Los amantes de la cocina tienen en cuenta la certificación de calidad del cerdo cuando compran

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El investigador de la Unidad de Producción y Sanidad Animal del Centro de Investigación y Tecnologías Agroalimentaria de Aragón (CITA), Guillermo Ripoll, ha participado en un artículo publicado en la revista Meat Science sobre la intención de compra de la carne de cerdo en dos tipos de consumidores. Estos resultados forman parte de una tesis doctoral realizada en la Universidad de Lérida y en que también han colaborado investigadores del Instituto Politécnico de Bragança (Portugal).

La actitud del consumidor hacia el cerdo criado en granjas con parque de ejercicio se basa principalmente en la creencia de que la carne de estos cerdos es más segura (ausencia de residuos de hormonas y antibióticos), tiene mejor sabor, es medio-ambientalmente sostenible y garantiza el bienestar de los cerdos. Sin embargo, estas creencias no se reflejan en el consumo de carne de cerdo ecológico, ya que la producción de este cerdo en España es el 0,04% de la cabaña. Por otra parte, el estilo de vida del consumidor y sus habilidades culinarias suelen estar relacionadas con la intención de compra. En este estudio se quería valorar si las habilidades en la cocina del consumidor modulan sus actitudes e intención de compra de carne de cerdo ecológico.

Con una encuesta a casi mil participantes en Portugal y España los investigadores encontraron dos tipos de consumidores, unos eran amantes de la cocina y otros eran más despreocupados en cuanto a la comida. Ambos tipos de consumidores compartían por igual cierto tipo de creencias relacionadas con el consumo de carne de cerdo y la salud y la forma en que los cerdos son criados.

Sin embargo, los motivos para comprar fueron distintos. Los amantes de la cocina le dieron más importancia a que la carne que compran posea certificados de calidad, a la fecha de sacrificio y al método de sacrificio junto con el precio. Sin embargo, los consumidores más despreocupados, valoraron de una forma diferenciada la facilidad de cocinado de la carne. El sobrecoste aceptado para carne de cerdo ecológica fue un 25%.

Los resultados de este estudio pueden ser útiles para los productores de cerdo ecológico para diseñar estrategias de marketing.

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