«Instinto maternal»: Pseudohitchcock

Ser conocido en el Callejón de la Música me permite hacer ciertas excentricidades sin peligro de ser ingresado en el psiquiátrico de Zaragoza. La mayoría de los clientes ya saben de qué palo voy y, lo que es más importante, Pedro también, así que no se sorprendió cuando me vio llegar el pasado fin de semana disfrazado de Alfred Hitchcock. Mientras me preparaba el gin tonic me preguntó si había algún ciclo del maestro del suspense en la Filmoteca, pero le contesté que no, que venía de ver “Instinto maternal”, la última película del director belga Olivier Masset-Depasse que nos cuenta la historia de dos vecinas que viven en casas adosadas a mediados de los 60 con un hijo cada una y una relación de amistad excelente, casi fraternal. A raíz de un accidente, las cosas cambian. Y cuando dije esto último imposté la voz y entrecerré los ojos mientras miraba a uno y otro lado tratando de resultar misterioso. También le expliqué que, si el director había jugado a ser Hitchcock, ¿por qué no podía hacerlo yo? Sergio, otro de los conocidos habituales que andaba por ahí, se acercó a preguntarme por la película con una sonrisa dibujada que delataba el número de cervezas ingeridas y me hacía sospechar que era una pregunta social más que otra cosa. A pesar de ello, le conté que era un thriller belga, con una historia que planteaba un punto de partida interesante a priori, pero que luego el guión era fallido en su desarrollo, con bastantes lagunas y errores. También le expliqué, aunque en su mirada perdida vi que se estaba arrepintiendo de haberme preguntado, que las interpretaciones eran muy buenas, con Veerle Baetens a la cabeza, la de “Alabama Monroe”, pero que el director se había equivocado al querer evidenciar que estaba jugando a ser Hitchcock y, por ejemplo, resultaba cansina la sobrecarga musical de Renaud Mayeur y Frédéric Vercheval, no tanto por jugar ellos también a ser Hermann, sino por el constante subrayado que acababa por resultar molesto, innecesario y, en cierta manera incomprensible ya que, por ejemplo, la trama se desarrollaba en la década de los 60 y no se mencionaba sino que se deducía de la dirección artística en su conjunto. Sergio aprovechó que paré para coger aire y me dijo, con algo de vehemencia, que a él le apetecía verla, que no era tan tiquismiquis como yo, que él no se fijaba en detalles y que lo único que quería era entretenerse y que si la historia era de suspense, ya tenía mucho avanzado. Como no me gustó el tono que empleó, le dije que entonces podía ir a verla porque seguramente la disfrutaría, pero le pedí que me dejara invitarle a otra cerveza en mi casa. “Dentro de media hora te espero que quiero pasar antes a ver qué tal está mi madre. Dejaré la puerta abierta, Sergio. Si  llegas pronto puedes darte una ducha que con estos calores igual te apetece”.

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LO MEJOR: La dirección artística

LO PEOR: Los agujeros de guión y el subrayado musical

VALORACION:

Fotografía: 7´5

Banda Sonora: 3

Interpretación: 7

Guión: 3´5

Dirección: 4

Satisfacción personal: 5

NOTA FINAL: 5

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