Un estudio revela que el primer contacto de los niños aragoneses con la pornografía es a los 9 años

La FAIM celebrará unas jornadas IV sobre sexualidad y adolescencia en el salón de actos de Caja Rural de Aragón los días 17 y 18 de octubre

La Fundación para la Atención Integral del Menor (FAIM) junto al Grupo de Investigación de Familia e Infancia de la Universitat de les Illes Balears (UIB) han presentado un estudio sobre consumo de pornografía en la infancia. Las encuestas, realizadas en siete comunidades autónomas incluyendo Aragón –donde se recogieron 400 muestras –, demuestran que la edad de inicio en la visualización de porno se sitúa por debajo de los 10 años. En concreto, en Aragón está en los 9 años, mientras que en el resto de comunidades encuestadas (salvo Castilla y León y Castilla-La Mancha) baja a los 8.

El profesor Lluís Ballester, de la UIB, explica que el incremento de la exposición a las pantallas en edades muy tempranas propicia el contacto con contenidos inapropiados. El problema radica en la hipersexualización de las palabras. “Hagan una prueba, si buscan una palabra como “teta” en Internet, no van a encontrar una definición, sino que va a aparecer alto contenido sexual. Pero también si buscamos Blancanieves”, expone como ejemplos.

El problema radica en la “distorsión de la percepción” que la pornografía produce en los más pequeños. Así, normalizan comportamientos que no lo son, como la violencia en el sexo, las relaciones sin preservativo o las prácticas en grupo. En consecuencia, construyen su imaginario sexual en base a lo que han visto en vídeos de Internet. “Un chaval de 11 o 12 años no tiene elementos de juicio como para poder entenderlo, y además con un factor añadido: la pornografía se ve solo, sin acompañamiento de un adulto que les ayude a interpretar lo que ven”, añade.

Aunque el 69% de los jóvenes aragoneses asegura que ha recibido educación afectivo-sexual, el 13% reconoce que no respondieron a sus inquietudes y casi el 30%, que solo en parte. Para resolver sus dudas, recurren, de nuevo, a Internet o, en su caso, a los compañeros, que están tan perdidos como ellos.

La “banalización” de las redes sociales y los móviles, cuando el primer contacto con un teléfono en España se produce a los 7-8 años y a los 10 años ya se hace un uso regular, deriva en que a los 15 se hayan consumido ya, de media, 2.000 horas de porno. Por eso la supervisión se hace necesaria en una industria que mueve millones al año y que busca nuevos canales, duplicando el tránsito informativo de una red mundial como Facebook.

El Ministerio de Sanidad publicó este verano un informe que corroboraba un aumento en las infecciones de transmisión sexual (ITS) en jóvenes. El incremento medio anual fue del 26,3% entre 2013 y 2017. Los próximos 17 y 18 de octubre, la FAIM celebrará las IV Jornadas sobre “Sexualidad y adolescencia: identidad, comunicación y seguridad” en el salón de actos de Caja Rural de Aragón, sita en la Plaza de Santa Cruz de Zaragoza. Un evento al que acudirán expertos del sector psicosocial y a donde también se invitarán agentes de la industria de la pornografía para contrastar opiniones y buscar una pornografía más saludable.

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