La revista Turia rinde homenaje al escritor oscense Javier Tomeo

En sus últimas páginas, la revista, Turia reproduce un texto poco conocido de Tomeo, publicado en 1972 en la revista “Camp de l’Arpa”: “El prelado acuático y otras pequeñas historias”

El escritor Javier Tomeo será el principal protagonista del nuevo número de la revista cultural Turia que se distribuye este mes de junio. Un homenaje colectivo que, a través de textos inéditos, le rinden un total de 20 autores y estudiosos y que permite conocer a fondo a un autor original, valioso e inclasificable dentro de las letras españolas. Cuando apenas han transcurrido seis años de su muerte, quien fuera considerado por muchos como una suerte de Kafka aragonés, es objeto de análisis y reivindicación por haber sido capaz de elaborar una obra sin duda asombrosa y diferente y que gozó también de éxito notable no sólo en España sino, especialmente, en Francia y Alemania.

Turia pretende descubrir a los lectores de hoy el interés del universo literario de Javier Tomeo. Y es que, según declara su editor Jorge Herralde en la revista, “solo un alien como él pudo escribir inolvidables obras maestras”. Fue Tomeo autor de una obra narrativa atractiva y extensa, construida al margen de las modas. Una labor creativa rendida siempre a la extrañeza y al absurdo, a lo disparatado y deslumbrante, a lo monstruoso y anormal. No en vano, uno de sus más celebrados títulos fue “Amado monstruo”, que obtuvo una clara repercusión internacional.

Las casi 150 páginas que Turia dedica a Javier Tomeo puede decirse que constituyen una completa aproximación a una obra y a una trayectoria vital que sigue mereciendo la pena. Buena prueba de ello es que, entre los autores que participan en este monográfico de la revista, hay varios especialistas procedentes de otros países así como tres autores de sendas tesis doctorales sobre Tomeo.

El nuevo número de Turia será presentado en Huesca, en el salón de actos de la Diputación Provincial, el próximo día 18 de junio. La tarea corresponderá a Carme Riera, escritora, académica de la RAE y actual presidenta de Cedro. Conviene destacar que la Diputación de Huesca ha apoyado económicamente esta iniciativa cultural y la ha hecho viable.

Un corredor de fondo nada convencional

El monografico de Turia sobre Javier Tomeo (Quicena, Huesca, 1932 – Barcelona, 2013) ha sido coordinado por el escritor y crítico Ramón Acín, autor de una tesis doctoral sobre su obra y uno de los estudiosos que mejor la conocen. En su artículo introductorio subraya la condición de Tomeo como corredor de fondo de la literatura española contemporánea y subraya que su mundo literario es el de un autor “outsider, marginal, extraño, raro, insólito o inclasificable”.

Fue Tomeo, escribe Acín en Turia, “un autor que siempre resulta gustoso y denso, sugerente e intranquilizador, divertido y trágico… La extrañeza, lo raro, la anormalidad, la diferencia, lo marginal y demás aspectos practicados por él, en cohabitación con varios elementos más, permiten sobrepasar las tranquilas aguas de una lectura de superficie, apacible e, incluso, hasta risueña. Sin duda, por todo ello, el monstruo Tomeo ha saltado latitudes, idiomas y culturas. Y sus novelitas, cuentos y estampas breves se tornaron universales, además de servir a la vez como textos teatrales”.

Según Ramón Acín, todas las obras del escritor aragonés ahora homenajeado por Turia “permiten ese caminar a lomos de una lectura fácil por la espontaneidad y comodidad epidérmicas de la anécdota que las sustenta y, por tanto, fascinan por su extrañeza y por su alud continuo de sorpresas”.

