Zaragoza, testigo del relevo oficial de la Campaña Antártica del Ejército de Tierra

Los trece integrantes de la CAET permanecerán cuatro meses en la base española "Gabriel de Castilla". Foto: Ejército de Tierra

Más de 13.000 kilómetros separan a España de la Antártida. Es el rumbo que tomará en el mes de octubre la trigésimo tercera Campaña Antártica del Ejército de Tierra, hasta llegar a la base española Gabriel de Castilla en la que los militares permanecerán bajo misión más de cuatro meses. Este martes, Zaragoza ha sido el punto de encuentro entre la dotación saliente (la número 32) y la que está a punto de desplegarse al continente antártico. Los nuevos efectivos se embarcan así en la operación en el exterior más antigua de la historia de las Fuerzas Armadas. Una operación que por primera vez estará integrada por tres mujeres.

El acto de relevo ha tenido lugar en el Acuartelamiento San Fernando. Allí, el comandante Juan José Pereda le ha pasado el testigo a su homólogo Joaquín Núñez, suscribiendo oficialmente dicho traspaso de funciones. Una “solemne” entrega de responsabilidades, que ahora deberán afrontar y defender desde la nueva dotación. Serán 13 oficiales correspondientes a una amplia variedad de áreas (Jefatura, Logística, Sanidad, Medio Ambiente, Movimiento y Navegación, Comunicaciones, Motores, Instalaciones y Alimentación), que no solo deberán encargarse de coordinar las distintas tareas de su ámbito, sino que estarán comprometidos a un desempeño de funciones, tal y como lo califica calificado el Teniente Coronel de Infantería Jesús Leal Fernandez, “multidisciplinar”.

Para el comandante Núñez, la labor más relevante de la dotación será la de “hacer que esa base logísticamente funcione”, dándole múltiple cobertura a los científicos trabajadores. Desde la médica, a soporte eléctrico o de mantenimiento logístico, hasta al acompañamiento permanente del equipo científico para darle “máxima protección” durante sus investigaciones. Y ya sea por mar, por tierra, o por glaciar. Es por ello, argumenta Núñez, que las capacidades y habilidades del equipo responden a una gran “polivalencia”. Lo mismo habrán todos ellos de garantizar la seguridad, como ponerse con un piquete a abrir el hielo. Aunque, eso sí, cada uno de ellos serán especialistas dentro de su área matriz. Es el caso de la capitán veterinaria Marina. S. Cinca, quien coordinará la unidad de Medio Ambiente, según explica, con el objetivo de “hacer cumplir la normativa según el protocolo de Madrid”. Cinca se encargará de manejar los parámetros necesarios para garantizar que “nuestras acciones e investigaciones tengan el menor impacto posible en el entorno, ya sea medioambiental o en los animales”, apunta.

Otros de los requerimientos principales de la campaña estarán orientados al mantenimiento de la presencia española en territorio antártico, en cumplimiento a los acuerdos suscritos por España en el marco del Tratado Antártico y sus distintos protocolos. Asimismo, procederán a la colaboración con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en las labores de investigación científicas realizadas en ese concreto emplazamiento (Isla Decepción), y, por extensión, en el conjunto del continente. También, el propio Ejército de Tierra desarrollará proyectos de investigación y experimentación, constituyéndose así una de las plataformas de investigación militar de España en la zona.

Antes de partir, el comandante Núñez ha querido proyectar el honorable sentimiento compartido de la unidad por recoger el testigo a sus compañeros. Tras un intercambio de “conocimientos” y muestras de respeto, las dotaciones se han intercambiado el material repatriado para su revisión y reparación. Ahora, ha revelado Núñez, “nos toca la parte más importante de la preparación, que es hacer que esos materiales estén perfectamente preparados para volver a montarlos en el barco hacia la Antártida”.

Para finalizar el acto, y aprovechando el momento para aumentar la biblioteca de la Base “Gabriel de Castilla”, el escritor, científico, físico e integrante de la primera campaña antártica en los 80, Javier Cacho, ha donado a la nueva campaña seis de sus libros sobre el círculo polar. El escritor les ha dedicado unas palabras, en las que les ha alentado a leer las obra.Textos que, “seguramente”, ha dicho, “os ayudarán con los desafíos que tendréis que afrontar en los próximos meses”. Muchos de esos desafíos han sido recogidos por Cacho en sus obras, como particular fórmula para “congelar recuerdos y vivencias”, rindiendo tributo a las primeras gestas antárticas y así “mantenerlas frescas” en la memoria.

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