Victoria sin sufrimiento del Real Zaragoza ante el colista (3-0)

Los maños abrían brecha en la primera parte. Foto: LaLiga

Necesitaba ganar el Real Zaragoza y lo hizo. Además, por un 3-0 que en ningún momento hizo temer que los tres puntos no se fueran a quedar en el casillero de los de Víctor Fernández. Una notable primera parte sirvió a los maños para sentenciar el triunfo gracias a los goles de Verdasca, Pep Biel y Delmás. Y, en la segunda, directamente echarse a dormir frente a un inofensivo Nástic.

El técnico zaragocista se abrazaba a la lógica en el once. Es decir, con Verdasca y Lasure en el lugar de Dorado y Nieto, además del regreso de Soro y de Álvaro Vázquez. Pombo, banquillo. Y se pondría muy pronto el choque favorable para los maños. A balón parado, tras el primer acercamiento blanquillo, Verdasca impactaba tirándose al suelo una pelota suelta que botaba en el área. A la cazuela, entre un mar de piernas, y el 1-0 en el minuto 3.

En plena alegría y con parte del público entrando (en el 5, en protesta por los horarios de la LFP), a punto estuvo el Nástic de igualar. En un centro al corazón del área, Imanol golpeaba obscenamente solo, pero se topaba con las manos de Cristian abajo. El Real Zaragoza también querría más. Centro de Soro, el esférico llega al segundo palo para Linares y su cabezazo picado lo detenía un zaguero catalán en la línea. Todo esto, antes del minuto 10.

Víctor silbaba y silbaba para pedir calma y orden a sus jugadores. Empezó a aparecer por dentro Soro, Eguaras a tomar la manija y el Real Zaragoza llevó el ritmo a sus intereses. Por milímetros se le escapaba un zurdazo de Delmás tras un notable centro de Lasure en el 16. Y, tres después, el bombazo. Biel le pegaba como los ángeles desde la frontal, con un misil dirigido al lado de la cepa del poste izquierdo. Imposible para el portero visitante y el 2-0 subía al luminoso.

Pudo el Nástic recortar distancias en una doble ocasión de Luis Suárez, especialmente con un testarazo que se topaba con el poste. Quien perdona lo paga. En la siguiente transición llevada por un gran Soro, Delmás recibía, driblaba con inteligencia y mandaba un zurdazo al palo largo. Era el 3-0 y, ahí sí, Víctor Fernández y miles de seguidores respiraron, profundamente, con el alivio como protagonista.

Segunda parte

El Nástic adelantó líneas, como no podía ser de otra manera con el resultado. Y, el Real Zaragoza, se agazapó algo más buscando contraataques. Los visitantes podían recortar distancias con una internada de Suárez, pero un impecable Verdasca sacaba el peligro por encima del travesaño. Eso sí, los espacios a la espalda tarraconense eran de la magnitud suficiente como para intuir que el cuarto de los maños terminaría cayendo por propio peso.

Para eso entró Pombo, a quien Víctor le concedía la oportunidad de redimirse de sus últimos partidos. Linares, fuera. También lo hacía Zapater por Pep Biel. Precisamente Pombo continuaría sin ver puerta, pese a que tras buena jugada culminaba con un derechazo ante el que Barragán reaccionaría bien. Cristian no quería ser menos y se erigía en el antagonista perfecto de lo que intentaba el visitante Suárez. Con la mano, con la pierna, todo valía para convertirle en imbatible.

Ya en el 77, Guti entraba por Soro, fallón en el último pase en la segunda mitad. Él y todos, teniendo en cuenta que los segundos 45 minutos fueron para olvidar. Eso sí, sin consecuencias en el resultado para un Real Zaragoza que ataba así tres puntos fundamentales, con el 3-0, elevando a siete la distancia con la zona de descenso.

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