Las Unidades del Dolor en Aragón trabajan bajo mínimos mientras crecen las listas de espera

En Aragón se producen entre 2.900 y 3.300 nuevos casos de ictus al año

El sector sanitario denuncia un intento de “desmantelamiento de las Unidades del Dolor” en todo Aragón. Llevan tiempo trabajando de forma precaria y con recursos muy limitados, hasta el punto de que este servicio, esencial para el paciente con dolor crónico, ha estado a punto de desaparecer en algunos lugares de Aragón.

La jefa de la Unidad del Dolor del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Mª Dolores Rodrigo, califica de “crítica” y “caótica” la situación que se está viviendo. En su centro, trabajaban cuatro médicos a tiempo completo en dicha Unidad y desde hace diez meses están solo dos. Uno se jubiló y el otro cogió una baja que va para largo. Consecuentemente, la lista de espera se ha extendido de un mes al inicio a más de un año en la actualidad. Para aplicar ciertas técnicas, hay personas que llevan esperando año y medio.

Por supuesto, esto va en detrimento de la salud de los pacientes, que se resiente. Porque no es lo mismo tratar a un paciente “que lleva 20 años con dolor, que a uno que lleva uno o dos”, y los resultados de las terapias tampoco son iguales. Además, en el proceso se han ido esquilmando los recursos, porque esa persona acude a urgencias con frecuencia y no puede trabajar, con el consiguiente gasto para el Sistema Nacional de Salud, que alcanza los 20.000 millones de euros, señala la experta.

Tratan de atajar como pueden los problemas que se presentan, haciendo jornadas de tarde, extendiendo las consultas, pero critican la “falta de interés” de las autoridades.

“Tenemos más pacientes de los que nos corresponden: los nuestros, los de los pueblos de alrededor y, si los de Huesca no funcionan, pues vienen a nosotros también”, denuncia la doctora. De hecho, Huesca ha sufrido la falta de un profesional en esta área hasta que ahora se ha resuelto, de alguna manera, colocando a un rehabilitador a tiempo parcial varios días a la semana. En Teruel no están mucho mejor, y ha sido una persona del Servicio de Anestesiología la que se ha ofrecido a prestar apoyo a los pacientes desde esta Unidad, pero no pasa consulta todos los días. En Zaragoza, son dos las Unidades operativas, en el Servet y en el Clínico.

La doctora insiste en que el tratamiento precoz del dolor es fundamental. Cuando el paciente no lo recibe, comienza a preocuparse y molestarse. “Ahora, el 50% de mi actividad es resolver las continuas protestas, porque atender a un paciente enfadado es muy complicado”, cuenta.

La situación se agrava debido a que las Unidades del Dolor no son entes independientes dentro de los Hospitales. Tienen autonomía para programar su agenda y gestionar sus fondos, “pero a la hora de contratar y llenar plazas, dependemos del Servicio de Anestesiología, donde en este momento hay un problema de especialistas trabajando en precario”. Aseguran que trabajarían mucho mejor siendo una Unidad autónoma y multidisciplinar, ya que podrían echar mano de otros especialistas.

Algunas plataformas de pacientes han manifestado sus quejas en reiteradas ocasiones y han llegado incluso a pedir el amparo del Justicia de Aragón.

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