Jesús Marco: “Aragón tiene potencial y sus grandes figuras quedan para la universalidad del cine”

Jesús Marco es el nuevo presidente de la Academia del Cine Aragonés (ACA)

La Academia del Cine Aragonés (ACA) estrena Junta Directiva este verano. A la cabeza, como presidente, se sitúa Jesús Marco Murillo; como vicepresidenta, Isabel Lahuerta; como tesorero, Manuel Aparicio, y como secretaria, Miriam Martín.

El nuevo equipo tiene las miras bien altas y su objetivo es hacer crecer la cultura cinematográfica aragonesa. Pero son realistas y no esquivan que sus propósitos están fuertemente acotados por la financiación pública y privada que puedan agenciarse.

En realidad, Marco lleva en la Presidencia desde 2016, después de que renunciaran, por motivos personales, el presidente y vicepresidente anteriores. Ahora, con la Junta renovada, se abre una nueva etapa y no faltarán ganas, ilusión y trabajo, mucho trabajo.

La nueva Junta Directiva seguirá apostando por los Premios Simón como “buque estrella” de la Academia

Pregunta.- ¿Qué proyectos tiene en mente desarrollar el nuevo equipo directivo?
Respuesta.- El fundamental, los Premios Simón. Llevamos haciéndolos nueve años y sirven de escaparate para dar a conocer lo que se hace en  audiovisual a nivel profesional en Aragón. Es nuestro buque estrella. Luego va a depender del presupuesto que consigamos a lo largo del año para poder realizar los proyectos que tenemos en mente. Algunos son de formación, otros de colaboración con festivales, también de creación de un nuevo premio relacionado con la educación, etc.

P.- ¿La educación y el cine o la educación en el cine?
R.- Es un proyecto que abarca las dos cosas. La Academia quiere premiar a aquel centro de educación, sea colegio o instituto tanto público como privado, que haya hecho un proyecto audiovisual que contenga las dos vertientes de lo que nosotros consideramos que es importante en el cine. Es decir: el cine como educación y educar para el cine.

Por un lado, queremos dar a los alumnos las herramientas necesarias para comprender qué es la educación audiovisual y poder interpretar toda la avalancha audiovisual que sufrimos en este siglo. Por otro, nos fijamos también en el cine como portador de valores que nos enriquecen como personas.

P.- ¿Sería partidario de impartir una asignatura de cine en las aulas?
R.- Por supuesto. Por una sencilla razón: sin darnos cuenta, hemos entrado en una revolución audiovisual que podría compararse con la Revolución Industrial. De repente, estamos viviendo en la época más audiovisual que ha existido nunca, con los móviles, con internet, estamos pegados al ordenador, compartimos vídeos, etc. El problema es que se nos ha olvidado que es necesaria una educación audiovisual para poder hacer mejor o entender mejor esos vídeos que estamos acostumbrados a ver.

Por poner un ejemplo más gráfico, para entender películas como “Roma”. Ha sido denostada por parte de mucha gente que ha dicho “madre mía, cómo es posible que haya ganado tantos premios, ¡¡si es un tostón!!”, cuando realmente es una maravilla de película. ¿Por qué? Porque cumple con todos los preceptos de lo que realmente es la educación audiovisual. Sería necesario, por tanto, desde muy pequeñitos, enseñar las claves de lo que es un buen audiovisual.

P.- Usted es miembro de la ACA desde que se fundó en 1998. ¿Cómo ha cambiado desde entonces la Academia por dentro y por fuera?
R.- Por dentro ha cambiado que ahora somos muchísimos más miembros. Pero quizá su espíritu, desde el principio, no ha cambiado. Antes no había nada, no existían las ayudas a proyectos audiovisuales en Aragón. Era un completo desierto. Y nuestro objetivo fue conseguirlas. Ahora seguimos trabajando porque consideramos que todavía son insuficientes, sobre todo en esta Comunidad.

Por fuera ha cambiado porque hemos dado más visibilidad a los realizadores aragoneses, a través de los Simón. Les ponemos cara a todos aquellos que se dejan las cejas a lo largo del año para sacar adelante sus trabajos audiovisuales.

P.- ¿Cuál es la situación actual del audiovisual aragonés?
R.- Pues no está mal, pero podría estar muchísimo mejor. Es decir, hoy por hoy todavía no existe una industria audiovisual como tal. Pero bueno, todo a su debido tiempo, despacio. Yo creo que las administraciones se están dando cuenta de que el cine genera riqueza, de que ahí donde se rueda se generan puestos de trabajo y las empresas ganan dinero. El problema es que hasta hace tiempo ha estado muy centralizado en Madrid y Barcelona, pero hoy es estúpido pensar que se tiene que seguir así porque las grandes comunicaciones hacen que en cualquier sitio sea posible.

Lo único que nos queda –y es otro de los objetivos de la Academia– es que la empresa privada se conciencie de que es bueno invertir parte de sus beneficios en ayudar al cine. Pero es una labor que, por mucho que reivindiquemos, tiene que haber detrás un Gobierno que lo entienda de verdad y que empiece a dar beneficios fiscales a las empresas que ofrezcan su dinero para sacar adelante producciones audiovisuales.

