El Cádiz agua la fiesta al Real Zaragoza (0-2)

Los maños se vieron superados en la segunda parte. Foto: Real Zaragoza (Tino Gil)

El Real Zaragoza no pudo hacer bueno el ambiente de euforia generado por las Fiestas del Pilar, con una dolorosa derrota por 0-2 ante el líder de la categoría, el Cádiz, en La Romareda. Los de Víctor Fernández se quedaron en el dominio, sin acierto ni en el último pase ni tampoco ante Cifuentes, mientras que los visitantes sí hicieron gala del orden y efectividad que les están llevando a firmar un arranque de ensueño.

No reservó absolutamente nada Víctor Fernández respecto al que, en su mente, es el once ideal. Arriesgó con las vueltas de James, Vigaray y Kagawa, presencia de Luis Suárez pese a acabar tocado ante el Málaga y, además, el regreso de Grippo al centro de la zaga junto a Atienza. En la grada, cartel de entradas agotadas y un ambiente propio de superior categoría. Y el inicio de encuentro estuvo marcado por un gran respeto entre ambas escuadras, sin querer asumir excesivos riesgos.

El Real Zaragoza tenía la pelota y encontraba con cuentagotas a Kagawa, aunque el japonés no arrancaba acertado en el disparo y último pase. El Cádiz, como habitúa, muy ordenado y esperando un error en la entrega local para activar las contras de Salvi, Perea y Lozano. La primera clara la tuvo Raúl Guti en el minuto 20 tras una gran combinación zaragocista, pero un disparo cruzado que pintaba bien fue interceptado por la zaga gaditana. Mismo momento en el que Vigaray, que había sido duda seria, tenía que ser sustituido por Guitián por lesión y también se modificaba el sistema a tres centrales y dos carrileros.

Se crecían los aragoneses sobre el césped y era Nieto el que con su zurda obligaba a Cifuentes a una gran intervención para salvar el 1-0. Ganaba en importancia el canterano, ya que la ausencia de Vigaray minimizaba la profundidad por el costado derecho. Tampoco ayudaban las imprecisiones en los controles de Dwamena o Luis Suárez para meter una marcha más de velocidad. O la desaparición de Igbekeme. Por entonces, Nieto ya era el mejor de los 22 y el más cercano al gol, como en el minuto 36 con un zapatazo desde lejísimos que rompió el travesaño de la portería gaditana.

Nada movería el marcador hasta el descanso y lo más noticioso fue la amarilla para Guitián. Era clara, tal y como pareció penalti una caída en el área de Grippo tras empujón de Carcelén. Finalizaban los primeros 45 minutos con un dominio casi total zaragocista, algo que entraba dentro del guion dados los estilos de ambos equipos. Las ocasiones también las acapararon los de Víctor Fernández sin el suficiente acierto para abrir el cerrojo del líder.

Segunda parte

Comenzó extraña la segunda mitad, con el ritmo muy frenado por un fortuito choque entre dos jugadores gaditanos que acabaron sangrando. También con el Cádiz dando un paso adelante aprovechando esa falta de velocidad maña, especialmente notoria en Igbekeme. Y los andaluces lo aprovecharon. Choco Lozano recogía un pase al segundo palo, a balón parado, para anotar a puerta vacía sin oposición alguna de Guitián, que perdió la marca. Minuto 56 y, una semana más, a remar.

Pombo por Kagawa fue la reacción de Víctor Fernández, al segundo. El canterano entró activo y tras una gran jugada individual vio cómo su disparo se marchaba desviado. Estaba siendo el mejor con diferencia y otras otra maniobra dejaba a Luis Suárez en clara franquía para hacer gol, pero al colombiano se le marchó muy arriba su media vuelta con todo a favor. Las naves las quemaría el técnico local con Álex Blanco, que entraba en el 69 por un desesperante Dwamena.

El Real Zaragoza se volcaría al ataque con corazón, pero sin la cabeza y frescura suficiente como para encontrar espacios con asiduidad ante un muy ordenado Cádiz que parecía cómodo en el tapete. Tanto que sentenciaría. Tras una contra después de una absurda pérdida en zona central, Cristian salvaba ante Alejo pero no podría hacer nada en el posterior rechace, con Nano Mesa empujando a las mallas un centro de Álex Fernández. Mal la defensa, peor Guitián.

El 0-2 no lo movería nadie del luminoso, en lo que suponía el cuarto partido consecutivo sin conocer el triunfo para los de Víctor Fernández. Un jarro de agua fría tras un encuentro en el que había depositadas muchas esperanzas en dar un golpe encima de la mesa. Esperanzas que no se rompen, pero sí que se adormecen salvo reacción inmediata en la próxima jornada.

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