“La Odisea”, “Rojo”, “Carmina Burana” y “Bodas de Sangre”

Acumulación de espectáculos de extraordinario nivel, incluido el primero, realizado por estudiantes de Instituto aficionados, pero de calidad inusual en ese contexto.

LA ODISEA

El Teatro Principal acogió el martes, día 19, una nueva producción de Clásicos Luna, compañía teatral nacida en el IES Pedro de Luna, de Zaragoza, que desde hace 17 años desarrolla un proyecto educativo a partir del teatro clásico. Propósito combinado con el aprendizaje de las artes escénicas y el ejercicio actoral entre los alumnos, pretendiendo no solo un resultado artístico sino también convivencial.

No es el Teatro Principal un marco habitual para la muestra  de actividades escolares, aunque sean de carácter escénico, salvo que posean una calidad contrastada, como ocurre en este caso. Comprendiendo que se trata de estudiantes no enfocados exclusivamente en el arte dramático, el resultado es muy satisfactorio. Y no solo en esta ocasión, en la que se hizo una adaptación de la ‘Odisea’, de Homero, sino en anteriores actuaciones avaladas por los frecuentes premios regionales y nacionales que Clásicos Luna ha conseguido. El más reciente, el premio nacional ‘Buero Vallejo’ de teatro joven obtenido en 2016 con la adaptación de la ‘Ilíada’.

Los profesores José Ángel Alegre y Esther López coordinan el proyecto educativo contando con la colaboración de Juan Luis Pérez y Mª Ángeles Parroqué, de la compañía de teatro La Clac, para dirigir la puesta en escena. El más de medio centenar de actores se desenvuelven con soltura, dominan el espacio, controlan la dicción y realizan los desplazamientos precisos. Lógicamente hay ciertas diferencias entre ellos, pero el conjunto funciona armoniosamente y el resultado es sorprendente para unos adolescentes, aunque hayan estado ensayando durante varios meses.

Los efectos especiales son suficientes; la luminotecnia y la escenografía, aun siendo sencillas, son eficaces para conseguir los efectos deseados. El público llenó por completo las localidades del Teatro y la función resultó un éxito. Magnífica estrategia para consolidar la afición a la escena, no solo entre los actores, sino también entre sus allegados.

ROJO

No es imprescindible estar al corriente de las tendencias artísticas del siglo XX para seguir la trayectoria del pintor Mark Rothko en la obra de John Logan, ‘Rojo’, que han interpretado en el Teatro Principal Juan Echanove y Ricardo Gómez, bajo la dirección del primero, durante el pasado fin de semana.

Sin embargo, el conocimiento de los movimientos artísticos facilita la inteligencia del discurso y ayuda a profundizar en los motivaciones profundas que conducen la vida de Rothko y la relación con su aprendiz, auxiliar y ayudante, que progresivamente va consolidando su personalidad y presentando una alternativa a la desaforada postura iconoclasta del maestro.

La clave de la obra, tan afamada y con tan exitoso recorrido internacional, reside en la indagación íntima del pensamiento del pintor. Se trata de un drama filosófico, donde las teorías de la profundidad artística, de la comprensión estética y del destino personal juegan un importante papel.

La postura vital del protagonista va impregnando cada minuto del espectáculo. Sus expresiones emocionales y sus reflexiones pesimistas encaminan una trayectoria que preanuncia el trágico final que tuvo Rothko cuando decidió suicidarse. La obsesión por los significados profundos de las formas y de los colores nos permite ahondar en la conceptuación artística de la belleza, a proyectar posturas que escapan a la vana mediocridad de la vida cotidiana en la que están sumergidos la mayoría de los humanos, incluso aquellos que se consideran cultos.

Hay en el fondo un alegato contra la estupidez de una sociedad ocupada en conceptos estériles que orillan el significado profundo de la vida. También un análisis de las dimensiones cromáticas y lumínicas que utilizamos, que en su mayor parte pasan desapercibidas, aunque finalmente condicionan en buena medida nuestra existencia.

Vestuario, ambientación, selección musical -eminentemente  clásica-, y escenografía contribuyen a consolidar esta coproducción del Teatro Español, La Llave Maestra Producciones Artísticas y Traspasos Kultur.

