Home Connect, un concepto de electrodoméstico superior

La conectividad no es un ente contemporáneo. De hecho, el concepto ya planeaba en la era de la revolución industrial del siglo XIX, cuando ya fueron implementados los primeros experimentos telemétricos. Aun así, es ahora cuando resuena con más intensidad la sintaxis sajona del “Internet Of Things”, al igual que todos los palabrejos y conceptos vinculados a la industria 4.0. La Smart Industry se encuentra en obligado periodo de expansión, asentándose en cada vez más sectores, como el del hogar.

Tiempo a de aquellas primeras casas inteligentes que presentaban como límite de su ingenio la detección de movimiento en las distintas estancias. En la actualidad, compañías y desarrolladores de IT compiten por fabricar productos y servicios que materializan el dicho de “el futuro ya está aquí”. Y, en parte, ahí está, llamando a la puerta de casa. O dentro de ella. En la cocina, concretamente.

Home Connect

En esa categoría de producto se encuentra Mikie, el androide hiperinteligente de la compañía BSH España. Se trata de un cuco robotito que habla, responde, y ayuda al sujeto o “dueño” en cuestión a conocer los entresijos que se cuecen entre los fogones de su hogar. Desde informar sobre los alimentos que hay o faltan en el frigorífico, pasando por comunicar cuánto tiempo queda para que el bizcocho esté en su punto, y hasta incluso sirve para dar consejos de cocina, reproducir música, hacer compras online o avisar de cómo va el mercado bursátil.

Esta tipología de asistencia hogareña pertenece al concepto del “Home Connect” al que aspira fervientemente la sociedad. En esa realidad, todos los electrodomésticos están conectados y son controlables ya sea vía smartphone, voz o biometrías varias. Si bien, BSH cataloga a Mikie como “algo superior”, englobado en lo que la compañía denomina “Hardware+”.

Mikie es un androide hiperinteligente que reporta información útil al usuario sobre los elementos de su cocina

Ese Hardware+ es la meta a medio plazo de la compañía. Es su particular horizonte 2030, pues, para entonces, BSH ambiciona revolucionar el sector, evolucionando su propio ADN: Pasar de ser fabricante de electrodomésticos a empresa que ofrezca servicios digitales integrados. Ser, digamos, el master core de la propia transformación digital. Y dentro de la senda de la revolución, el propio director de la compañía, Fernando Gil, entiende que uno de los parámetros que continuará posicionando a BSH en el mundo es la fusión “entre el pasado y el futuro”.

Esto es, hacer de un producto tan cotidiano como el electrodoméstico “su versión más inteligente”. Algo que urge hoy día, debido a la regente centricidad del consumidor en los mercados globales. En este sentido, Gil describe que “al ser el hardware nuestro futuro”, BSH ha orientado su catálogo de productos y servicios a la Smart Industry en sus cinco centros de I+D+i. De hecho, casi el 5% de sus ingresos los destina a gastos en investigación y desarrollo. Una investigación en la que la capital de Aragón, Zaragoza, cuenta con un papel protagonista.

BSH en Zaragoza

Zaragoza ha participado históricamente en el sector del electrodoméstico. La empresa Balay, fundada a mediados del siglo pasado, inició su actividad en una pequeña tienda de ultramarinos de la capital, gracias a la que el fundador creó una red comercial de chapa y cobre. Poco a poco, se hizo un nombre a nivel nacional, y despegó como fabricante de electrodomésticos. En los 80, fue adquirida por el grupo alemán BSH, manteniendo su sede matriz en Zaragoza, y desde donde salen sus más de tres millones de productos al año.

Mikie es un androide hiperinteligente que reporta información útil al usuario sobre los elementos de su cocina

Desde entonces, la filial aragonesa ha despuntado en los sistemas de gestión de gran parte de los eslabones de la cadena de suministro. De hecho, el director de logística del grupo, Eduardo Compains, detalla la fórmula de optimización de los procesos de carga y descarga que lleva a cabo BSH, y que, tras tiempo de análisis, ha permitido reducir tiempos, emisiones de Co2, y costes: El llamado “flujo circular”, altamente necesario para la circulación de la totalidad de su producción.

Gracias a este sistema -que aplica geolocalización en la carga-, se ha solucionado, entre otras cuestiones, la variable retorno de la mercancía. Con la ultra-precisión, resulta factible ejecutar una acompasada coordinación entre los puntos nodales principales (fábrica-centro logístico). Tanto es así, que BSH ha logrado reducir en el último periodo, según Compains, “de 50 a 35 viajes al día los trayectos de los camiones entre la fábrica de Montañana y el Centro Logístico de Plaza (CLP)”. Un itinerario que termina computando anualmente más de 12.000 viajes y 700.000 kilómetros.

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