‘La reina Victoria y Abdul’: La extraña pareja

En 1997, Judy Dench se transformó por primera vez en La Reina Victoria de la mano de John Madden que la dirigió en “Su Majestad Mr Brown”. Desolada tras la muerte de su marido el Príncipe Alberto, la Reina Victoria encuentra consuelo en el leal caballero escocés John Brown, con el que mantendría una relación amistosa por encima de las barreras protocolarias. 20 años después, la gran actriz tiene prácticamente la misma edad que tenia la soberana cuando entró en su vida Abdul Karim. Es curioso como la historia se repite pues fueron muchos los años de reinado en los que la monarca permaneció también viuda.

En 1887, año del jubileo de oro de Victoria, Karim fue uno de los dos indios seleccionados para convertirse en siervos de la reina. Se ganó su afecto, y recibió de ella el título de “Munshi”, una palabra hindi-urdu a menudo traducida como “empleado” o “maestro”. Victoria lo nombró su secretario indio, lo colmó de honores, y le otorgó una concesión de tierra en la India. La estrecha relación entre Karim y la Reina llevó a crear fricción dentro de la Casa Real, ya que los demás miembros se sentían superiores a él.

Existen dos maneras de afrontar el visionado de esta película: la primera con las uñas afiladas, contemplando una vez mas el ensalzamiento de la mayor época de esplendor del Imperio Británico sin el mas mínimo asomo de crítica ( en este sentido, el plano final del film supone la plena bendición del director respecto del sometimiento de los pueblos, el hindú en este caso, a su emperatriz). Y la segunda es la opción amable, la más disfrutable, asumir que lo que vamos a ver es un “dejavu”, una película dirigida a un publico amplio, para contemplar con una sonrisa permanente en el rostro, con mucha comedia y las gotas justas (demasiado pocas) de drama y crítica. No obstante, es la típica película en la que uno, a poco que haya ido al cine, puede adivinar como va a ser y probablemente no se equivocará en sus previsiones.

La conclusión que explica la amistad entre estas dos personas de mundos tan distantes es muy sencilla. Al principio de la historia, antes de ver el rostro de la monarca, solo vemos su cuerpo. Un cuerpo que es levantado por la mañana como si fuera un fardo, un peso muerto, que es colocado, transportado, alimentado, y devuelto a su lugar de origen, así día tras día, sin variación. En el momento en que se cruzan las miradas de Victoria y Abdul salta la chispa. Primero, la atracción física, no hay que ignorar que el hindú era un hombre alto y apuesto, y la monarca debió ver color y encanto allí donde solo había pieles blancas y cuerpos demasiado estirados. El paso siguiente fue la empatía, conectar con alguien que la trata como una persona inteligente, que le abre la mente a nuevas culturas, costumbres, sabores e incluso religiones. Y ademas que renuncia a su propia vida privada por amor y lealtad a su reina.

Todo esto se nos cuenta en un tono de comedia que hace que el espectador disfrute viendo como los sometidos humillan a los opresores…bueno, eso es pensar mucho. Pero para favorecer este pensamiento se tira de tópico. Todos los personajes se comportan como el publico espera que se comporten: Los hindúes son sabios, nobles, respetuosos, obedientes, exóticos, encantadores. Los británicos altivos, egoístas, pedantes, finos, de una crueldad educada hasta la exasperación. Así que el posicionamiento esta claro y tendencioso. Incluso hay aspectos ocultos en la vida de Abdul que son apuntados pero que en ningún momento se nos aclara si son realmente ciertos.

Al fin y al cabo, el mensaje positivo del film es que por encima de prejuicios hacia lo desconocido, prevalece la tolerancia entre razas y religiones, el acercamiento entre culturas que solo se puede solucionar con el roce. Y en esta época como en la actual lo normal es formar ghetos. No obstante, y sin animo de hacer un spoiler, les animo a que, si ven la película, se cuestionen a si mismos como reaccionarían ustedes si se encontrasen en la tesitura que se plantea en un momento concreto y que no desvelare. Digamos que tiene que ver con cuestiones de etiqueta. Quizás esa escena en el siglo XIX tuvo mucha menos repercusión de la que tendría hoy en día.

Stephen Frears comenzó su andadura dando caña al gobierno Thatcher con títulos como “Mi hermosa lavandería”. “Ábrete de orejas”, “Café irlandés” ó “La camioneta”, y en Hollywood sorprendió a la critica con otros como “Las amistades peligrosas” ó “Los timadores”. Digamos que 30 años después la industria lo ha “domesticado” y una de las cosas mas comentadas de este ultimo trabajo es su escaso tono critico a la época imperialista de su país. Sí que denuncia el clasismo y soberbia de la corte, desde los cargos mas altos hasta los más bajos, pues en ningún momento del film se desciende a nivel del pueblo llano para mostrar cual era su opinión ante las amistades de la monarca. Y también habla de la relación con el Islam, tema de candente actualidad. Frears aporta oficio y poca innovación visual como hacía antaño, salvo para regalar un primerísimo plano al speech final de la reina en la que defiende su excelente estado mental a pesar de sus 82 años.

Judy Dench es una grandisima actriz, poco se puede decir para glosar a una mujer que resulta igual de creíble poniendose en la piel de alguna de las reinas que ha encarnado en la pantalla grande como haciendo de la jefa de James Bond. Es arrolladora y, aun haciendo de cascarrabias, se gana plenamente nuestras simpatías. Quizás merecería un Oscar complementario a ese secundario que ganó por 8 minutos de actuación en “Shakespeare in love”. La réplica se la ofrece el actor hindú Ali Fazal, famoso en su país por su aparición en la producción de Bollywood “Tres idiotas” y que tuvo un papel en “Fast and furious 7”. Su imponente presencia se corresponde con la que tenia el Abdul original.

El compositor californiano Thomas Newman se está especializando en cine cien por cien british. Repetirá en 2019 por tercera vez en la saga Bond. Despues de los dos soundtracks para las dos partes del exótico Hotel Marigold, continua aquí con los ecos hindues combinados con otros de origen celta para ilustrar los variados escenarios del film. Una composicion ligera y luminosa que sienta como un guante a esta historia que celebra la amistad.

La reina Victoria y Abdul se encuadraría dentro de ese género creciente de los últimos años de películas dirigidas sobre todo a un publico que ha entrado en la tercera edad, que son, junto a los más pequeños ( y sus padres de acompañantes), quienes mas aseguran la asistencia continua a las salas. Y por su objetivo de alcanzar una gran mayoría nos encontramos con un producto amable y entretenido, lujoso en su puesta en escena, que busca la sonrisa y la complicidad con el espectador, y que se apoya en el arrollador carisma de su protagonista más que en el nombre del antaño provocador director ingles.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: La presentación de la mujer de Abdul a la Corte. El zasca de Mohamed, el compañero de Abdul, al futuro Rey de Inglaterra.

LO PEOR: El plano final.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 7

Interpretaciones: 8

Dirección: 6

Guión: 6

Satisfacción: 7

NOTA FINAL: 6,9

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