El Mercado más “esencial” de Zaragoza

La reforma del Mercado Central avanza a buen ritmo

La reforma del Mercado Central avanza a buen ritmo y dentro de los plazos previstos. Estas instalaciones son todo un símbolo para la capital aragonesa y por eso los trabajos de rehabilitación están pensados para conservar su esencia. Tanto es así que se ha conseguido recuperar el color original que lució el forjado en su inauguración, en 1903, algo que no fue tarea fácil ya que sobre él había hasta 14 capas de pintura.

El arquitecto municipal y director de las obras del Mercado Central, José Antonio Aranaz, asegura que las obras ya están muy avanzadas. De hecho, en lo que a la obra de arquitectura “más arquitectónica” se refiere, solo falta acabar las puertas de acceso principales y ahora se está actuando en las instalaciones, que es lo más complejo, porque “ya hemos salvado la complejidad de una obra de edificación”, con el refuerzo de la estructura, el forjado, la estructura aérea, los pilares, que fue el principio de la obra y aunque fueron labores “complejas” que “llevaron bastante tiempo”.

Las obras van en plazo. Comenzaron el 11 de junio de 2018 y la idea es acabar la obra general, según contempla también el contrato, “a finales del mes de agosto” y, a partir de ahí, cada detallista irá acabando su puesto, porque serán personalizados, y ya se realizará el traslado definitivo. “Ya tenemos los diseños prácticamente de todos los puestos, aunque faltan siete sin ocupar”, apunta Aranaz.

“Con el impulso de todos y sobre todo con el esfuerzo de los detallistas, desde ya”, avanza el arquitecto, “podríamos llegar a abrir a finales de septiembre”. Y es que se simultanearía el remate final de la obra general con la propia instalación. Los puestos se dejarán para que los detallistas “lleguen, entren y coloquen cosas sin hacer obras”, aunque eso, reconoce, “también lleva tiempo”. “Quedan tres meses de obra, y con uno más, corriendo mucho, podrían llegar”, destaca Aranaz, con el objetivo de llegar a las Fiestas del Pilar. En el caso de que no pueda ser, dice, queda otra fecha “fantástica”: las Navidades, que es la época de mayores ventas.

Vidrieras únicas de Ariño Duglass

La zona baja se recubre con vidrieras. Ariño Duglass es la responsable en esta tarea

Aranaz señala que las instalaciones ya están todas comenzadas, “como los controles de presencia, seguridad, detección de incendios, extinciones, incluso de climatización”, a falta de instalar las máquinas, apunta, “pero ya están los conductos y las instalaciones eléctricas”. Ahora se están montando los cuadros eléctricos de cada puesto, porque van personalizados en función de sus necesidades.

Cada día hay unas 60 o 70 personas trabajando en la misma obra, pero en taller también hay bastante gente trabajando, ha explicado el arquitecto, ya que la idea, “y para agilizar”, es “trabajar cuanto más en talleres y llegar a las instalaciones para el montaje”. En los talleres se centran ahora en remates de lamas de ventilación, porque el mercado será cerrado pero a la vez abierto en la parte superior. Esto quiere decir que entrará el aire exterior con esta ventilación natural, evitarán olores y ayudará a refrescar el ambiente, sin permitir la entrada de palomas e insectos, aunque Aranaz ha dejado claro que se climatizará en invierno.

La zona baja se recubre con vidrieras. Ariño Duglass, la empresa aragonesa referente a nivel nacional e internacional en el sector del vidrio, es la responsable en esta tarea. Los vidrios de grandes dimensiones, de hasta cinco metros de altura, desarrollados en exclusiva por la empresa para este proyecto, ocuparán unos 1.500 metros cuadrados de superficie. Se trata de un producto especial, los vidrios son laminados de seguridad de grandes dimensiones, con capa de altas prestaciones y con bajo contenido en hierro que aportan máxima transparencia al edificio, además de garantizar el confort térmico en el interior, tal y como indica el Departamento Técnico de Ariño Duglass.

La idea era recuperar la imagen del mercado original, con puestos en el centro, un gran pasillo central y que el mercado se viera desde el exterior. Son vidrios con tecnología solar, “de manera que no entrará ni todo el sol ni todo el frío”, apunta Aranaz. Así se consigue también que el aspecto comercial de este edificio único y Bien de Interés Cultural se siga viendo desde fuera. Esto, asegura, “dará además mucha más vida al entorno”.

74 puestos de productos y cuatro de restauración

Cada día hay unas 60 o 70 personas trabajando en la misma obra, pero en taller también hay bastante gente trabajando

Será un mercado tradicional de abastos y alimentación con 74 puestos de productos y cuatro de restauración. El objetivo es que los adjudicatarios de los puestos de restauración utilicen los productos del propio mercado “y que incluso los clientes puedan comprar productos en los puestos y que se lo cocinen en el bar”, anuncia el arquitecto. Los puestos de restauración estarán en las cuatro esquinas centrales. La licitación ya se ha cerrado y ahora se están estudiando las ofertas recibidas.

En la parte del mercado más próxima a la plaza de San Juan de los Panetes se instalarán los puestos de pescaderías y verduras. “Se concentran ahí”, explica el director del proyecto, “porque las pescaderías necesitan unas técnicas diferentes de ejecución, ya que utilizan mucha agua y necesitan impermeabilizar el puesto”. Además, normalmente cierran los lunes “y así se quedaría solamente un trocito cerrado y no se verían muchos puestos cerrados repartidos por todas las instalaciones”, indica.

Respecto a los puestos de verduras, se ubicarán también en esa parte porque son los que más carga y descarga requieren, “por lo tanto están en una zona más cercana a las plataformas elevadoras y generan más residuos, así el resto del mercado estará más organizado”. Las charcuterías, carnicerías y demás puestos se situarán en la zona más cercana a la calle Torrenueva.

Por debajo se encuentra toda la zona de servicios del mercado. Se mantienen las cámaras que se hicieron en 2008 y 2009, aunque se ha remodelado alguna por cuestiones de espacio y se habilitarán zonas de vestuario, que hasta ahora no tenían los detallistas. También se va a crear una zona que podrá disfrutar el público, donde se desarrollarán actividades como exposiciones o demostraciones culinaria, y a la que se bajará por un ascensor que se está instalando ya junto a la puerta que da a la calle San Pablo.

El mercado será accesible para personas con discapacidades diversas. Además, se está construyendo un ascensor que permitirá acceder directamente al mercado desde el parking subterráneo de César Augusto. Por ello está cortada la calle Torrenueva, de manera que, al menos hasta que terminen las obras de todas las instalaciones, esta vía estará cortada y la parte trasera del mercado solo será accesible para residentes y acceso a garajes.

Las obras comenzaron el 11 de junio de 2018
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