Alberto Zapater, de aprendiz a capitán

Alberto Zapater es uno de los jugadores más importantes de la historia del club.

Quizá para Alberto Zapater parezca que fue ayer cuando debutó con la camiseta del Real Zaragoza. Probablemente la sensación sea similar para muchos aficionados zaragocistas. Sin embargo, este miércoles se cumplen 15 años desde que el ejeano saltó por primera vez a un terreno de juego, a La Romareda, con la elástica blanquilla.

No fue el debut más habitual para un canterano de 19 años que daba el salto desde el juvenil. Se trataba de la final de una Supercopa de España contra el Valencia, vigente campeón de liga. Un escenario de máxima exigencia para cualquier futbolista de primer nivel y la posibilidad de cumplir un sueño para Zapater.

El zaragozano recuerda muchas cosas de ese verano. “Todo fue muy rápido. Ni me imaginaba lo que iba a suceder. Pasaba la pretemporada y oía que hablaban bien de mí, pero no era consciente de estar cerca de debutar”, explica el de Ejea de los Caballeros. Para él, era algo increíble hacer la preparación con el primer equipo. El Real Zaragoza comenzó viajando a Suiza y de ahí volvió a la capital aragonesa. Después partieron hacia Inglaterra y, pocos días después de regresar, se presentaba el partido. 24 horas antes del primer encuentro de la final, Alberto recibió la noticia de su titularidad.

“¿Cómo iba a saber que iba a jugar? No se me pasó por la cabeza en ningún momento”, explica el capitán blanquillo. Hasta entonces, Zapater era un zaragocista más. Defendía al equipo de sus amores como aficionado y como jugador del juvenil. Sin embargo, llegó el momento de representar a toda una ciudad en el campo de fútbol.

Los recuerdos afloran en la mente del centrocampista. ¿Lo más fuerte para él? Estar tan cerca de lograr lo que siempre había querido. “Independientemente de lo que nos jugáramos, yo pensaba que estaba cumpliendo un sueño. Claro que tenía presión, la de estar toda una vida queriendo conseguir lo que estaba a punto de conseguir, jugar en el primer equipo del Real Zaragoza”, asevera el centrocampista.

Sin embargo, hay cientos de momentos más que le vienen a la cabeza. Compartir habitación con Generelo, la música que estaba escuchando en el autobús, ver a sus amigos en la valla del municipal e ir a saludarles, tropezarse y estar a punto de besar el suelo por los nervios, el vestuario, el momento de salir al campo, el primer balón que tocó… Fue un día único. “Quitando los partidos en los que estuve de recogepelotas, había pisado el césped de La Romareda tres veces, y siempre para entrenar”, narra el zaragocista.

Los capitanes, Javi Ros y Zapater, en la última ofrenda a la Pilarica

Zapater completó un gran partido. Es más meritorio al recordar que su último partido oficial lo había disputado fuera del fútbol profesional. Sin embargo, el valencianista Vicente se encargó de hacer agridulce el debut soñado. Un gol de falta a media hora del pitido final ponía el 0-1 y dejaba al Valencia degustando el supercampeonato español.

El hecho de tener que remontar en un estadio como Mestalla reducía sus posibilidades de entrar en el 11 titular. “Debutas, pierdes 0-1, y te vas con un resultado adverso. Yo pensaba que no jugaría”, declara. Sin embargo, la teoría negativista falló.

Alberto fue titular de nuevo en la vuelta. El conjunto blanquillo se puso 0-2 en el minuto 34 gracias a Álvaro Maior y a Luciano Martín Galletti. Enfrente, el Valencia de Cañizares, Carboni, Albelda, Baraja o Pablo Aimar, comandado por Claudio Ranieri, no lograba despertar. El Real Zaragoza daba la vuelta a una eliminatoria que en la capital valenciana daban por ganada.

Corradi metió de nuevo al equipo local en el partido con un gol en el 54. Y cinco minutos más tarde, el ahora capitán zaragocista, que de nuevo completó un gran partido, dejó su sitio a Generelo. Zapater salía de la eliminatoria tras 150 minutos a un gran nivel en su debut profesional.

Un remate de cabeza de Javi Moreno a falta de poco menos de 10 minutos sentenciaba de nuevo. El Real Zaragoza se alzaba con la primera Supercopa de España de su historia y con un proyecto de futbolista que ilusionaba. La gran promesa de la Ciudad Deportiva comenzaba a convertirse en una realidad. El diamante en bruto que todavía había de pulirse empezaba a brillar.

“Estaba en una nube. Recuerdo salir con el autobús por la calle, ir al Ayuntamiento… Debutar, jugar y ganar un título… No podía estar pasando esto”, comenta con la mirada iluminada. Ahora bien, el “capi” no pudo disfrutar como sí que lo hubiese hecho si todo hubiese sucedido unos años después. “Fue demasiado rápido. Ganamos el 24 y el 28 ya jugábamos en casa. Estaba todo a la vuelta de la esquina. Con el tiempo me di cuenta de lo increíble que es debutar de esa manera”, sostiene.

Tras quince años de su debut profesional, Zapater se encuentra otra vez ante el reto del ascenso

Esa temporada fue cuando Zapater se asentó definitivamente en la plantilla del Real Zaragoza. 42 partidos entre todas las competiciones, y 37 de ellos como titular. También habría que sumar otros tres partidos con la Selección Española sub 21. “Los mejores momentos fueron en los primeros años, cuando más ilusión tenía. Ves todo con otros ojos”, asegura.

Lo cierto es que el de Ejea de los Caballeros dio sus primeros pasos en un Real Zaragoza que, sin ser brillante, podría decirse que no tuvo unos años malos. Competición europea, una final de copa tras endosar un 6-1 al Real Madrid en semifinales, una magnífica sexta posición con Víctor Fernández, otros cuartos de final en los que el F.C. Barcelona apea a los blanquillos por el valor doble de los goles fuera… En todas esas vivencias, Zapater fue una pieza fundamental y un baluarte en el equipo.

“El cuarto año fue la otra cara del fútbol, algo desastroso. Situaciones inesperadas y nuevas”, asegura. Descenso contra todo pronóstico de un equipo que aspiraba a la Champions League. Sin embargo, el Real Zaragoza asciende a la primera y Zapater, entre lágrimas, parte hacia Italia.

Pero volvería. “No me esperaba que hubiese tanta gente esperándome en La Romareda cuando volví. El cariño de la gente es impagable. Estar en un sitio al que quieres y en el que te quieren no tiene precio”, manifiesta el capitán. Para él, esta vuelta a Zaragoza es un regalo de la vida, algo inesperado que sabe valorar a la perfección.

Y tras quince años de su debut profesional, Zapater se encuentra otra vez ante el reto del ascenso. Ahora valora más todo lo que le da el fútbol. Es otra persona diferente. La experiencia le permite saborear más cada detalle. Tiene claro que, cuando se retire, el Real Zaragoza debe estar en Primera División. Es el deseo de toda una ciudad, de toda una afición… y de un capitán eterno, de Alberto Zapater.

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