El VIH, ese silenciado desconocido que afecta a más de 5.000 aragoneses

El VIH provoca un debilitamiento del sistema inmunológico que, sin el adecuado diagnóstico y tratamiento, puede desembocar en enfermedades que causen la muerte

Quizá sea que los tiempos cambian, quizá sea que la aparición de nuevas dolencias en el mundo moderno desplaza a las anteriores, pero el sida, cuya primera irrupción en España data de 1981, lejos de apaciguase, continúa su sigiloso contagio. No hay reducción, tampoco espectacular crecimiento; lo que hay es una tendencia a la estabilización del número de casos que hace difícil su erradicación.

Según los datos que maneja la Asociación de Ayuda para Personas Afectadas por VIH en Aragón “Omsida”, desde 2008, se cuentan más de 1.066 casos de esta enfermedad en Aragón. Si se suman los anteriores a ese año, estaríamos hablando de unos 5.000. Y aún quedan por añadir las personas infectadas que no han sido diagnosticadas, que rondarían el 18%.

El número de nuevos diagnósticos en la última década ronda los 100 anualmente (98 en 2011, por ejemplo; 103 en 2014, o 112 en 2017). El Informe de Vigilancia Epidemiológica del Gobierno de Aragón para 2017 concluía que la incidencia era de 8,5 casos por cada 100.000 habitantes, que afectaba a más hombres que mujeres y que estaba vinculado a prácticas de riesgo heterosexual en más de la mitad de los casos. La horquilla de más presencia del virus se situaba entre los 30 y los 44 años.

La mayoría de los jóvenes –que son el centro de todas las campañas de concienciación– no son conscientes de la gravedad del problema porque no saben el daño que el VIH puede causar. Esto es lo que opinan muchos profesionales sanitarios y otras personas vinculadas a asociaciones por la prevención. La época de gran expansión del virus fueron los 80 y los 90, y entonces se tenía que combatir el doble estigma de ser homosexual y tener sida. Aunque la enfermedad, según un estudio relativamente reciente, es mucho anterior y se remontaría a los años 20 en la República Democrática del Congo.

La “estereotipación”, indica el presidente de Omsida Aragón desde su fundación en 1993, Juan Ramón Barrios, ya no es un problema hoy en día. Pero sí lo es la discriminación social que lleva aparejada y para eso hace falta información. “Hay que ser claros; si uno tiene prácticas de riesgo, tiene más papeletas para infectarse de VIH, al igual que si uno tiene relaciones con muchas personas sin protección, tiene más boletos para adquirir VIH o cualquier otra ITS”, ataja.

“Tenemos que ser conscientes de que las prácticas sexuales han cambiado, ahora la sociedad es más abierta y más diversa y la sexualidad no se entiende como antaño”, esgrime. De ahí la importancia de incidir en la prevención.

En Omsida llevan 25 años trabajando en ello. No solamente ayudan y resuelven las dudas de quien se acerca a su sede, sino que están disponibles por teléfono, mail e incluso aplicaciones móviles. Porque las consultas pueden llegar por todas partes. En su balance de 2018, se destacan las 742 personas que han recibido formación sobre VIH-sida, las más de 2.000 consultas atendidas y las 644 pruebas rápidas realizadas tanto de Hepatitis C como de VIH.

Barrios no se cansa de repetir: “Las pruebas de detección precoz son fundamentales. Este 2019 hemos llevado a cabo ya 460, con 14 resultados positivos. La incidencia es de aproximadamente un 3%, es decir, que de cada 100 pruebas que realizamos, tres dan positivo”. Y la mayoría son jóvenes menores de 30 años y zaragozanos. De hecho, y con los datos del Informe de Vigilancia Epidemiológica del Gobierno de Aragón antes mencionado, de los 112 casos del 2017, 94 se declararon en Zaragoza, once en Teruel y siete en Huesca. Y respecto al hospital declarante, el 61,6% se diagnosticaron en los laboratorios de microbiología del Hospital Universitario Miguel Servet, un 31,3% procedían del Hospital Clínico Lozano Blesa y un 7,4%, del Hospital San Jorge de Huesca.

Desde 2008, se cuentan más de 1.066 casos de esta enfermedad en Aragón

El test que practica Omsida es rápido, mediante toma de muestras de saliva, y tarda solo 20 o 30 minutos en analizarse. Es anónimo, confidencial y gratuito y con una fiabilidad del 99,7%. Si da positivo, se deriva al centro médico pertinente para continuar con su diagnóstico y tratamiento. “Echamos de menos más educación sexual en el currículum escolar; el repunte en los últimos años y el motivo por el que no podemos reducirlo es este: que falta sensibilización”, argumenta Barrios.

“Ponte el cachirulo” y #vihvelospilares

Así que dentro de las múltiples campañas que se llevan a cabo en el marco de las Fiestas del Pilar, como “No es no” contra las agresiones sexistas o la promoción de unas fiestas libres de alcohol, Omsida ha unido fuerzas con el Ayuntamiento de Zaragoza y la Asociación de Salas “Aragón en Vivo” para lanzar la suya propia: “En Pilares, ponte el cachirulo.

Suena divertido y en cierta manera es lo que pretenden, “que la imagen sea amigable y que no se centre en el miedo”, explica Barrios. Por eso, estos días se están repartiendo más de 5.000 preservativos por locales nocturnos de toda la ciudad. Hasta un total de 16 establecimientos que se integran dentro de “Aragón en Vivo” cuentan con identificación de cartelería sobre la campaña, pegatinas y folletos.

Omsida ha lanzado junto a Ayuntamiento de Zaragoza y Asociación de Salas “Aragón en Vivo” la campaña: “En Pilares, ponte el cachirulo”

Desde la consejería municipal de Acción Social y Familia, dirigida por Ángel Lorén, secundan la iniciativa y agradecen “la gran implicación del colectivo Omsida para paliar estas drásticas cifras que conocemos”. El consejero apunta que Pilares es el momento idóneo porque “el consumo de alcohol y otras sustancias estupefacientes se acrecienta y eso contribuye a la pérdida de conciencia de la responsabilidad del acto. La situación de “alegría” hace que, en muchos casos, nos desprotejamos”, añade.

La utilización correcta de esta barrera anticonceptiva no solo ayuda a evitar la transmisión del VIH y otras enfermedades sexuales (ITS) como la sífilis, la gonorrea, el herpes genital, la tricomoniasis o la clamidia, sino que previene contra embarazos no deseados.

Convivir con el VIH-Sida

La buena noticia es que desde hace tiempo el sida dispone de tratamiento y las personas que lo padecen pueden tener una vida completamente plena, y “trabajar, hacer deporte, tener hijos y mantener relaciones sexuales”, puntualiza Barrios.

Lo malo del VIH es cuando alguien lo ha contraído y no sospecha de él. “El sistema inmunológico se va debilitando progresivamente y llega un momento donde aparecen enfermedades “oportunistas” que pueden provocar la muerte”, explica.

Los antirretrovirales han conseguido reducir la presencia de VIH hasta cantidades indetectables en el organismo y esto es un paso adelante porque entonces el virus deja de ser transmitible. “Si consiguiéramos diagnosticar a todas las personas que faltan y el medicamento consiguiera reducir la carga viral hasta ser indetectable, podríamos detener el VIH”, expresa.

Este es el objetivo de Omsida para 2030: el 90-90-90, 90% de casos diagnosticados, 90% de casos con tratamiento y 90% con carga viral indetectable. “Y en España estamos cerca de esta cifra”, añade.

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