Dinosaurios y sostenibilidad para ejercitar en verano el conocimiento de los escolares aragoneses

Los niños se han adentrado entre huesos paleozóicos y consejos para corregir el empleo de los plásticos

¿Eran los cocodrilos dinosaurios? ¿Cuánto plástico puede llegar a acumularse en el fondo marino? Son preguntas que han tratado de descifrar decenas de escolares aragoneses durante la primera sesión del programa “Abierto por Vacaciones”. Así, para que nadie diga que en verano no se aprende, niños y niñas, todos ellos enfundados en mochilas, gorras veraniegas y con el nivel de atención bien ajustado, han pasado la mañana de este caluroso jueves entre huesos de la era Paleozoica y consejos para corregir el empleo de los plásticos. Un viaje entre el pasado y el presente, con vistas a construir, entre todos, un mejor futuro para la humanidad.

La primera parada ha sido el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Allí, se han adentrado en las épocas más primigenias de la historia, observando los restos mostrados en vitrinas de aquellos que fueron los primeros habitantes del planeta tierra y que, a pesar de haber sufrido la extinción, sus resquicios marcaron lo que hoy en día es la humanidad. Braquiópodos Terebratúlidos, lejanísimos primos del escorpión, rastros de trilobites o las garras de los dinosaurios oscenses son algunas de las reliquias de las que han podido aprender. Después: ha sido el momento de profundizar en cuestiones de profundo calado social, gracias a un interesante taller sobre consumo responsable con el que los niños -seguro- se han puesto “las pilas” para empezar a cambiar el mundo. En esta ocasión, la actividad la han disfrutado los alumnos más pequeños del colegio Sainz de Varanda, pero el objetivo es que pasen muchos más centros por el programa.

Tejer redes de concienciación 

El programa pertenece al convenio de divulgación y consumo responsable que la Universidad de Zaragoza coordinará junto con el Gobierno de Aragón a lo largo del verano, siguiendo el itinerario plantado para continuar fomentando el aprendizaje durante la época estival. En palabras del secretario de general técnico del Departamento de Ciudadanía y Servicios Sociales, José Antonio Jiménez, con esta iniciativa ambas instituciones buscan proponer una “dinámica de concienciación”, mediante la creación de redes de transmisión de conocimiento que partan de los niños y terminen en sus propias familias. Mediante las enseñanzas extraídas, se pretende sobre todo sensibilizar al mundo –desde la base educativa- sobre los usos del plástico en procesos alimentarios, explica Jiménez, precisamente para que se entienda que “cuando se deseche, ese plástico vaya directamente al circuito del reciclado” y no a los océanos. Así, matiza, al hablar de “poner en la agenda” mecanismos de sostenibilidad multilateral, la vertiente medioambiental debe –y está- entrando de manera “muy constante”, porque la meta última es trabajar entre todos por construir una generación futura “responsable”.

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