María Dolores Pascual: “Hay que replantear algunas cuestiones del Pacto del Agua”

La presidenta de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), María Dolores Pascual, que ocupa el cargo desde hace menos de un año, tiene una opinión muy clara sobre las principales materias en las que se encuentra inmerso el organismo de Cuenca.

Considera que el Pacto del Agua “fue un gran pacto” pero “ha llovido mucho en 26 años y ha habido una evolución en la gestión hidráulica”. Por ello, considera necesario “replantear algunas cuestiones” como consecuencia de “una evolución natural”.

En esta entrevista también anuncia que se está en negociaciones con el Gobierno de Aragón para que los medios autonómicos puedan trabajar en el dominio público hidráulico de la CHE en la prevención de las consecuencias de avenidas del Ebro.

Pregunta.- La CHE realiza los análisis de contaminación por lindano en la zona del río Gállego. ¿Qué nos indica en estos momentos el análisis de estos datos?
Respuesta.- Desde la alerta por contaminación en 2014 se intensificaron los controles y se sigue haciendo, sobre todo en las zonas cercanas a los vertederos. Los resultados actuales nos confirman que los índices de presencia están dentro de los parámetros, con algún repunte puntual no preocupante.

Ahora acabamos de empezar el conocido como baipás del barranco de Bailín mediante una tubería, después de que se constatase que este lugar fue el foco del repunte de contaminación de hace cuatro años.

P.- Para eliminar la contaminación de la zona definitivamente sería necesaria una inversión cifrada en cientos de millones. ¿Qué papel juega la CHE en una reclamación de este tipo ante el Gobierno de España?
R.- Desde la CHE aportamos la información y el control de la contaminación. Este problema, y,este no es el de mayor envergadura dentro de la Cuenca. Desgraciadamente hay otros. El ministerio, a través de Aquaes, está ejecutando nuevos abastecimientos que garanticen la calidad de los mismos.

P.- ¿La recuperación del espacio fluvial del río es posible sin afectar directamente la vida de los municipios ribereños?
R.- Hay que partir de la base de que la inundación no se puede evitar y lo necesario es minimizar sus efectos. Durante mucho tiempo la protección de los ribereños frente a crecidas se ha basado en la construcción de estructuras que confinaban el río. Eso ha sido eficaz en algunos caso, pero en otros no tanto. El concepto ahora tiene que ser distinto y no hay una solución única. En cada caso hay que buscar la más idónea.

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Asegura que próximamente el Gobierno de Aragón podrá actuar en dominio público hidráulico, tal como solicitaba

Se ha elaborado un plan de gestión de riesgos de inundaciones, derivado de la directiva europea, que plantea un sin fin de medidas, como el retranqueo de motas, cauces de alivio, creación de zonas de inundación que permitan al río recuperar un poco su espacio… Creemos que los ribereños son los principales interesados en buscar soluciones para convivir de nuevo con el río, dado que van a venir más inundaciones. En la CHE también estamos mejorando el sistema de prevención de avenidas para tener más capacidad de reacción y hacer una mejor gestión de ella.

P.- El Gobierno de Aragón pretende poder actuar en zonas que son dominio de la CHE. ¿Eso es posible?
R.- Lo hemos hablado con el Gobierno de Aragón y estamos completamente de acuerdo en la colaboración de las Administraciones Públicas. Esta es la filosofía del proyecto Ebro Resilience que nosotros planteamos, pero que no ha conseguido financiación europea. Esto no es óbice para que sigamos trabajando, y por eso se está en proceso de formalizar esa colaboración con el Gobierno de Aragón, para que pueda actuar con sus medios propios en el dominio público hidráulico, aunque aún no se ha llevado a término.

P.- ¿Considera que la nueva política del agua está reñida con el Pacto del Agua?
R.- No se puede confrontar una cosa con la otra. Hay que entender el momento en el que nació el Pacto del Agua, en el año 1992. Aquello fue un gran pacto. Ha llovido mucho en 26 años y ha habido una evolución en la gestión hidráulica, como la aprobación de la Directiva Marco del Agua en el 2000. Con ella, el concepto cambia completamente, porque se basa en buscar un desarrollo económico y social, pero que sea sostenible. Pero eso no significa que tenga que estar reñido con lo anterior. Hay que replantear algunas cuestiones del Pacto del Agua, pero no es más que una evolución natural.

P.- En el recrecimiento de Yesa, tras todos los problemas surgidos, ¿hay mucho que aprender de lo ocurrido o tenemos que quedarnos con que estas cosas pueden ocurrir?
R.- Se decidió llevar adelante porque es fundamental para garantizar una zona regable, el abastecimiento a Zaragoza y garantizar la laminación de avenidas en el río Aragón. Es una gran obra muy complicada técnicamente y ha tenido muchas vicisitudes, pero ahora mismo el cuerpo de presa está prácticamente finalizado. El deslizamiento de la ladera está estabilizado y los informes técnicos de la CHE son claros al plantear que es viable desde el punto de vista de la seguridad.

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