CARMINA BURANA

La composición musical de Carl Orff, basada en los manuscritos encontrados en el monasterio alemán de Beuren, ha sido desde su presentación hace 82 años una obra de éxito. Ese conjunto de situaciones y melodías crea un ambiente propicio para la representación escénica, aunque no tenga un argumento continuado. Se trata, según su autor, de ‘canciones laicas para cantantes y coristas para ser cantadas junto a instrumentos e imágenes mágicas’.

Con estas premisas, la impresionante versión de La Fura dels Baus se ha presentado en el Palacio de Exposiciones y Congresos durante el pasado fin de semana con la garantía de un grupo de larga trayectoria, que ha puesto en pie espectáculos de gran calado desde hace 40 años. La apertura de nuevos horizontes, la rotura de moldes, el refinamiento de las situaciones es algo consustancial al grupo y garantiza el éxito de sus propuestas por anticipado.

‘Carmina Burana’ ofrece dos posibilidades a quienes la interpretan: poner el espectáculo al servicio de la música, o hacerlo a la inversa, es decir poner la música al servicio del espectáculo. La Fura dels Baus opta por la segunda, la correcta para un grupo de sus características, y en ese sentido puede entenderse la modificación del programa, en el que se introducen algunas variantes, más dos composiciones al margen de la partitura habitual, todo perfectamente encajado en el ambiente que se va a ir creando progresivamente.

La obra de Orff deriva en pequeñas modificaciones temáticas y modales, elaboradas por César Belda, para dar mayor consistencia a la interpretación. El espectáculo va creciendo a medida que avanza. Los 40 intérpretes, entre músicos, cantantes, actores y comparsa están perfectamente conjuntados y la función se desarrolla al milímetro, sin fisuras, transmitiendo toda la fuerza de la música con las correspondientes traducciones visuales, en algunos casos rompedoras, como la inmersión de dos actores en el agua y la proyección aérea de otros tres sobre el patio de butacas.

El espectáculo dirigido por Carlus  Padrissa, con un equipo técnico muy cualificado, una orquesta solvente y unos solistas vocales de altura, está al nivel de lo que nos tiene acostumbrados la compañía catalana.

BODAS DE SANGRE

La reposición de esta versión de ‘Bodas de Sangre’, que se estrenó en Calatayud hace más de dos años y ya vimos en el Teatro Principal poco después, ha vuelto con enorme éxito al Teatro de las Esquinas el domingo, día 24. Obra en permanente construcción, se aprecia que esta versión va ganando con el tiempo y confirma la intención de sus creadores de elevar su alcance poético, reforzar su simbología e insistir en  el propósito de García Lorca de  enfrentarse a los cánones sociales establecidos en la época.

La compañía Teatro del Alma reúne un escogido elenco de actores formados en Aragón, quienes bajo la dirección de Laura Plano consiguen universalizar un tema de por sí universal, conectándolo con un ambiente próximo, desde una perspectiva cultural, aunque lejano en la geografía: el tango argentino, que Óscar Plano y Fernando Salinas se ocupan de optimizar. Afortunadísima la inclusión del ‘Oblivion’ de Piazzolla, que, casualmente, el mismo domingo 24 por la mañana había sonado en el Auditorio, interpretado por la Camerana Contrapunto dirigida por José Marco.

El drama poético de García Lorca sobre el crimen ocurrido en Nijar en 1928 ha predominado sobre otras narraciones de ese mismo suceso, ha tenido múltiples versiones y se ha trasladado a la gran pantalla, desde 1938 hasta la reciente película ‘La Novia’ de Paula Ortiz.

Tan amplio despliegue de posibilidades ha determinado a los gestores del Teatro del Alma a salirse de la raíz tradicional, del espíritu atávico andaluz que transita en las interioridades de la obra y, sin restarle un ápice de su mensaje, darle un vuelo de amplios horizontes. A ello han contribuido la música, ya comentada, y la magnífica coreografía de Elia Lozano expresando simbólicamente la pasión y la muerte, que singularizan esta versión.

El elenco lo formado por Ana Marín Jesús Sesma, Evelia Sancho, Saúl Blasco, Pepe Gros, Susana Martínez, Carmen Marín, Nuria Herreros y Violeta Rebollo trabaja de forma integrada, con rigor y exactitud en todo el desarrollo de la tragedia, que fue interrumpida por encendidos aplausos tras la escena de la muerte de los dos rivales. Al final, consiguió más aún con el público puesto en pie.

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