César Láinez: “Tarde o temprano volveré al Real Zaragoza porque es mi vida”

César Láinez ha asegurado que volverá al Real Zaragoza

El C.D. Teruel ya ha vuelto a los entrenamientos. El lugar elegido para hacerlo ha sido el estadio Enrique Porta, en Villanueva de Gállego. Al frente de la nave turolense se encuentra el exportero zaragocista César Láinez, que explica el único objetivo del equipo: ascender a la división de bronce del fútbol español.

Pregunta.- ¿Qué espera de esta temporada con el C.D. Teruel?
Respuesta.- Es un proyecto muy ilusionante. Hemos confeccionado una buena plantilla, con jugadores jóvenes pero a la vez con experiencia tanto en Tercera como en Segunda B. Tenemos la ilusión de estar en los puestos más altos de la clasificación. Cuando el club me llamó, lo primero que hablamos fue que el objetivo era el ascenso.

P.- ¿Cómo afronta el reto a nivel personal?
R.- Me gusta entrenar, siempre que puedo hacerlo como a mí me gusta, en las condiciones que creo que se deben exigir para sacar el máximo rendimiento a los jugadores. Cuando hablé con el presidente le dije cómo entrenábamos, cómo lo habíamos hecho tanto en Segunda como en Segunda B y Tercera. Le pareció bien y aceptó las condiciones. Más allá de las categorías, me gusta entrenar. Y si además podemos hacerlo como siempre lo hemos hecho, mejor.

P.- ¿Está contento con la plantilla?
R.- Sí. Estamos tratando de cerrar alguna incorporación, sobre todo en la zona de ataque. Además, a la gran mayoría de jugadores ya los conocía porque, o los he tenido, o me he enfrentado a ellos y los conozco. Si los jugadores conocen al entrenador y viceversa, ganamos tiempo en la pretemporada. Nos evitamos esa primera toma de contacto donde tienes que intentar entender al jugador.

Para Láinez la temporada en el C.D Teruel es un proyecto muy ilusionante

P.- En su etapa en el fútbol profesional con el Real Zaragoza cumplió muy bien. ¿Aspira a volver al fútbol de primer nivel?
R.- Nunca he tenido la aspiración de entrenar en el fútbol profesional, sino de disfrutar como entrenador. La experiencia profesional como jugador me enriqueció, y es lo más grande que he conseguido en el desarrollo profesional, pero no es mi objetivo inmediato como entrenador. Si no, hubiese intentado seguir en el primer equipo del Real Zaragoza. Siempre he dicho que mi ilusión es entrenar, formar gente y hacer buenos proyectos. Más allá de las categorías, quiero desarrollar mi labor como entrenador como me gusta y como yo la entiendo.

P.- ¿Cómo se nota la diferencia de pasar de Segunda División a Segunda B o Tercera?
R.- Se nota en la calidad de los jugadores, pero en nuestro modo de funcionamiento como cuerpo técnico no varía nada. La exigencia siempre es máxima. El jugador tiene unas obligaciones con el equipo al que representa, y nosotros tenemos el deber de sacar su máximo provecho. Debemos darles todo tipo de información y ponerlos en las condiciones físicas óptimas para que rindan al máximo. Luego, si pueden aspirar a otras categorías superiores, como nos sucedió en su día, es una recompensa importante para el entrenador.

P.- Volvamos al pasado. ¿Cómo vivió esa etapa en Zaragoza?
R.- Me encontré bien. El equipo venía de una dinámica negativa. Lo cogimos a un punto del descenso, conseguimos la permanencia, que era el objetivo. De 12 partidos, solo perdimos tres, y eso que el equipo no ganaba desde hace tiempo. Como cuerpo, técnico nos sentimos realizados y satisfechos con el trabajo. Además, pudimos sacar canteranos que, con el paso del tiempo, se han afianzado en la primera plantilla, que era uno de los objetivos a nivel formativo.

P.- Ya forma parte de la historia del Real Zaragoza…
R.- Me siento un privilegiado de haber hecho algo que a mí me gusta. En su día pude jugar a fútbol y conseguir títulos. Ahora estoy satisfecho de pertenecer a esa historia como alguien que, en su día, hizo que el Real Zaragoza no desapareciera, porque el descenso traía esa situación. Lo más positivo fue poder realizarme como entrenador en casa, y sacando al equipo que quiero de la zona de abajo.

Láinez asegura que aún queda por cerrar alguna incorporación, sobre todo en la zona de ataque

P.- ¿Cómo lo ve esta temporada?
R.- Siempre soy optimista. Se encuentra en una categoría que no es la suya. Solo lo es en cuanto a matemáticas, pero no en cuanto a grandeza, a la ciudad o a su afición… 28.000 abonados no los tienen más que los mejores equipos de Primera División. Seguimos siendo un equipo grande. Esperemos que con la llegada de Víctor, con esa ilusión, con la unión grada y entrenador, se pueda conseguir el ascenso. El Real Zaragoza va a ser muy distinto cuando esté en Primera División.

P.- ¿Se ve de alguna manera vinculado al club en un futuro?
R.- Siempre he sido sincero con el club. Cuando me fui, lo hice porque creía que, en ese momento, no podía aportar nada al club. Cuando estuve, aporté jugadores y proyecto de cantera en un momento de bajo nivel económico. También aporté la salvación. Creo que fue fructífero mi paso por ahí. Sé que tengo las puertas abiertas porque es mi casa, mi vida. Entré con doce años en la Ciudad Deportiva y, salvo un impás de cinco o seis años, de una manera u otra he estado trabajando allí. Tarde o temprano volveré al Real Zaragoza porque es mi vida.

P.- De aquí a cinco o seis años, ¿dónde le gustaría estar?
R.- Entrenando. Este año, como cuerpo técnico, no teníamos idea de entrenar. Veníamos de Cuenca y queríamos disfrutar de la familia. Pero la oportunidad de seguir entrenando en Aragón nos atrajo. Además, el Teruel nos permitía la posibilidad de entrenar por las mañanas, con una semi profesionalización que no se encuentra en Tercera División y que es difícil encontrar en Segunda B. Esa forma de trabajar es lo que nos ha animado a coger al equipo.

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