La A-23 abre al tráfico tres nuevos tramos en el puerto de Monrepós

El nuevo túnel de Caldearenas tiene una distancia de 2.997 metros, el segundo más largo de Aragón tras el túnel del Somport

La A-23 cuenta, desde este jueves, con nuevos tramos abiertos al tráfico entre el Alto de Monrepós y Lanave y el Congosto del Isuela y Arguis. Cerca de 17 kilómetros de nuevo calzado que ha puesto en servicio el Ministerio de Fomento con una inversión que ronda los 240 millones de euros. Una obra “compleja” por las condiciones geológicas del puerto, para la que están previstas futuras actuaciones.

“Después de muchos años hemos podido poner en servicio las obras de la autovía”, ha reconocido el jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón, Rafel López Guarga. A su vez, ha admitido que se trata de todo un reto porque ha sido “una de las obras más difíciles que se ha llevado a cabo por parte del Ministerio de Fomento”.

La inversión total de las tres actuaciones asciende a 238,5 millones de euros. De esta forma se ha conseguido aumentar la seguridad y la capacidad de la vía, al disponer de cuatro carriles, con un ahorro de 3,5 kilómetros en el sentido hacia Jaca y de 1,5 kilómetros hacia Huesca. El volumen de tráfico de la infraestructura está pensado para la circulación de 9.000 vehículos al día, con un 14% de vehículos pesados.

Los tramos que se han puesto a disposición son, por un lado, el Congosto de Isuela-Arguis, con 2,3 kilómetros de nuevo trazado que conforman la calzada sentido Jaca, temporalmente en modo bidireccional. Por otro lado, el Alto de Monrepós-Caldearenas, con 4,1 kilómetros de nuevo trazado que conforman la calzada sentido Jaca de la autovía. Un tercer tramo de Caldearenas-Lanave que suponen, a su vez, dos tramos, el primero, 2,2 kilómetros de nuevo trazado y un segundo tramo de 8,5 kilómetros de la calzada sentido Huesca.

El nuevo túnel unidireccional de Caldearenas tiene una distancia de 2997 metros, el segundo más largo de Aragón tras el túnel del Somport. “Tenemos voz y exportamos a otros países del mundo las tecnologías que aplicamos en los túneles de nuestro país”, ha reconocido López Guarga, respecto al nivel y experiencia en obras subterráneas en nuestro país.

Dificultades geológicas

Esta nueva fase de los tramos en el Puerto de Monrepos ha sido una obra civil “difícil” por el carácter geológico y geotécnico del puerto. El macizo de Monrepos es un terreno complejo compuesto por alternancias de areniscas y lutitas y materiales de distinto grosor, que ya originó problemas por los deslizamientos en la cara norte del puerto el año pasado. “Desde el punto de vista técnico, la mayor dificultad han sido los accesos por su mala accesibilidad y el tráfico”, explica Rafael López Guarga.

Futuras líneas de actuación

Las próximas líneas de actuación se desarrollarán en el tramo entre el Congosto del Isuela y Nueno con una apertura esperada -si no aparecen complicaciones- para finales de verano o principios de otoño. Para cerrar el eje de la A-23 y A-21 estaría pendiente el tramo entre Lanave-Sabiñanigo Sur, la variante de Sabiñanigo y la variante de Jaca, un proyecto conjunto que une la A-23 y la A-21. El último tramo sería entre Puente la Reina y Fago, con el proyecto aprobado y pendiente de licitación.

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