Aragón, ¿camino a un gobierno tripartito?

Javier Lambán opta a revalidar como presidente de Aragón

Aragón es tierra de pactos. Esta afirmación es repetida en infinidad de ocasiones por los políticos aragoneses como un mantra debido a varios hechos históricos que así lo atestiguan. Todo apunta, en unos días va a adquirir más trascendencia que nunca, a la hora de conformar el nuevo Ejecutivo autonómico la noche del 26 de mayo, una vez voten los aragoneses a sus candidatos para conformar el nuevo hemiciclo del Parlamento autonómico.

Es cierto que en Aragón estamos más acostumbrados que otras regiones a un panorama electoral amplio, ya que, además de los principales partidos nacionales -hasta hace poco PP, PSOE e IU-, tenemos nada menos que dos partidos con cierto peso de ámbito autonómico -PAR y CHA-. Algo curioso para una Comunidad Autónoma con tan poca población. A todo ello, se sumaron Cs y Podemos en 2015. Y en apenas un año ha aparecido un nuevo actor, Vox, que, según todas las encuestas, entrará a formar parte por primera vez del hemiciclo de la Cámara legislativa autonómica.

Si todos ellos consiguen representación, volverá a aumentar una vez más el número de formaciones del arco parlamentario, hasta alcanzar la impactante cifra de ocho partidos políticos. Un panorama que añadiría un peldaño más a la difícil cuesta que supone conformar el Gobierno autonómico.

Si la izquierda suma, tripartito asegurado

Si Aragón no ha tenido un gobierno tripartito esta legislatura se debe a Podemos. Los morados preferían entonces firmar un pacto con varios compromisos a desarrollar por el Ejecutivo, pero sin entrar a formar parte del equipo que iba a encabezar el socialista junto a CHA. Sin embargo, tras la marcha de Pablo Echenique a Madrid, sus nuevos líderes han reconocido en que fue un error.

Maru Díaz se estrena como candidata a la Presidencia de Aragón por Podemos

Este cambio de tendencia no ha estado exento de polémica dentro de sus círculos. Los Anticapitalistas de Aragón han anunciado recientemente que se desligan de Podemos, al entender más favorable para los intereses de la izquierda apoyar puntualmente al PSOE, que formar parte de un gobierno conjunto. Incluso Podemos cuenta con una sección crítica, liderada por su número uno a las Cortes por Huesca, Erika Sanz, que teme que la formación se convierta en un “PSOE 2.0” si la unión con los socialistas se materializa en la DGA.

Desde Chunta Aragonesista, que ya han sido socios de gobierno con el PSOE esta legislatura aportando sus dos diputados, aseguraron tiempo atrás estar muy cómodos en esta posición, y que firmarían por repetirla la próxima legislatura.

El presidente de CHA, José Luis Soro, es, de nuevo, cabeza de lista de la formación aragonesista

El punto discordante esta vez lo pondría IU. Tanto si revalida su actual diputado como si aumenta su representación, y es necesario, no formará parte del gobierno, reclamando un pacto de investidura, tal y como hizo Podemos en 2015.

El coordinador de IU en Aragón, Álvaro Sanz, se estrena como cabeza de lista de la formación a las Cortes

Los resultados del 28A no son un buen augurio para esta unión de las izquierdas, porque, aunque PSOE está en alza, Podemos podría sufrir una fuerte caída.

Si la derecha suma

Tampoco pinta fácil para la derecha. Si algo han dejado claro los aragoneses el 28A es una fuerte caída del PP en favor de Cs, quien ha superado a los populares en 12.000 votos. Ahora se han convertido en rivales claros y directos por el liderazgo de un mismo espacio electoral, lo que perjudica sus expectativas de alcanzar la suma de 34 votos. Con toda probabilidad, necesitan de PAR, Vox o ambos.

El líder del PP de Aragón, Luis María Beamonte, es el cabeza de lista por Zaragoza y candidato a la Presidencia de la DGA

El principal escollo es que, como se ha visto en Andalucía, el PP ya ha traspasado la frontera de pactar directamente con Vox, mientras que Cs ha hecho por involucrarse lo menos posiblemente. Si los resultados electorales de Cs vuelven a superar los del PP tendrán que decidir en qué lado se quedan.

El presidente de Vox en la provincia de Zaragoza, Santiago Morón, es el candidato a la Presidencia de Aragón

Lo ideal sería solo necesitar del PAR, porque este partido también mostrará la necesidad de mantener esta distancia con la nueva formación, ya que ataca frontalmente a sus principios básicos, el autogobierno y una radical oposición al trasvase del Ebro.

El presidente del PAR, Arturo Aliaga, volverá a encabezar la lista

Una alternativa cada vez más compleja

Otra posibilidad sería la unión de un grupo de la izquierda, el PSOE, con uno de la derecha, Ciudadanos. Según los resultados electorales del 28A, parece probable esta opción, ya que ambos partidos se encuentran en alza. Ciudadanos incluso ha superado al PP en la provincia de Zaragoza, y en la de Huesca se ha quedado a poco más de 600 votos de distancia.

Eso sí, esta posibilidad real tiene un pequeño pero gran hándicap; el cada vez más claro distanciamiento que Albert Rivera y Pedro Sánchez durante las últimas semanas. Llegado el momento, desde Madrid podrían bloquear esta unión. Además, el candidato a la Presidencia de Aragón, Daniel Pérez Calvo, ha dicho públicamente que no apoyará a Lambán si no “reniega de forma contundente del sanchismo”, según sus propias palabras.

El periodista Daniel Pérez Calvo es el candidato de Ciudadanos tras imponerse en un proceso de primarias

Pero lo cierto es que ambas formaciones han dejado ver importantes puntos de encuentro los dos últimos años en Aragón. Por un lado, la actitud de Lambán hacia el independentismo catalán, casi más cercano a las posturas de la formación naranja que a su propio partido. Pero principalmente por el acuerdo firmado entre ambas formaciones para rebajar considerablemente el Impuesto de Sucesiones.

En el caso de que ambas se queden a muy poco de sumar y necesiten del apoyo de otra formación, las posibilidades tampoco están claras. Por ejemplo, el actual socio del PSOE en la DGA, CHA, lo dejó claro en el acto de balance de legislatura realizado el pasado verano. Jamás repetirían la unión con los socialistas si para ello es necesario contar con Ciudadanos. El PAR podría convertirse en aliado de esta unión, aunque se vería unido a una formación naranja que ha sido especialmente crítica con la gestión política del partido aragonesista en el pasado.

¿Y si no se consensúa un pacto?

Teniendo en cuenta todo lo anterior, parece complicado que los comicios autonómicos vayan a arrojar como resultado una unión sencilla de ligar. Lo que no cabe duda es que a partir del 26 de mayo quedará probado si Aragón, tanto hoy como en el futuro, va a seguir siendo la tierra de pactos que fue en el pasado. Podría dar comienzo a una legislatura estancada, o lo que es peor, fallida.

Si se repite la situación estatal vivida a finales de 2015 y principios de 2016 y los aragoneses tendrán que volver a las urnas por tercera vez en un año tras varios meses con una Comunidad Autónoma paralizada, posiblemente sea el momento de olvidar de golpe y porrazo que Aragón es tierra de pactos, y sustituirlo por un melancólico Aragón que fue tierra de pactos.

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