Antonio Coscollar / Maestro de escuela

El idioma, ¿un instrumento desafinado?

Antonio Coscollar

Decía Elia Kazan de su pupilo, James Dean, que era un mal actor, que en el teatro habría sido un fracaso y que si triunfó en el cine fue porque Kazan, antes de rodar escenas de Al este del Edén le ofrecía alguna copa para que el actor se olvidara de sí mismo y en medio de aquel abismo, ambos, actor y director, lograron interpretaciones que siguen causando asombro.

“Solo tiene dos registros: con sombrero y sin sombrero”. Eso decía el director Sergio Leone de Clint Eastwood cuando ambos frecuentaban Almería para rodar espaguetis. Eastwood ponía toda su atención en el trabajo de sus directores y hace años, y películas, que es el último de los grandes directores clásicos. Es tan mayor que en su última película, Mula, nos asaltaba un sentimiento de orfandad unido al temor de su pérdida.

Ahora encendamos el televisor y escuchemos a un periodista comentando un estreno. Con frecuencia oirá usted cosas como esta: “Han habido muchas espectadoras”. El periodista, o lo que sea, suelta frases de este cariz sonriendo y sin despeinarse.

Clint Eastwood ha sido y es un hombre orquesta, toca el piano, escribe sus guiones, dirige la mayoría de las películas en las que interviene, compone la música, actúa y todavía le ha sobrado tiempo para ser alcalde de Carmel, California, un par de años. Pues bien, a estos periodistas que nos ofrecen aquellas perlas, únicamente les pedimos que dominen un instrumento, uno solo, su propio idioma. No digo que nosotros debamos sentir vergüenza por cometer ocasionalmente esos errores, lo que digo es que un periodista no los puede cometer igual que un cantante de lírica no puede desafinar sin causa justificada.
Al decir “han habido muchas espectadoras” estamos adjudicando a “muchas espectadoras” el valor de sujeto. Quizá el lector recuerde que un sujeto puede ser sustituido por un pronombre. Los pronombres con valor de sujeto son: yo, tú, él/ella/ello, nosotros/as, vosotros/as y ellos/as.

Por otra parte, el complemento directo también puede ser sustituido por un pronombre, a saber: la, las, lo, los y también le y les para personas de género masculino.

Para sustituir “muchos accidentes” y “muchas espectadoras” por pronombres, debemos usar “los” y “las” respectivamente. Las nuevas oraciones quedarán de este modo: “Las ha habido” (las espectadoras) y “Los ha habido” (los accidentes). Entonces quién es aquí el sujeto. Ahí está la cuestión. No hay sujeto. Por ese motivo, la no existencia del sujeto convierte a estas dos oraciones en impersonales. El ejemplo clásico es “llueve”. No podemos responder a la pregunta ¿quién llueve? Simplemente ocurre.

¿Se dan cuenta de que los errores que hemos comentado probablemente se iniciaran en la escuela, siguieron en la familia, se alimentaron en el bachillerato y se remataron en la Facultad de Periodismo?

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