Pero abordarlas así, asegura en su artículo, “supone quedarse sólo en la corteza, realizar una somera navegación de cabotaje o superficial y, en consecuencia, desechando las sabrosas borrascas de alta mar que contienen”. Por tanto, es clave para entender a Tomeo tener en cuenta cuestiones como “la importancia del absurdo y la inclinación al esperpento que descoyuntan la realidad convencional; la función de los espacios cerrados por donde vagan unos personajes atrapados en unas circunstancias apenas visibles y asibles y, sin embargo, sentidas como posibles y reales”.

Además, siempre deberemos considerar otros elementos como “la soledad y la incomunicación que ahoga a esos personajes y a sus espacios; el constante delirio de los diálogos o de los monólogos mediante los que esos mismos personajes se expresan; la agobiante presencia del tiempo cronológico y, por supuesto, el tiempo vivido; el dramatismo subyacente que se destila del encontronazo que conlleva cualquier tipo de relación, preferentemente de dominio/sumisión…”. Todas ellas son cuestiones esenciales para interpretar la ingente obra de Tomeo y que justifican que deba valorarse adecuadamente la riqueza, profundidad e interés de su universo literario.

Extravagancia y lucidez 

Antón Castro, en su artículo “El lugar de un escritor distinto y solitario”, traza una certera mirada sobre su personalidad y su trayectoria y concluye: Tomeo “ha dejado su poso: su originalidad, su extravagancia, su lucidez, su percepción caricaturesca del mundo, su conocimiento del alma humana y sus paradojas, y ha puesto su prosa depurada al servicio de la ficción y de sus fábulas morales”.

“La literatura española de los últimos años –anota Castro en Turia– no sería fácil de entender sin las aportaciones del hombre que descansa a los pies casi del castillo de Montearagón. Es probable que él, desde allí, ponga en práctica los secretos del oficio: “Escribir es abrir una ventana y ver el paisaje y contárselo a los que no están asomados contigo”.

Además de los ya citados, en el monográfico que la revista dedica a Tomeo, escriben textos inéditos especialistas internacionales como la hispanista radicada en Suiza Irene Andrés-Suárez (“Teatricuentos y microrrelatos de Javier Tomeo”) o la profesora francesa Sylviee Fournié-Chaboche, autora de una tesis doctoral sobre el autor aragonés. También ha dedicado una tesis al libro “Amado monstruo” de Tomeo otro de los colaboradores de esta entrega de Turia: Francisco González García, que estudia ahora su relación con el teatro.

Otros artículos sobre la obra de Tomeo corren a cargo de: Ismael Grasa (“Los contornos del monstruo”), Agustín Faro Forteza (“Tomeo y el cine: un encuentro puntual”), Antonio Pérez Lasheras y María Pérez Heredia (“Aragón en Tomeo, Tomeo y Aragón”), Fernando Valls (“Monstruos y prodigios: imágenes de Javier Tomeo”), Daniel Gascón (“Javier Tomeo: una grieta en la realidad”), Mariano Gistaín (“La Cobertera de Quicena”) y Ángel Rodríguez Abad (“Lúdico, lateral, lírico: Tomeo”).

Uno de los testimonios más valiosos que aporta Turia es el de su editor de referencia, Jorge Herralde, que publicó en Anagrama buena parte de los títulos elaborados por Tomeo y que asegura que “el impacto de las dos primeras novelas (“El castillo de la carta cifrada” y “Amado monstruo”) fue muy fuerte, quizá, aparte de su gran calidad, por la sorpresa de un tipo de literatura que no tenía nada que ver con lo que se hacía en España ni en ningún otro lugar. Ya tenía entonces un club de fans que, aunque no muy numeroso, matarían por Javier Tomeo”.

No faltan artículos de quienes fueron otros de sus editores, como Enrique Murillo (“Tomeo, raro entre los raros”) y Juan Casamayor (“Editar a un clásico”). Y en el capítulo de testimonios no pueden faltar los amigos de Tomeo como Javier Gurruchaga (“Tomeo y yo fuimos napoleónicos por derecho propio”), Luis Alegre (“Planeta Tomeo”) o Joan de Sagarra.

