¿Peleamos lo suficiente por lo que creemos?

Creo haberles hablado en alguna que otra aportación sobre los sueños, los sueños propios, los sueños que compartimos y lo lícito de pelear por ellos, de buscar cualquier herramienta que nos permita si no alcanzarlos, sí al menos pelearlo, lucharlo y morir en el intento. Y es lo que nos cuentan en esta historia basada en un hecho real, donde Hollywood tiene un gran semillero y gran veneración por los timadores o al menos, por esos luchadores, forjadores de un pretendido y añorado sueño americano de ida y vuelta. Historia de fracasos, reinvenciones y cómo nos auto convencemos de lo que realmente queremos creer, de cómo cambia la historia de ser o tener algo con interés económico o simplemente algo que ofrecer a los demás, de cómo nos cambia el hecho de empezar a sentir ese triunfo, esa sensación de poder, de sentirte en la cumbre, pero, siempre hay un pero, a los mortales de a pie, es tan efímera como la alegría en casa del pobre.

Kenny Wells es el heredero de una importante empresa minera, forjada con mucho esfuerzo y sacrificio por su padre y abuelo. Siguiendo la premisa no escrita de que pocas empresas sobreviven a la tercera generación, Wells un hombre de negocios poco afortunado y experto vendedor de humo que se ver forzado a reconvertirse en un moderno explorador, desesperado por luchar por ese sueño y que busca con ahínco ese golpe de suerte que lo ponga a la altura de sus antecesores. En un último esfuerzo, Wells se asocia con un geólogo, Michael Acosta, con más carisma que conocimientos, para ejecutar un plan tan descabellado como grandioso: encontrar oro en las profundidades de la inexplorada jungla de Indonesia en base a una descabellada teoría geológica que sólo Acosta defiende.

Destacaría de esta historia la transformación que hace Matthew McConaughey para acercarse físicamente al personaje original, ganando más de 20 kilos de peso y rapándose la cabeza. Poco hay que añadir de Matthew, que se ha ganado a pulso un puesto preferente entre los actuales actores y el respeto de público y crítica después de haberse alejado, afortunadamente de la comedia romántica desde The Lincoln Lawyer.

Desigual en el desarrollo, combina pasajes muy interesantes con unos tramos más planos e insustanciales, tanto como puede ser la vida de un ser normal y corriente, pero no por ello nos hace que debamos pasarlos por alto, ya que nos muestra las distintas facetas del momento que vive el personaje.

Lo mejor: Una historia real donde muchas personas pueden identificarse y una gran actuación actoral.

Lo peor: Esos momentos que alargan excesivamente la historia, dejando un poco de lado lo que mal se podría considerar acción.

Texto: Francisco Camacho.

VALORACIÓN:

Fotografía: 7

Banda Sonora: 7

Interpretación: 8

Dirección: 7

Guión: 6

Satisfacción: 7

NOTA TOTAL: 7

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