El Hospital Provincial refuerza la seguridad con un agente más por turno tras la agresión a dos enfermeras

“En 30 años de profesión, no había visto nunca una agresión física como esta”, asegura la doctora Gamboa, del Hospital Provincial Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza. Se refiere a las patadas y puñetazos que recibieron dos compañeras enfermeras el pasado domingo por parte de catorce miembros de una familia que tenían a un familiar ingresado en el centro. Las enfermeras les instaron a que desalojaran el pasillo que habían ocupado con sus pertenencias cuando se produjo la agresión. Ante estos hechos, Sanidad ha decido reforzar la seguridad colocando un agente más en cada turno, de manera que ahora habrá dos personas vigilando permanentemente.

Uno lo hará en planta y el otro supervisará todo el bloque, paseando constantemente por el centro. Con esto, más las cámaras de seguridad ya instaladas, esperan que no se repitan hechos similares. “Ver a una persona acompañando en planta trasmite cierta confianza a los empleados en el día a día”, expresa el director médico del Hospital, José María Arnal. Con todo, pide que no se “dramatice”, dado que son casos anecdóticos de los diez millones de actos médicos que se practican en los centros aragoneses.

En 2018, se produjeron más de 250 agresiones a personal sanitario, el 50% de ellas de carácter verbal y eminentemente dirigidas a mujeres, debido a la feminización de las plantillas. Las dos enfermeras que fueron atacadas el domingo sufrieron lesiones y se encuentran de baja. El celador que medió en la disputa no pudo continuar su jornada laboral y tuvo que ausentarse tras sufrir una agresión emocional.

El personal sanitario del centro y compañeros venidos de otros sectores de Zaragoza se han concentrado en la mañana de este martes a las puertas del Provincial para expresar su repulsa. Dicen que la inseguridad es “palpable” y que se sienten amenazados y coaccionados “por familiares y pacientes” ya que, en ocasiones, “exigen cosas innecesarias e imprudentes”. Y es, además, “una práctica habitual a todos los niveles”, explica la doctora Gamboa, vicepresidenta del Sindicato de Médicos de Aragón.

Situación que se agrava por las noches cuando se reduce el personal. “Hay cámaras y personal de seguridad, pero visto lo visto es insuficiente, aunque el centro permanece cerrado de las 23.00 hasta las 7.00 de la mañana”, considera la representante de la Junta de Personal del Sector I, Elena Marquina. En lo que va de año se han producido tres agresiones físicas en todo el ámbito sanitario: dos en atención primaria y otra en especializada.

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