«El canto de la selva»: El aburrimiento en su máximo esplendor

Ser una persona a la que le gusta el cine por encima de la media implica tener inquietudes que van más allá de ver el último blockbuster o la última del director de culto de turno. Es casi una autoimposición la de intentar, de vez en cuando, descubrir, no diré joyas, pero sí películas interesantes en filmografías o en estilos de cine que están en las antípodas de lo que suele llegar a nuestras salas. Hace aproximadamente dos años se estrenó una coproducción Australiana y de la República de Vanuatu, que me sorprendió muy gratamente, llamada “Tanna” que contaba una historia similar a “Romeo y Julieta” de Shakesperare, que sucedió en realidad, que estaba representada por los miembros de las tribus originales y que logró una nominación al Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Ahora ha llegado a la cartelera veraniega, copada por reyes leones y tipos duros (y calvos) con ganas de pelea, una película brasileña a la que el calificativo de minoritaria se le queda grande.Me refiero, obviamente, a EL CANTO DE LA SELVA.

La película dirigida por João Salaviza y Renée Nader Messora y que originalmente se titula “Chuva é Cantoria na Aldeia dos Mortos “, se mueve entre la ficción y el documental de una manera muy difícil de diferenciar, trata sobre el dilema de su protagonista, Henrique Ihjac Kraho, un indígena que vive en una tribu del norte de Brasil, cuyo padre acaba de morir y del que oye su voz pidiéndole que le organice el ritual funerario para que pueda dejar de vagar por el limbo y retirarse definitivamente al valle de los muertos, lo que conlleva la confirmación de que él se convertirá en Chamán, algo que no le hace mucha gracia.

Toda esta historia está contada a base retratos de las costumbres, tradiciones, diálogos y monólogos de varios miembros de la tribu. La película conquistó a los jurados de Cannes y El Mar del Plata ya que en ambos festivales fue galardonada con el premio especial del jurado (En Cannes en la sección “Una cierta mirada”) y estoy convencido que encontrará su público. Pero, para mi desgracia, yo no entré en absoluto en ella. Mientras la veía el aburrimiento se convirtió en tedio y el tedio en sopor. No me interesa nada de lo que me cuenta y sobre todo como lo cuenta. No soporto los planos fijos eternos en los que tengo la sensación de que no me está contando nada. No puedo valorar las interpretaciones porque desconozco como se entona en la lengua en la que hablan, pero a mi me suena todo igual, de la misma manera que no detecto ningún cambio de expresión en el rostro de los protagonistas. Tengo poco más que añadir ya que me cuesta sacar más punta esta película porque pasé más tiempo mirando el reloj que la pantalla pensando que si aquello no acababa pronto al que tendrían que hacer el rito funerario sería a mi. Tan solo espero que quien vea EL CANTO DE LA SELVA sepa descubrir las virtudes que le vieron los jurados de los festivales anteriormente mencionados y la disfrute mucho, cosa que yo no he hice en absoluto.

www.habladecine.com

LO MEJOR: La fotografía

LO PEOR: No me despertó el más mínimo interés.

VALORACIÓN:

Fotografía: 6

Banda Sonora: 0

Interpretación: NS/NC

Dirección:2

Guión: 1

Satisfacción: 0

NOTA FINAL: 1,8

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