Huesca: impresiones de danzantes

Suena la musica: pa-pa-chumba-pa-pa-chumba-pa-pa-chumba-chumba-chu
Repasar un año es muy largo y da casi tantas vueltas como los danzantes. Sentir palos, espadas, cintas, golpes cortos, largos, caricias,… hay días de todo.  Hay años que empiezan el 1 de enero, otros el 10 de agosto viendo danzantes y otros el 11 de julio con una sentencia que libera un valle: la Galliguera, cada uno pone su fecha.
Bailar, trabajar en grupo, mejora el resultado pero si cada uno no levanta sus palos y golpea, no suena. A mi vista le faltan mujeres en este equipo…
Trajes diferentes: del rosa al azul pasando por verdes y rojos, lo diferente no es obstáculo sino riqueza que se entrelaza… mensaje para aprender en otra plaza la que subirán en un rato.
Palos, espadas y también cintas, el lio es necesario, no siempre sale bien, la belleza es a veces complicada.
La danza casi degüella y a la vez arropa y acaba en un corro inocente, tan simple como alegre, fuerza y cuidado, lucha y ternura.
El dance necesita un público y para coger buen sitio para verlos toca el frío y el destemple del amanecer hasta comprobar que la luz y el calor siempre funcionan y aplaudiendo todo se pasa.
Movimiento: tanto para bailar y acompañar, como para vivir: garbo y rasmia sin reblar.
Y si esto sucede en Huesca… que no pasará en Yebra.
Felices fiestas.
Lola Giménez. Biscarrués

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