Marco asegura que el actor de “Campeones” Jesús Vidal, embajador de los Premios Simón, fue el auténtico alma de la gala

P.- Aragón también es atractivo como escenario de rodaje.
R.- Yo creo que en Aragón podríamos rodar cualquier clase de película porque es una de las comunidades que más variedad paisajística tiene. Desde grandes ciudades, como puede ser Zaragoza, a pequeños pueblos que podemos hacer creer que estamos en cualquier siglo. También el paisaje inmenso que tenemos en el Pirineo o los desiertos en los Monegros. Es necesario potenciar que vengan aquí grandes producciones, no solo españolas, sino internacionales. Para eso se creó hace unos años la Film Commission, que emana del propio Gobierno de Aragón, y que está atrayendo a grandes producciones.

P.- Uno de los hitos de la ACA, como ya ha mencionado, es la organización de los Premios Simón. Las categorías se han duplicado a lo largo de estas nueve ediciones, que han servido para consolidar este certamen cinematográfico. ¿Cuáles son las propuestas de la nueva Junta Directiva para seguir impulsándolo?
R.- Primero, y lo más importante, sacarlo adelante. No es fácil, porque una gala de premios que, alrededor, semanas antes, conlleva también una serie de actos, pues no es barato de hacer. Como depende mucho de lo que consigamos de presupuesto, no sabemos todavía qué es lo que vamos a hacer este año, pero imagino que irá en la línea de la última edición. Seguiremos con los mismos premios, pero no sabemos si vamos a aumentar el número o no, porque eso depende de la duración de la entrega de los premios, y más de dos horas, se puede hacer pesada. Pero son fundamentales y haremos todo lo que podamos.

P.- Este año, estuvieron centrados en cine y educación. ¿Qué supuso tener como embajador oficial de los premios al actor de “Campeones” Jesús Vidal?
R.- Para mí fue una cosa maravillosa. Además fue muy complicado poder traerlo, porque es un hombre que lo quieren en todos sitios. Estaba ocupadísimo y, prácticamente quince días antes de los Premios Simón, no teníamos muy claro si iba a venir o no. Y fue el alma. El alma de significado de esos premios que estaban dedicados a la educación. Nos dio una lección a todos de lo que realmente es ser persona y de lo que el cine como portador de valores puede hacer. Yo estoy encantado de haberlo conocido y creo que es de las personas que más nos ha marcado de todos los que han ido viniendo en estas ediciones, por su gran humanidad e inteligencia y por todo lo que nos ha enriquecido.

P.- Usted es fotógrafo, ha sido actor publicitario, director teatral, realizador, guionista, técnico en marketing y se licenció en Economía. ¿Cómo le ha ayudado toda su formación a encaminarse hacia el lugar en el que se encuentra hoy?
R.- Dedicarme al cine me viene de vocación, lo que pasa que cuando yo era pequeño no había el acceso que hay ahora a las tecnologías, que han “democratizado” mucho más el séptimo arte. Así que me decanté por el teatro. Estuve en la Escuela de Arte Dramático, he sido profesor de teatro en colegios privados, tengo un grupo de teatro al cual dirijo actualmente, soy actor… Luego todo va un poco unido: te gusta el cine, el cine no es más que fotografías en movimiento y a mí me ha encantado siempre la fotografía y me hice también fotógrafo profesional. Y toda esa formación, tanto de fotógrafo, como de márketing, estudiar empresariales, el teatro, pues es que el cine lo tiene todo; el cine no deja de ser también economía, teatro y fotografía y yo creo que eso me ha ayudado en todo aquello a lo que me he lanzado.

P.- ¿Cree que debe tomarse alguna medida para incrementar el número de espectadores? Curiosamente, cuando se celebran las “Semanas del Cine” con entradas a 2,90 es cuando más colas hay para conseguir un sitio.
R.- Pues a lo mejor esa es la solución, que bajaran el precio de la entrada. Hay que tener en cuenta que ahora nos hemos vuelto un poco más vagos a la hora de hacer el ritual de ir a una sala de cine. Por muchas razones. Porque tenemos en casa pantallas enormes para ver las series y películas que nosotros queremos con las plataformas que hay. Y claro, muchas veces te planteas para qué pagar una entrada de cine si dentro de un mes o dos meses la puedo ver en una plataforma tranquilamente en mi casa y me sale súper barato. Pues me voy a esperar y no voy al cine.

Quizás el debate es ese, que estuviera más barato. O que las salas se replanteen un poco la oferta de cómo hacer más atractivo el hecho de ir a ver una película. Estoy convencido de que, si mantuvieran durante bastante tiempo la entrada a la mitad de precio de lo que está ahora, iría mucha más gente al cine.

Aragón creo hace unos años la Aragón Film Commission para atraer producciones a la Comunidad tanto nacionales como internacionales

P.- ¿Qué le desea el cine aragonés en el futuro?
R.- Muchísima salud y que haya valientes -como los hay ahora- que se lancen a la aventura de dirigir un largo. Creadores, artistas y gente preparada técnicamente los hay aquí en Aragón y lo que nos falta quizá sea más apoyo económico. Pero es indudable que hay potencial; Aragón ha tenido históricamente grandes figuras que quedan ahí para la eternidad y la universalidad del cine. El hecho de que haya en estos momentos centros donde puedes estudiar realización o producción tanto a nivel privado como público está haciendo que gente joven salga muy preparada en cualquiera de los aspectos que engloba el audiovisual y que se pueda codear con cualquiera de la industria. Solamente falta ese apoyo económico.

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