«Yesterday»: El precio de vivir un sueño

Poster for the movie "Yesterday"
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Como en el caso de millones de personas, hasta donde alcanza mi memoria los Beatles han estado presentes en muchos momentos de mi vida. Desde aquella vieja serie de dibujos animados de la infancia protagonizada por John, Paul, George y Ringo, que en el recuerdo era en blanco y negro y que hace ya algunos años descubrí en color, pasando por los primeros lp’s que tuve poco antes de entrar en la adolescencia, coincidiendo con el asesinato de John (tengo grabado en la cabeza el momento en que me dieron la noticia), o por todas las ocasiones en las que las canciones de los “Fab Four” me han echado una mano en las difíciles relaciones con la mitad de Humanidad, hasta llegar el turno de pasar el testigo afectivo-emocional a mi hijo, escuchando una y otra vez los cd’s de la mítica banda.

Por ello cuando empezaron a llegar las primeras noticias acerca de “Yesterday”, la película de Danny Boyle sobre un guion de Richard Curtis que acaba de estrenarse en nuestras pantallas, tuve sentimientos encontrados: ilusionado por un lado, por el original planteamiento argumental, y temeroso, por otro, de la enésima utilización de la música de los Beatles en una comedia romántica.

Y de todo hay, como en botica, pero pesa más lo que me ha gustado que lo que no en este curioso experimento que ha supuesto “meter a dirigir” una comedia romántica al realizador de “Trainspotting“. Jack (Himesh Patel) es un joven pero veterano aspirante a estrella del pop, que a causa de un apagón de electricidad en todo el planeta tiene un accidente. La realidad paralela en la que despierta no ha conocido la existencia de algunos hechos históricos para la Humanidad, entre ellos los Beatles y sus canciones. Ser la única persona en la Tierra que recuerda la música del mítico grupo le permitirá convertirse en una estrella del rock, aunque en el camino deje atrás a su amiga y representante Ellie (Lily-James).

He dicho ya dos veces en apenas tres párrafos que “Yesterday” es una comedia romántica, pero esto no es del todo cierto. La película del dúo Boyle-Curtis no descarta la deriva sentimental, es cierto, pero prefiere aparcarla para el último tercio del filme, al margen de pequeños apuntes que van aderezando la historia, centrándose en responder a dos preguntas: ¿Qué sucedería si de repente desapareciesen algunas de las referencias culturales que marcan nuestra vida? ¿Cómo sería nuestra existencia si le faltaran los Beatles a la banda sonora de nuestra vida?  La respuesta a estas preguntas la da uno de los personajes secundarios de “Yesterday”, aunque creo que es mejor que cada espectador la descubra por sí mismo.

Lo interesante es que, ligado a estas cuestiones, el guionista y director de “Una cuestión de tiempo” (2013) plantea una reflexión sobre cómo alguien puede vivir una vida que no es la suya, vendiendo, cual Fausto a Mefistófeles, su alma por el precio de la fama. Afortunadamente “Yesterday” dista mucho de ser una tragedia, y el dilema ético en el que se debate su protagonista está tratado con un tono más amable, plagado por supuesto de momentos cómicos, e ilustrado musicalmente con las canciones de los Beatles. Pero la película de Danny Boyle no se limita a volver a poner de moda al mejor grupo de la historia del pop/rock, que también, sino que aprovecha el tirón de algunas de las melodías más famosas de los “Cuatro de Liverpool” para meditar sobre cómo los tiempos cambian, la forma de consumir música también lo hace, pero lo que era bueno cincuenta años atrás lo sigue siendo ahora. Las obras de arte son imperecederas. O para hacer una crítica ácida, a veces muy de manual, sobre la industria discográfica, capaz de convertir una muestra de la cultura representativa de nuestros días en un producto comercializable y, sobre todo, rentable.

La pega más importante que se le puede sacar a la película de Richard Curtis es que algunos elementos del guion son demasiado reconocibles como partes integrantes del método “Curtis” para escribir el guion de una comedia: un protagonista con problemas para relacionarse con las mujeres, un compañero estrafalario y a veces incómodo (la pelirroja Scarlett en “Cuatro bodas y un funeral” o el personaje de Rhys Ifans de “Notting Hill”) y una cuadrilla de leales e inquebrantables amigos.

Me he referido de manera indistinta al realizador y al guionista de “Yesterday” como los autores de ésta, pero me queda la duda: ¿Es un guion de Curtis que dirige Boyle o una película de Danny que ha escrito Richard? Dicho de otra manera, y teniendo en cuenta lo alejados que en un principio están ambos cineastas tanto en sus planteamientos estéticos como en sus intereses temáticos, ¿quién ha dejado su impronta con más claridad en la historia de un mundo sin los Beatles? En mi opinión, el director oscarizado por “Slumdog Millionaire” (2018) poco ha podido hacer por introducir su característico estilo visual, rompedor y transgresor, en una película que no pretende incomodar al espectador en ningún momento. El vencedor de este singular combate, desde mi punto de vista es el guionista y director de “Love actually” (2003). Pero esto no es nada malo. Todo lo contrario.

La elección de Himesh Patel, actor de origen hindú prácticamente desconocido (su mayor mérito es haber intervenido de manera más o menos fija en el culebrón británico “Eastenders”), que aborda el papel de un músico a las puertas del fracaso con gran naturalidad y cuya voz dota de personalidad propia las canciones de los Beatles es todo un acierto. También destaca como uno de los puntos fuertes de “Yesterday” la interpretación de Lily James, dando vida a esa amiga que siempre está a nuestro lado y a quien nos cuesta ver cómo objeto de interés romántico. Su trabajo es grácil y delicado, pero dejando tras sí una personalidad fuerte, la de alguien que no sólo es otra chica “detrás” de una canción.

Utilizando continuos guiños al universo Beatle (referencias a títulos de canciones, citas o el apellido de la joven Ellie, Appleton), y a pesar de la ligereza de su tratamiento, el binomio Boyle-Curtis consigue transmitir la alegría de disfrutar de la presencia de las canciones de John, Paul, George y Ringo en el largo y tortuoso camino de nuestra existencia sin estropear su legado.

www.habladecine.com

LO MEJOR: La premisa argumental, una genialidad, y no convertir la película en un musical con canciones de los Beatles

LO PEOR: La fácil identificación de los elementos narrativos de Curtis

VALORACIÓN:

Banda Sonora:10

Fotografía: 7

Guion:8

Interpretación:8

Dirección:7

Satisfacción:8

NOTA FINAL:8

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