«María. Reina de Escocia»: Necesitaban un relator

Supongo que en el siglo XVI no existiría la figura del relator, porque de ser así, María de Estuardo e Isabel I de Inglaterra habrían estado haciendo el tonto durante bastante tiempo. Les explico pero no me hagan mucho caso porque la película es poco clara y mis conocimientos históricos algo limitados. Para algunos, María, además de la Reina de Escocia, era la heredera legítima del trono de Inglaterra, pero se casó con Francisco, heredero al trono francés y se marchó con él para pasear cogidos de la mano por la orilla del Sena y darse algún achuchón esporádico por algún ribazo. Resulta que Paco debía ser un chaval bastante ababol, no entendía las insinuaciones de su esposa y, en lugar de darle mandanga, no se le ocurre otra cosa que coger una infección de caballo en el oído medio que derivó en un absceso en su diminuto cerebro. Y la palmó. Convertida en joven y hermosa viuda, María se volvió a casa buscando cariño en su entorno familiar, pero se encontró con un panorama convulso. Ella era la Reina de Escocia, vale, pero era católica y en el país existía una división terrible entre católicos y protestantes. Además, Mary quería que se la reconociera como heredera de la corona de Inglaterra, pero Isabel no estaba por la labor, fundamentalmente porque los ingleses eran mayoritariamente protestantes. Así que la pobre viuda se las tuvo que ver con unos y con otros. Y todo esto, insisto, sin relator de por medio. ¡Con lo que hubiera facilitado las cosas! A todo esto, María los tenía bien puestos y no le amedrentaban las amenazas del reformador protestante John Knox, ni el dominio masculino en las cortes inglesa y escocesa, lo que le sirvió para llevarse un par de azotes en más de una ocasión. He tratado de ser claro y conciso, pero les aseguro que la película no lo es. De hecho, hay muchas cosas que no me quedan claras. Me lié con tantos protestantes y católicos mezclados y cruzando posiciones. No me enteré muy bien de todas las intrigas que se cocían en cada corte. Y cuando creía que lo único que tenía claro era que Isabel y María eran primas, veo que una le llama hermana a la otra. En fin, un poco caótica desde el punto de vista del guión, lo cual es una pena porque Saorise Ronan y Margot Robbie están estupendas. Y todo ello bajo la batuta de una Josie Rourke, que proviene del teatro y, en concreto, de grabaciones de obras de Shakespeare para la National Theatre que le sirvieron de aprendizaje práctico para la esmerada puesta en escena y cuidada ambientación de la película que nos ocupa, aunque expertos en la época pongan en tela de juicio desde la presencia de un negro en la Corte y de una criada asiática, hasta el uso de determinados instrumentos musicales que podrían no pertenecer a la época y al lugar. Pero eso es hilar muy fino. Y quizás sea también un hándicap en contra de la película el hecho de que más de tres cuartas partes de la misma están destinadas a ir preparando el final. Un final potente desde el punto de vista cinematográfico, pero, al parecer, no tanto desde el histórico. Por cierto, “Maria. Reina de Escocia” está nominada al mejor vestuario y al mejor maquillaje en la próxima ceremonia de los Premios Oscar.

TEXTO: Santi Abad.

LO MEJOR: La puesta en escena.

LO PEOR: La poca claridad del guión.

VALORACION:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 7,5

Interpretación: 7,5

Guión: 3,5

Dirección: 5

Satisfacción personal: 4,5

NOTA FINAL: 5,83

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