‘Hermanos del viento’: Naturaleza y amistad, ese bendito binomio

Cuando toca cuadrarse no queda más remedio, hay que hacerlo y cuando un versado inútil como yo ve belleza, sólo puede descubrirse ante ella y disfrutarla.

He tenido la suerte de poder adelantarme unos días para ver esta joya, la segunda película pero estrenada en tercer lugar de Gerardo Olivares, mi paisano, y Otmar Penker, un afamado director de documentales de origen austríaco que ha montado la parte realizada de documental y Gerardo toda la ficción.

Rodada en los Dolomitas con una espectacularidad fuera de cualquier discusión, una plasticidad en la fotografía y unos encuadres espectaculares donde el director nos muestra su dilatada trayectoria como documentalista y que me dejaron perplejo. Sólo hay un pero, este tipo de cine, bien valorado en Europa, al mortal nacido en la piel de toro, no le trasmite, no lo valora: “tío, es un documental de la siesta con muñecos”, suerte que llegaron los Vigilantes de la Playa y consiguieron reducirme (de agarrarme, de talla ojalá lo hubieran podido hacer sin molerme a palos) sino armamos el belén.

Con este título sobre la amistad, escrito y dirigido por el cordobés Gerardo Olivares (El faro de las orcas, Entrelobos), está protagonizada por Jean Reno (El chef, la receta de la felicidad, Wasabi, Los ríos Púrpura), Tobías Moretti (Flores negras; Rex, un policía diferente) y Manuel Camacho (Entrelobos), se cierra la trilogía de Naturaleza y Amistad, confirmando al que suscribe que ya está inmerso en nuevos proyectos que darán un vuelco a lo conocido hasta el momento en su currículum.

Lukas vive en la montañas con su padre, al que no habla. En uno de sus típicos despistes, se encuentra con una cría de águila que se ha caído de su nido y comenzará paralelamente la historia de una pareja de águilas, quienes crían dos polluelos. El destino del más fuerte es arrojar al más débil desde el nido. El hombre también tiene sus costumbres y a menudo hace daño a los que más quiere. Lukas sufre a manos de un padre, encerrado en sí mismo desde la pérdida de su esposa que murió en un incendio intentando salvar al pequeño Lukas y ahora, el muchacho lleva sobre sus hombros la carga de su muerte. En el nido, el polluelo que nació primero empuja a su hermano más débil a una muerte segura en el suelo del bosque. Lukas lo bautiza como Abel por eso de que su hermano ha intentado matarlo -Caín- y cuida en secreto al pajarillo, buscando el amor y la compañía que le niegan en casa. Todavía están Vds. buscando a Jean Reno, pues es el narrador y a la par guardabosques donde se sitúa la historia.

De amor y amistad, que les voy a contar yo, seguro que Vds. saben mucho más y mejor, simplemente lo que valoro de este título es que la amistad, el amor, el cariño, el respeto y todo lo que conforman las relaciones personales, son las que nos van a acompañar a lo largo de nuestra vida, ¿por qué entonces andar a la gresca con cada humano por el simple hecho de pensar que somos más que otro?

Bueno, como tuve la suerte de poder charlar muy brevemente con el director, al que desde este medio le agradezco infinitamente su deferencia hacia mi persona y especialmente hacia Habladecine.com, les voy a contar algún secretillo de la peli, pero no se lo digan Vds. a nadie. En principio las águilas que han participado a lo largo del rodaje son un total de 17, todas ellas criadas en un refugio de la zona del que soy incapaz de recordar el nombre, mezclando acciones guionizadas con acciones que los propios animales y la naturaleza iban brindando. Para poder grabar a vista de águila todas las acciones de vuelos, se diseñó una cámara que me imagino sería de alta definición que se sujetaban con un arnés al cuerpo del animal y con unos soportes externos. O sea, que sepan y valoren que ninguna acción aérea ha sido realizada mediante drones, aviones o chismes similares. Eso sí, los polluelos en el momento que les metían los focos para rodar se quedaban sopa, así que había que estar continuamente moviéndolos y su rodaje se ha alargado durante tres años.

Ah, no se olviden de escuchar la breve entrevista realizada a la salida de la proyección y que tan amablemente atendió a Habladecine.com.

 

Texto: Francisco Camacho.

LO MEJOR: Una fantástica puesta en escena, una fotografía brillante y esa sensación de libertad.

LO PEOR: Que no estemos educados para poder disfrutar de trabajos como el que nos presenta Olivares

VALORACIÓN:

Fotografía: 9

Banda Sonora: 7

Interpretación: 7

Dirección: 8

Guión:7

Satisfacción:7

NOTA FINAL: 7,5

 

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