“El sobre verde”, “Clímax” y “La indagación”

Recuperación y actualización de una zarzuela onírica en el Teatro Principal, retablo de cuadros cómicos en el Teatro del Mercado y reconstrucción de un episodio trágico en el Teatro de la Estación.

El sobre verde 

Muchos de los amantes de la zarzuela, género musical acendradamente español, están un tanto perplejos en el momento actual. Porque como todo cambia, también se están dando variaciones a veces sorprendentes. Por ejemplo, lo que ha estado ocurriendo durante el mes pasado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con ‘Doña Francisquita’, de Amadeo Vives, en una versión libre de Lluis Pascual.

No llega a tanto ‘El sobre verde’, de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez, autores del libreto, con música de Joaquín Guerrero, que se estrenó el viernes 30 de mayo en nuestro Teatro Principal, bajo la dirección de Alberto Castrillo-Ferrer, quien hizo previamente una versión escénica suprimiendo parte de la música y dando mayor énfasis a los textos. El subtítulo de la obra aclara su alcance: ‘Comedia musical con gotas de revista’.

La música en vivo obligó a la reapertura, siquiera eventual, del foso del Teatro. Surgió de un arreglo instrumental para jazz band realizado por Nacho de Paz que dirigió Arturo Díaz Boscovich, mientras que Cristina Guadaño se encargó de la coreografía, siendo responsable del vestuario Arantxa Ezquerro, de la iluminación Nicolás Fischtel y de la escenografía Anna Tusell.

Los diez protagonistas, encabezados por Rafa Blanca, como don Nicanor, fueron Rafa Maza, J. J. Sánchez y Laura Plano, junto a la mezzosoprano Lola Casariego, el barítono Alfredo García y las sopranos Carolina Moncada, Cristina Tejeiro, Soledad Vidal y Sagrario Salamanca.

Esta zarzuela actualizada, con ritmos tradicionales junto al jazz y el charlestón, nos cuenta una travesía del Madrid castizo a la Nueva York cosmopolita mezclando géneros y apostando por la comedia musical. El expresivo montaje, la dinámica dirección y las consistentes interpretaciones dejaron buen sabor de boca entre los aficionados que llenaron el Teatro.

Clímax

Este conjunto de cuadros escénicos original de Alejandro Melero, ha sido presentado por Laindalo Creaciones en el Teatro del Mercado durante el pasado fin de semana. De estructura sencilla, lleva siete años recorriendo diferentes escenarios de la geografía española e incluso latinoamericana. Durante ese tiempo, con diferentes intérpretes, ha recibido un par de reconocimientos públicos.

Su éxito radica en la sencillez de los planteamientos y en la agilidad de los diálogos entre las parejas que interactúan. Los intérpretes en Zaragoza han sido Alicia Fernández, Nicolás Gaude, Berta Hernández, David Carrillo y David Trabucchelli, que sucesivamente se ponen en la piel de hombres y mujeres jóvenes, de diferente carácter, enfrentados a situaciones que provocan la comicidad, sin caer en el mal gusto.

El primero de los cuadros escénicos es impactante porque transcurre en el interior de un cementerio, en el interior más íntimo, es decir en dos nichos contiguos cuyos ocupantes entablan una conversación sobre su vida pasada, sobre su situación actual, e incluso sobre sus proyectos de futuro, con lo que el surrealismo está servido.

Siguen otros cuadros escénicos con diálogos que no conectan argumentalmente entre sí, pero que tienen un trasfondo común en cuanto son relaciones de pareja, a veces homosexuales y otras heterosexuales. Hay un cierto regusto por la primera de las opciones, que parece actualmente provocar más comicidad que la segunda. En todo caso el lenguaje es comedido, la ambientación no cae en lo morboso y la soltura de los intérpretes da pie al regocijo general de los espectadores.

Hay naturalidad, desparpajo, desarrollo mímico y otros ingredientes de tipo interpretativo que salvan una obra hecha a retazos, sin nudo argumental, pero útil para pasar un tiempo divertido bajo la dirección conjunta de Paco Rodríguez e Isidro Romero. El título de la obra no representa bien este conjunto de escenas, puesto que no hay ninguna que alcance esa cumbre que sugiere.

La indagación

El Teatro de la Estación continúa con su apuesta por ofrecer textos comprometidos y polémicos, ahora a través del recién creado Laboratorio de Teatro, que forman personas ya bregadas en el arte de la interpretación, a partir de la escuela dramática del propio centro. Diez mujeres y un varón, dirigidos por Miriam Prieto, han ofrecido durante el pasado fin de semana una obra emblemática dentro del considerado teatro-documento.

‘La indagación’, de Peter Weis, es una reconstrucción de los juicios celebrados en Frankfurt, entre 1963 y 1965, a políticos y funcionarios nazis que operaban en los campos de concentración. Weiss asistió a las sesiones del proceso, documentó toda su experiencia y, a partir de esa información, creó el testimonio crudo y punzante de uno de los sucesos más aterradores de la historia reciente de la humanidad.

La obra logra reconstruirlo gracias a los testimonios de varias mujeres supervivientes, y les otorga voz para que el mundo nunca se olvide de ello ni se vuelva a repetir la masacre. Se juega con un tránsito del presente (1965) al pasado (1941-1944), con cambios de ambientación y vestuario, de manera sencilla, sin gran despliegue escénico, pero sumamente eficaz para reflejar la crueldad de la situación.

El trabajo del Laboratorio del Teatro ofrece siete de los once cantos de la pieza original, que relatan cronológicamente lo acontecido en los campos de concentración, partiendo de los viajes en los vagones donde se transportaba a millones de seres hacia su aniquilación, hasta el proceso en las cámaras de gas tóxico, con el que fueron exterminadas miles de personas.

Conforme los cantos avanzan, las testificaciones y relatos aumentan paulatinamente su crudeza, adquiriendo una gran carga emocional. La emblemática declaración de una de las víctimas, ahora testigo en el juicio, “Yo salí del campo, pero el campo continúa existiendo dentro de mí”, es suficiente para comprender la tragedia más allá de las palabras.

El reparto lo forman José Luis Subías como juez y relator, siendo Marta Pilar Ortega la abogada de la acusación y Elisa Buetas la abogada de la defensa. Representan a las acusadas María Ángeles Felipe, Mayte Laborda y Nuria Luján. Las víctimas que testifican son Ana María Castillo, Dora Luján, Carolina Lagunas, Mª Jesús Clavería y Silvia Bermejo. Con pequeñas diferencias individuales, que denotan mayor edad o más experiencia sobre las tablas, el conjunto funciona admirablemente y crea el ambiente preciso para transmitir el mensaje desolador de un pasado nefando que aún nos resulta cercano.

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