Por último, Turia reproduce un texto poco conocido de Tomeo, publicado en 1972 en la revista “Camp de l’Arpa” (“El prelado acuático y otras pequeñas historias”). Cierra el monográfico una pormenorizada y útil biocronología elaborada por Pablo Pérez Rubio.

Turia es una revista cultural española de difusión nacional e internacional por suscripción. Con más de tres décadas de trayectoria, actualmente tiene una edición en papel y otra digital (web y Facebook). Está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, con apoyo del Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número ha contando también con el respaldo de la Diputación de Huesca.

La revista Turia publica una amplia y reveladora entrevista inédita con Jorge Herralde, fundador de la editorial Anagrama y que es el responsable de haber publicado gran parte de su obra. De esa conversación, mantenida con el periodista Francisco Luis del Pino Olmedo, se expone a continuación un fragmento en que nos cuenta cómo conoció a Tomeo y los orígenes del escritor.

Jorge Herralde: “Sólo un alien como él pudo escribir inolvidables oras maestras” 

Jorge Herralde (Barcelona, 1935) fundador de Anagrama, editorial que cumple cincuenta años del mejor servicio al mundo del libro y los lectores, no solo publicó dieciocho novelas de Javier Tomeo Estallo (Quincena, Huesca, 1932- Barcelona, 2013), fue igualmente amigo del escritor oscense afincado en Barcelona. Su mirada del personaje le atraviesa hasta llegar al individuo, con profundidad serena, y un rastro de afecto perfectamente reconocible.

PREGUNTA.- Usted conoció a Javier Tomeo antes de convertirse en escritor de una manera un tanto accidental. ¿Cómo fue ese encuentro?

RESPUESTA.- Conocí a Tomeo antes de ser editor, y casi antes de que fuera él escritor; fue circunstancial, a causa de un amigo común y muy divertido, que me invitó a una tertulia en la Granja Royal, sita en la calle Pelayo. Allí, en un amplio salón se reunían entre once y doce de la mañana una treintena de personas de variopinto pelaje, desde escritores, profesores, pintores, un flautista, oficinistas estrambóticos, a un filósofo apasionado por Hegel y también por las filosofías orientales, además de un número alto de astrólogos y similares. Esporádicamente aparecían el poeta Cirlot y el escultor Aulestia que practicaban un rechazo oblicuo, absentista, al sistema. Y entre todos ellos estaba Javier Tomeo que entonces trabajaba en el gabinete jurídico de la Hispano Olivetti. Yo, que estudiaba ingeniería en aquel tiempo, me aficioné a ir allí, y estuve un par de años frecuentándola.

P.- Parece una tertulia muy del estilo de Javier Tomeo teniendo en cuenta que el esoterismo le atraía.

R.- Algo de ese mundo le fascinaba. Por la tarde y algunas noches, la tertulia continuaba en un circuito de bares en las Ramblas y alrededores, al que Tomeo llamaba el “polígono mágico”.
Cuando dejó Hispano Olivetti entre los diferentes trabajos que ejerció fue el de rellenar horóscopos –inventados naturalmente– para una astróloga amiga que dirigía una revista de ese tipo. Y escribió con otro contertulio de la Granja Royal, apodado “el Bruixot”, un libro sobre la brujería y la superstición en Cataluña.

P.- ¿Había ya publicado algo en el tiempo que usted le conoció en esa curiosa tertulia?

R.- En aquella época ya publicaba de cuando en cuando un cuento que firmaba con su nombre y sus dos apellidos: Javier Tomeo Estallo, en el desaparecido diario “El Noticiero Universal”, que llegó a ser el periódico vespertino más influyente de Barcelona. Ya entonces apuntaba que era (o se convertiría) en un escritor autodidacta que, más bien lo que leía eran cosas medio esotéricas, pero no novelas –confesado por él mismo–, porque si la novela era mala, para qué perder el tiempo, y si era buena, le daba rabia no haberla escrito él. ¡¡Era tremendo!!

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