No es otra (estúpida) película de terror americana

A pesar de que lo más probable es que el espectador que se acerque a ver esta película sepa o intuya cual es el principal leit motiv de la misma, voy a tratar de no mencionarlo en las próximas lineas. Y espero conseguir decir algo suculento de este estupendo titulo francés que llega de la mano de una importante productora ( Universal) y con varios galardones de prestigiosos festivales bajo el brazo ( Mejor dirección novel, película europea y película joven en Sitges ó premio Fipresci en Cannes).

Nos encontramos ante la ópera prima de la parisina Julia Ducournau, de breve curriculum aunque su corto “Junior” ya fue galardonado en el Festival de Cannes de 2011. Según manifiesta la directora, con Crudo (Raw) quería enfrentar al espectador con su lado oscuro. Crudo cuenta la historia de Justine, una adolescente que afronta sus primeras semanas de vida universitaria. Este cambio de la vida familiar a una vida independiente, rodeada de nueva gente y nuevos estímulos, producirá en ella unos cambios que serán decisivos en su futuro, aparte de ayudarle a conocerse mucho más a sí misma.

Ante todo, Crudo es un relato de iniciación. Proveniente de una férrea familia que practica el vegetarianismo, la mirada de Justine va evolucionando a medida que transcurre la historia. Al principio es una mirada asustadiza, como la de un cervatillo cegado por las luces de un coche, pero también es una mirada curiosa, sorprendida, que se va alimentando del entorno, confundida por los estímulos que recibe y que provocan reacciones en su persona. Poco a poco se hará con ellos e intentará gestionarlos de la manera que ella cree que debe hacerlo, aunque vea que otros lo hacen de una manera mas, digamos, primitiva.

En segundo lugar es un relato de perdida de la inocencia. La salida del entorno familiar llevara a Justine a iniciarse en temas hasta ahora ausentes en su vida: el primer amor, el alcohol, el sexo ( sobre todo) y …. empezará a probar cosas nuevas, algunas muy atrayentes en las que descubrirá que, por delante del placer que le proporciona, se encuentra el malestar con el que ha de convivir con posterioridad. Quizás pueda interpretarse como una alegoría moral de los peligros que conllevan los excesos mal gestionados.

Finalmente, es un relato de rebeldía. Justine llega a la facultad de Veterinaria y, aparte de emanciparse de la ( sobreprotegida) vida familiar, se enfrenta a las pruebas que soportan los novatos en estos ambientes universitarios. Confieso que es un tema que me produce rechazo aunque es un fondo en la historia que tiene relevancia pero no protagonismo. A medida que tome conciencia de su personalidad, Justine comenzará a rebelarse, no solo contra lo absurdo de estas tradiciones, sino contra esa nueva tendencia que experimenta en su persona. En una época tan políticamente correcta como la que vivimos, me sorprendieron dos escenas en las que sendos personajes encienden dos cigarrillos ( hace años era impensable no ver a Bogart fumar en el cine, ahora es extraño e incluso se identificaba a los fumadores con personajes negativos). Una es la doctora que asiste a Justine en la enfermería que, al encenderse un pitillo en la consulta, incita a la chica a rebelarse contra las novatadas. Otra es la escena, hacia el final de la película, en la que el padre de Justine tiene una reveladora conversación con su hija. Dos momentos en los que los personajes, fumando un cigarrillo, incitan o proponen rebelarse contra lo establecido. Pero hay más momentos similartes en el film y, cuando se producen, son señales de aviso para el espectador ávido de buscar explicación a los comportamientos.

Aparte de ponernos trascendentes, hablemos de también del género: ¿es o no es un film de terror? Yo opino que no. Es un drama con mucho humor, muy inquietante, macabro en algún momento, visualmente impactante…pero para nada es un film de terror. Quizás en otras manos y en otro país podrían haberse decantado hacia ese genero.

Otra cuestión: se ha publicitado que el film produjo desmayos en su pase en el Festival de Toronto. Yo no me puedo poner en el lugar de cada espectador, pero es exagerada esa publicidad. Según la directora, fueron un par de personas las que se sintieron mal en el pase en Toronto. Es curioso que la mayor parte de las escenas que producen, digamos, repelús, muestran actos que se pueden presenciar en la la vida real y que no implican muerte. Ejemplo, ver rascarse a una persona hasta que se produce sangre, es algo que te puede hacer apartar la vista. Para ser honestos, hay una escena clave en el film, llamemosla, la escena del “accidente con la tijera” que desencadena unos acontecimientos, y en la que me removí en la butaca mientras me reía con una risa nerviosa, y que no se suele ver, afortunadamente, en la vida cotidiana. Pero es una película que no se corta a la hora de mostrar pero que tampoco se recrea. Es mas, en ningún momento, salvo en la mencionada escena de la tijera, vemos a nadie ejecutar esa “práctica” sobre la que versa el film.

Hablando de películas verdaderamente fuertes y sin salir del cine francés, recomiendo a los valientes el visionado de “ À l’intérieur” de Alexandre Bustillo y Julien Maury, ó “Martyrs” de Pascal Laugier, títulos donde se pone a prueba el estomago y los nervios del espectador.

Por cierto, el desarrollo de la trama deja varias puertas abiertas, muy interesantes, que permitirían llevar a cabo nuevas entregas y tratar temas del pasado y del futuro de los personajes. Si este titulo fuera americano, o si Hollywood perpetra un remake, seguro tendríamos secuelas y precuelas.

El peso de la película recae en la debutante Garance Marillier, que realiza una excelente actuación en la que vemos evolucionar su mirada de la incredulidad inicial a la madurez final, pasando por una muy perturbadora en los momentos mas inquietantes. Junto a ella, y asumiendo el rol de hermana mayor se encuentra Ella Rumpf, un personaje totalmente opuesto al de la inocente adolescente y que guarda mas de una sorpresa.

Merece destacar la estupenda labor de dirección de Julia Ducournau, presente ya en la planificación de la desconcertante escena inicial y en planos secuencias como los de las fiestas universitarias. La fotografía de Ruben Impens es en algunos momentos primaria, llena de azules y rojos como corresponde a los instintos primarios, casi animales de la protagonista. Y junto a una estupenda selección de canciones en francés que acompañan a las orgías universitarias, resalta la música de Jim Williams, que hace del órgano su arma principal para acompañar las experiencias de Justine.

Crudo es una excelente visión del paso de la adolescencia a la madurez presentada de una manera original e inédita, con mucha sutileza a pesar de la explicitud de muchas escenas, en las que la directora busca incitar a la reflexión antes que impactar. No se confundan al ver el trailer, Crudo no es una típica película de terror de crímenes y vísceras. Es mucho mas.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: El descubrimiento de Garance Marillier. La escena inicial. Las fatídicas consecuencias de una accidentada depilación.

LO PEOR: Que quedan muchas historias por contar al final de la película, queremos saber más.

Valoración:

Banda Sonora: 8

Fotografía: 7

Interpretación : 8

Dirección: 8,5

Guión: 8

Satisfacción: 8

Nota Final: 8

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