Seis artistas llenan de color las paradas del tranvía para sensibilizar sobre la infancia

Las obras podrán disfrutarse hasta después de las Fiestas del Pilar

Un total de seis artistas han participado en un recorrido de sensibilización hacia la infancia por las paradas del tranvía de Zaragoza. Una nueva edición en la que se pretende buscar una pausa para la reflexión en torno al factor fundamental para la generación de un cambio positivo de futuro: la infancia. Su objetivo es generar un impacto en la sociedad a través de un soporte único para la comunicación: el espacio público.

Los artistas Magoz, Berta Maluenda, Edu Flores, Jesús Cisneros, Mamen Marcén “Chica con Flequillo” y Amaia Arrazola intervienen en seis paradas del tranvía para conmemorar el 30 aniversario de la Convención de los Derechos de los Niños, un documento que recoge los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños.

Este documento, firmado el 20 de noviembre de 1989, es de obligado cumplimiento por las Naciones Unidas y proclama que los niños tienen los mismos derechos que las personas adultas y que además requieren una protección especial por su condición de seres humanos que no han alcanzado su pleno desarrollo físico y mental. La Convención de los Derechos del Niño es el tratado más ratificado de la historia, firmado por 195 Estados que subrayan el derecho a la protección de la sociedad y el gobierno y a la participación activa de las personas menores de edad en la sociedad.

Para la gerente de Los Tranvías de Zaragoza, Ana María Moreno, el tranvía “es más que un simple medio de transporte”. “Trasportamos muchos niños a lo largo del año y este tema es particularmente importante y relevante y esperamos que a los niños, padres y todos los usuarios les guste el tema y lo disfruten”, ha puntualizado.

Las paradas y sus ilustraciones

El recorrido con los mensajes e ilustraciones se desarrolla entre las paradas de las Murallas Romanas/Plaza del Pilar hasta la parada de la plaza Emperador Carlos. En las marquesinas de la parada la plaza San Francisco, intervienen Edu Flores y Amaia Arrazola; en el paseo paseo Fernando el Católico intervienen Mamen Marcel y Magoz; en la Gran Vía, Berta Maluenda y Jesús Cisneros; en la plaza Aragón, Amaia Arrazola y Mamen Marcel; en la plaza de España, Edu Flores y Jesús Cisneros y en Cesar Augusto, Magoz y Berta Maluenda.

La ilustradora Mamen Marcén “Chica con Flequillo” interviene en las paradas de Fernando el Católico y de la plaza Aragón. Para la primera, se ha inspirado en el artículo 28 de la Convención que recoge el derecho a la educación como base de cualquier persona para desarrollarse e integrarse en la sociedad. La pobreza, la desigualdad, la exclusión social y la violencia están directamente relacionadas con este hecho En la actualidad, más de 50 millones de niños y niñas no tienen acceso a la formación y se da una desigualdad en las tasas de matriculación entre niños y niñas.

Para su ilustración de la plaza Aragón, Marcén se ha inspirado en el artículo 31 de la Convención, que recoge el derecho al juego: “Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”. A través del juego los niños y las niñas pueden soñar con otros mundos, ser fantasiosos, creativos y expresar sus emociones tal cual las sienten. Como explica la autora, “todos los niños deberían tener garantizado el derechos al juego, es una de las bases de su desarrollo y en ningún caso se les tendría que arrebatar”.

Jesús Cisneros se inspira en el artículo 29 de la Convención donde se expresa que “la educación deberá estar encaminada a preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre con espíritu de comprensión, paz y tolerancia…”. El ilustrador ha elegido la metáfora de la semilla, la idea del niño como ser con potencialidades que la educación debe favorecer, pero también pensando en el ideal de la escuela como un gran invernadero lleno de luz y plantas de diversas formas y colores.

Para ilustrar la parada de Gran Vía, Cisneros ha seleccionado dos palabras: hogar y juego. La primera asociada al amor, el crecimiento y las raíces o la tragedia de su ausencia (niños sin hogar, desplazados, refugiados o separados de sus familias). La segunda, juego, se relaciona con el dibujo como espacio en el que hay reglas pero en el que el artista desea encontrar la libertad que tienen los niños.

Edu Flores explica que ni la educación ni el juego ni nada de lo demás “es posible si no hay salud, y para que esto sea posible, nada más importante que una alimentación sana y equilibrada”. Si este es el concepto que ha elegido para la plaza de España, en su obra para la plaza San Francisco, el ilustrador ha elegido dos temas, la educación a través de la lectura y el juego. “El instante de leer antes de dormir, en el que el libro sirve de medio para abrir la imaginación de los niños. Leer un cuento a un niño es como plantar una semilla de libertad”, explica. Además, dedica una segunda ilustración al juego, “más concretamente a los juegos tradicionales interactivos, no los digitales sino los que precisan pocos medios: una caja, una piedra o una goma, amigos y mucha imaginación”.

La ilustradora Berta Maluenda también habla con sus creaciones del juego que “es el lenguaje universal de la infancia. Creo que la mejor manera de abordar a un niño en cualquier situación es así, jugando”. La autora sea inspirado en la serie Juegos de niños de Goya, especialmente en “Niños jugando a soldados” y “Niños jugando al balancín”, y se los lleva a su mundo animal. Con sus ilustraciones, además nos habla del juego como herramienta de aprendizaje para el desarrollo individual y social que fomenta la comunicación, la integración del otro y la creatividad.

La artista Amaia Arrazola interviene en dos paradas inspiradas en su experiencia personal. “Hasta que no tuve una hija no fui consciente de cómo piensan los niños. Es curioso ver como ellos descubren todo por primera vez, todo. Cuando tú ya das por hecho que un perro es un perro, para ellos resulta un descubrimiento emocionante. E gusta su imaginación, me gusta su manera de mirar las cosas, su inocencia, y a veces me imagino qué cosas pasan por su cabeza. Tengo algunos recuerdos de cuando era pequeña. Recuerdo imaginarme el mundo de las hormigas, jugar con las mariquitas del césped o mirar estrellas. Ojalá yo pudiera acordarme de más”.

El artista Magoz quiere conectarnos con el niño creativo y explica en sus paradas: “Durante la infancia creamos universos increíbles e imposibles, donde la creatividad es el elemento esencial sobre el que se construye todo. A medida que pasa el tiempo, esos espacios se ven reducidos y, lamentablemente en muchos casos, completamente eliminados de nuestro día a día”. Por eso nos propone una serie de juegos visuales como una invitación a ver las cosas desde otro punto de vista, un estímulo del que poder tirar del hiño y acabar en una reflexión.

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