Javier Zaragoza recibe el Premio Aragón reivindicando la tarea de los fiscales y la Constitución

Los tres galardonados, de izquierda a derecha, Joaquín Carbonell, Javier Zaragoza y Paula Ortiz

El fiscal Javier Zaragoza ha recibido este martes el Premio Aragón 2019 durante los actos del día de la Comunidad Autónoma. Allí, el magistrado turolense ha reivindicado la figura del fiscal como “primer defensor de la sociedad y garante de los derechos y libertades constitucionales”. También ha señalado que la Fiscalía es una “pieza clave” en la arquitectura del Estado de Derecho.

“Durante los más de 37 años que llevo ejerciendo como fiscal siempre he considerado que la defensa de la Constitución como marco jurídico de nuestra convivencia y nuestras libertades”, ha señalado Zaragoza, que ha recordado su paso por la Fiscalía Especial Antidroga o los 11 años como fiscal Jefe en la Audiencia Nacional, un puesto “clave” en la lucha contra ETA y el yihadismo.

Sobre la banda terrorista ETA ha recordado que, pese a que “ya no exista”, se sigue trabajando en el esclarecimiento de sus crímenes sin resolver, como demuestra la reciente identificación del asesino del exparlamentario aragonés del PP Manuel Gimenez Abad, asesinado por banda armada en 2001.

Zaragoza, que se ha definido como un “hijo de la villa bajoaragonesa de Alcorisa”, ha recordado que tuvo que abandonar este pueblo muy joven para estudiar, pero que sus raíces “permanecieron bien ancladas en su localidad natal”. “El mantener la casa familiar y la amistades de infancia -ha dicho- era una manera de sentir que, al menos, era parte de mi destino”.

Por último, ha querido dedicar este premio a sus padres. Ha recordado especialmente a su madre, fallecida hace pocas semanas y de la que ha dicho que “un día como este estaría rebosante de alegría”. También ha agradecido el premio a Javier Lambán, del que ha destacado su “bonhomía” y su “defensa de la España constitucional y democrática”.

Carbonel: Una sociedad sin cultura es “democraticamente fragil”

Joaquín Carbonell ha comenzado su discurso de recepción de la Medalla al Mérito Cultural del Gobierno de Aragón contando una anécdota común con José Antonio Labordeta, del que ha dicho: “él, y otros profesores, me inyectaron el veneno de la cultura”.

Además ha recordado a sus compañeros de los que fueron conocidos como “La generación Paulina” -un grupo de intelectuales turolenses que dio origen a la Nueva Canción Aragonesa a finales de los 60- y ha señalado que este 2019 se cumplen 50 años desde que subiese por primera vez a un escenario.

Por otra parte, ha realizado una encendida defensa de la cultura y ha afirmado que su ausencia solo genera “desolación, retroceso y miseria”. Además, ha recordado que “sin espectadores, sin consumidores de culturas, sólo crece el desierto. En Aragón somos pocos, pero si prescindimos de nuestro tesoro cultural y artístico seremos pocos y, además, miserables”.

Por último, se ha despedido interpretando su canción De Teruel no es cualquiera, homenajeando a su Alloza natal.

Paula Ortiz clama por un futuro sin techo de crisal

La ganadora de la medalla de las Cortes de Aragón 2019, Paula Ortiz, ha aludido a la necesidad del arte en la sociedad “como mantenedor de la identidad y cómo superviviencia”. La cineasta zaragozana ha reivindicado la necesidad de la cultura como “elemento enriquecedor del alma”, citando a Federico García Lorca y su famoso “Si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan, pediría medio pan y un libro”.

Además, ha señalado la capacidad del cine como elemento evocador de paisajes y con poder para establecer imágenes comunes de una “fuerza emocional inusitada”. “Mi manera de hace cine parte de las enseñanzas de mis profesores sobre la creación del mundo y el inmenso valor del paisaje y la tierra propia”, ha recordado.

Ortiz, que ha dedicado este galardón a sus padres y abuelos,”hombres y mujeres del campo aragonés que me hicieron comprender todas las posibilidades que alberga una semilla”, ha puesto el foco en la lucha diaria de las mujeres que luchan día a día para alcanzar la igualdad. Adaptando la famosa cita de Labordeta, ha señalado que está convencida de que “habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra, sin techo de cristal”.

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