Al alumnado de Javier Camarón

Recientemente se le ha puesto el nombre de Javier Camarón al pabellón del Instituto Ramón y Cajal de Huesca. Lugar y persona se funden porque Javier sigue estando a la entrada de pie, vigilando en el recreo, dando indicaciones, mirando, mirándoos siempre a vosotros, nuestros alumnos y alumnas. Y os miraba de forma especial, tenía en su mirada una fuerza que intentaba trasmitiros.

Javier demostró en su vida que era un buen emprendedor, trabajador, deportista, profesor, padre…

Era competitivo entendiendo la competición como una lucha consigo mismo para dar lo mejor que tenía dentro a su familia, sus amigos, su equipo, sus empresas y sus alumnos.

Por eso aquí trabajaba para sacar lo mejor de cada uno de los que estábamos cerca de él: compañeros y alumnado, vosotros.

Él veía dentro de vosotros todo lo que podéis ser más allá de la imagen que dais de adolescentes indolentes, pasotas…  Si os miro ahora veo los que se alegran por perder clase, los que pasan y no atienden, miran el móvil de reojo, hablan con el de al lado, estudian lo mínimo, tardáis en sacar las cosas en clase, os entretenéis por los pasillos, … veros así es como mirar el mar y ver solo la espuma.

En sus últimas tutorías os ponía videos de motivación, de superación, de gentes que habían dado lo mejor de sí e intentaba que vosotros también deis lo mejor de vosotros mismos.

En las reuniones de tutores, en el proa, en tantos momentos su punto de vista iba más allá del evidente, Javier siempre profundizaba más y nos obligaba a dejar la mirada del corto plazo y pasar al horizonte.

Él os miraba viendo no solo vuestro exterior, la espuma, si no la fuerza de vuestro interior, que os puede llevar a ser olas. Él esperaba y espera mucho más de vosotros: esfuerzo, garra, lucha, dedicación,

Os animo a seguir su ejemplo, su herencia, continuar con su espíritu, despertar con rasmia, crecer,  madurar, dar más de sí, no os conforméis con el día a día, soñad con un mañana en el que vuestros sueños se cumplan.

Sed mejores personas, ayudar más en casa, preocupaos y ocuparos por los amigos, vecinos, apuntaos a hacer voluntariado, estudiar a tope, disfrutad, aprended, salid…

Vivid con honestidad e intensidad como él os enseñó y su espíritu continuará en este instituto y en todos nosotros.

Lola Giménez, orientadora

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