‘En realidad, nunca estuviste aquí’: Juguetes rotos

La mayor parte de las veces que nos enfrentamos a una película tenemos una idea clara de la misma en cuanto han transcurrido 15 o 20 minutos de metraje. Otras se toman su tiempo, comienzan con un ritmo lento, como que no pasa nada, para luego coger fuerza y acabar atrapándonos o no. Y en otras, como la que nos ocupa, debemos esperar casi hasta el final para valorar las sensaciones que nos ha transmitido, su estética, sus mensajes, el conjunto de estímulos con el que la directora nos ha bombardeado durante escasa hora y media.

No me resultó muy atractiva la propuesta mas conocida de la británica oriunda de Glasgow Lynne Ramsey, Tenemos que hablar de Kevin (2011), una propuesta interesante sobre el papel pero irritante en su desarrollo. No puede decirse que en su nuevo trabajo nos haya puesto las cosas fáciles pues ha optado también por un desarrollo de la trama que reduce al máximo los diálogos y apuesta por la imagen, la música, los breves mensajes a veces casi subliminales para que el espectador los centrifugue en su cabeza y componga la historia.

Una historia que gira alrededor de Joe, un nombre sencillo para un ser complejo, una especie de matón curtido por lo que vamos descubriendo en duras batallas, que es contratado para rescatar chicas que han caído en las garras de proxenetas dedicados a la trata de blancas. Joe es Joaquín Phoenix, y en torno a este grandisimo ( e intenso, todo hay que decirlo, ardo en deseos de verle hacer una comedia) actor se construye la película que aumenta su valor por tener al frente de ella a uno de esos seres que se mimetizan con el personaje que encarna. Una entregada interpretación que le valió el premio al Mejor Actor en el pasado Festival de Cannes.

A lo largo del film vamos descubriendo pequeños retazos de su vida pasada y presente que nos permiten construir su personalidad. Un ser atormentado con una infancia traumática y plagada de violencia domestica, un trayectoria militar que se intuye dura y todo ello lo ha reciclado para conformar una personalidad cruel y sádica. Todos tenemos en nuestra mano la posibilidad de liberarnos de aquello que nos ha marcado si queremos ser libres en la vida. Unos los utilizan de excusa para justificar su situación actual, bien porque no tienen armas para combatirlo o bien por que les resulta mas cómodo y a veces beneficioso. Otros en cambio pelean para desembarazarse de sus pesadillas. Las armas de cada uno para luchar por sus traumas son distintas.

Esta claro que para Joe ese pasado esta muy enraizado y le viene bien para el oficio que ejerce, es mas, ha hecho de ello un sello de calidad que sus clientes incluso le reclaman. Pero para su vida privada es un lastre que le impide avanzar emocionalmente y le convierten en un deshecho humano. Joe es un ser anónimo, del que nadie conoce su existencia y al que nadie le importa. Esta en su guarida, se hace uso de él, y se le devuelve a su cueva hasta la próxima vez que haya de ser usado.

Aunque no todo esta perdido en la vida. La relación con su madre ( sobre todo el momento en el que entonan una canción infantil) muestra su parte mas noble. Hacia el ultimo tramo del film hay un discutible giro argumental de tintes políticos pero la irrupción de una adolescente en la trama y sobre todo, un momento genial ilustrado de fondo con la canción I’ve never been to me de Charlene ( la recordaran por los títulos de crédito iniciales de Las aventuras de Priscilla, reina del desierto), ponen de manifiesto que hay una luz de esperanza para la redención de Joe.

Como he dicho, Ramsey apuesta por la sutileza y bombardea al espectador con imágenes del presente y pasado de Joe, muchas de las cuales no son aclaratorias y quedan a nuestra interpretación el darles uno u otro significado. Hay mucha violencia en el film, pero la mayoría intuida ( excelente el uso de las cámaras de vigilancia), y en otras queda fuera de cuadro. La excelente y atípica banda sonora de Jonny Greenwood también tiene una labor primordial en la construcción del estilo del film, aunque sé de buena tinta que a algunas personas les saca de la película. Seria interesante comparar el montaje definitivo de este film respecto al que se exhibió en el último Festival de Cannes, aun no terminado, y que, a pesar de todo, le valió a Ramsey el premio al mejor guion ( aunque para mi el merito esta más en la dirección). Por cierto, las referencias y similitudes a un clásico de 1976, ganador de la Palma de Oro de este festival, han sido continuas en muchos artículos sobre la película.

En realidad nunca estuviste aquí es de esos títulos en los que aparentemente no esta pasando nada pero, cuando finalizan, el espectador se encuentra con un torrente de estímulos que le permiten componer en su cabeza la historia que acaba de visualizar. Una historia dura, alucinógena en muchos momentos, que transcurre en nuestro mundo pero en un universo lejos del cotidiano, plagado de actores que no querríamos conocer pero que existen. Una estimable película.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: Joaquín Phoenix, la razón de ser del film. Las escenas en las que los personajes entonan canciones. El engañoso primer final que pone de manifiesto que Joe es un ser invisible.

LO PEOR: Que muchos pueden reclamarle a Ramsey mayor claridad expositiva y menos formalismo. La trama de los senadores es un tanto increíble.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7,5

Banda Sonora: 7,5

Interpretaciones : 9

Dirección: 7

Guión: 6,5

Satisfacción: 7,5

NOTA FINAL: 7,5

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