Francisco Izquierdo: “Nadie es aún consciente de todo lo que va a suponer la plataforma de Bon Àrea para la comarca”

La comarca aragonesa de Vadejalón está a punto de presenciar un acontecimiento histórico que podría cambiar su curso socioeconómico. La localidad de Épila es el estratégico emplazamiento donde la Corporación Agroalimentaria Guissona erigirá el nuevo macro-complejo industrial de Bon Àrea, con el objetivo de centralizar su expansión por el norte de España. Una gigantesca plataforma que cercará 170 hectáreas, albergando un almacén logístico, un centro de distribución y varias naves industriales. Las previsiones resultan alentadoras, porque del proyecto devendrá una cinemática transaccional sin precedentes.

Este nuevo ecosistema ha motivado la creación de la Asociación de Empresarios de Épila (AEME). Su presidente, epilense de cuna y autónomo desde hace casi dos décadas, Francisco Izquierdo, a menos de tres meses del inicio de la obra, descubre en Aragón Digital el sentimiento de certidumbre y esperanza que comparte ya todo un territorio.

Pregunta.- Parece que el macrocomplejo de Bon Àrea es ya una realidad. Se habla de unos 400 millones de inversión, un flujo de transporte altamente dinámico, de la creación de miles de empleos. ¿Cómo recae noticia en casa?
Respuesta.- Estamos muy contentos, porque, ahora, sí es realidad. Cuestión de días. La primera fase de las obras, los movimientos de tierra, empiezan en marzo. Después de la explanación del terreno, que son unas 169 hectáreas, se edificará el centro logístico, previsto para 2021. El tráfico de camiones va a ser asimismo notable, ya que estamos hablando de más de 250 diarios solo en la primera fase.

P.- ¿Es Épila un emplazamiento estratégico?
R.- Ciertamente Épila está muy bien posicionada tanto por las comunicaciones y las correspondientes infraestructuras como por la cercanía con Zaragoza. Es un enclave, por tanto, privilegiado. Además de ello, contamos con un tejido empresarial fuerte, y es fácil que muchas empresas se empiecen a fijar en nosotros.

P.- Un tejido que ahora se ha constituido como asociación, ¿Cómo nace AEME y quiénes la integran?
R.- La Asociación surge a raíz del proyecto de Bon Àrea y se creó para ponernos en valor. Queremos estar presentes. Va a surgir un movimiento empresarial muy dinámico y esta es la mejor manera para representarnos. Precisamente mediante la Asociación se va a proceder a mantener una reunión para presentar empresarios en Bon Àrea. En cuanto a la integración, englobamos toda la tipología empresarial. Desde multinacionales a pequeñas empresas, que pertenecen al sector primario, al terciario. Tenemos ferreterías, autónomos. De todo. Hemos querido ser una junta muy diversa, acogiendo a todas las actividades posibles.

La edificación del centro logístico está previsto para 2021

P.- Y todas esas empresas podrían ver cómo se disparan sus transacciones comerciales…
R.- Ni te haces idea. Es que solo con la primera fase del proyecto, que es a diez años, el tráfico de camiones va a superar los 250 diarios. Pero una vez que la factoría esté en funcionamiento, se calcula que ascenderán hasta los 1.350 diarios. Como digo, creo que todavía no nos hacemos a la idea de lo grande que va a ser esto. Ni yo como presidente de la asociación soy consciente del volumen de negocio que va a llegar a Épila.

P.- Aventúrese a dar una cifra. ¿Qué tipo de ecosistema podría generarse?
R.- No soy capaz, pero puedo decirte que de muy grande para arriba. Hay que entender que no es solo el tráfico de camiones. Si te paras a analizarlo, es la generación de más de 4.000 puestos de trabajo directos, más otros tantos indirectos. Son todas las empresas que vayan a interesarse por nosotros. Además, el beneficio es extensible a toda la comarca, porque venirte a Épila con estas oportunidades, evidentemente, favorece al resto del territorio. Paralelamente a Bon Àrea tenemos el polígono El Sabinar, que estoy convencido de que gracias al proyecto va a consolidarse. Además, se desplegará un importante abanico de creación de nuevas empresas, granjas de todo tipo, de infraestructuras para que toda esa gente pueda ir a trabajar, centros médicos, viviendas…

P.- ¿Y ya se advierten los efectos de ese magnetismo comercial?
R.- La verdad es que ya se han interesado empresas de construcción, de agroalimentación y hasta ETT. Recibimos cerca de tres llamadas al día de empresarios atraídos no solo por el proyecto de Bon Àrea, sino en Épila. Hablo por ejemplo de entidades financieras, o constructoras muy conocidas que no tienen a día de hoy representación aquí y se han interesado en conocernos.

P.- ¿Cuántas empresas están censadas? ¿Cree que podría duplicarse la cifra en poco tiempo?
R.- Ahora mismo unas 454 y, sí, creemos que el número de empresas va a crecer muchísimo. Pero también va a resultar una oportunidad para el empresario local y para el nuevo emprendedor. Por ejemplo, las entidades financieras nos están ofreciendo condiciones especiales para que circule el crédito, porque, si no, las empresas ni nacen ni crecen.

Izquierdo confiesa que el proyecto es una oportunidad “demasiado grande” que Épila debe aprovechar

P.- ¿Y a nivel poblacional?
R.- Esperamos que sí. Entre la asociación y el Ayuntamiento vamos a intentar que por lo menos esos 4.000 trabajadores puedan establecer su hogar en Épila. Nosotros vamos a abrirles las puertas a todas esas familias nuevas que vengan para que emprendan negocios y se queden a vivir.

P.- Dejando de ser el presidente. Siendo solo Francisco… ¿Qué va a suponer todo esto?
R.- Esto es una oportunidad demasiado grande que tenemos que saber aprovechar. Personalmente estoy muy involucrado en este proyecto, ayudando a Épila a generar ese valor añadido en Aragón.

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