorgaba el pase para disputar la Champions League juvenil… en el estadio municipal de La Romareda. Tras el sorteo de equipos, la UEFA estipuló que el primer conjunto con el que se enfrentarían sería el Korona Kielce.

Es necesario recordar que los pequeños no hicieron un debut tradicional, sino en un compromiso internacional. Llegó la hora de la verdad, y obtuvieron la victoria por un gol a cero ante cerca de diez mil personas. El resultado no pasa a un segundo plano en el primer asalto europeo de los canteranos.

La Romareda se vistió de gala para recibir al equipo juvenil

Puede ser que, en un futuro, alguno de ellos sea un gran futbolista profesional. Y habrá otros que, más allá de la experiencia de la Champions League juvenil, se dediquen a otros menesteres. Eso sí, todos tienen una característica común: ya han disfrutado antes de lo esperado de un partido internacional ante su gente… y con victoria.

Iván Martínez, entrenador del equipo, dio su comparecencia antes del primer encuentro en torno a tres ideas: ilusión, orgullo y disfrute. La ilusión de saltar al terreno de juego del estadio al que acuden como aficionados. Debutan ahora donde quieren debutar en un futuro con el primer equipo del Real Zaragoza. Son las ganas de firmar una página en la historia del mejor equipo del mundo. Porque, para el zaragocismo, siempre será el mejor equipo del mundo, en Primera o en Segunda, en la victoria y en la derrota.

También es el sentimiento de orgullo, por pertenecer a una generación que consiguió devolver al Real Zaragoza a Europa después de doce años. Aquí no hay que olvidarse de los que ya han dejado atrás el equipo y han subido al Deportivo Aragón. Como dijo el míster, “todos forman parte de esta historia”. Además mostró la dificultad de seleccionar a los 18 pequeños guerreros convocados. “Tengo 31 jugadores y voy a ser injusto con los que deje fuera o en el banquillo. Los once titulares serán unos privilegiados”, sostuvo.

El equipo entrenó en La Romareda previamente para poder soltarse el día del partido

Ahora bien, lo más importante es la tercera base, la de disfrutar. Poder jugar ante cerca de diez mil seguidores que te arropan y te apoyan, y sentir el aliento de una grada que no deja nunca de animar. Es un premio a una temporada en la que ya se cumplieron dos quimeras, ganar la liga y la Copa de Campeones. Una experiencia que nunca olvidarán en sus primeros pasos dentro del fútbol profesional.

En su debut estuvieron a la altura. El gol de Andrés Borge desató la euforia en el municipal. Y sirvió para ganar. El lateral explica que no se esperaba semejante afluencia. “Fue muy emocionante. Se me pusieron los pelos de punta. Y en el gol… mucha locura. Lo celebré como un loco”. En esta misma línea se mueve Francés, internacional con España en el Mundial sub-17. “Fue algo único. Una experiencia que desde pequeño quieres vivir”.

Está claro que el sueño continúa, y cuanto más dure, mejor. La vuelta se decidirá en tierras polacas, y hay que salir a ganar. Sin embargo, aunque cayesen, la hazaña sería igual de prestigiosa. Los juveniles blanquillos no tienen techo. Poco a poco, los cachorros se irán convirtiendo en leones que deberán defender la camiseta del Real Zaragoza.

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